Quintanilla de las Viñas: el secreto visigodo mejor guardado

Hay lugares donde la historia se ha parado, esperando que alguien se tome la molestia de redescubrirlos. La ermita visigoda de Quintanilla de las Viñas, conocida formalmente como Santa María de Lara, es exactamente ese tipo de lugar. Y merece mucho más atención de la que suele recibir.

Hoy te llevamos a descubrir esta joya visigoda ubicada en plena sierra burgalesa, a pocos kilómetros de Lara de los Infantes, uno de esos rincones de Castilla que guarda más historia de la que aparenta. Un templo del siglo VII que sobrevivió siglos de abandono, y que hoy sigue en pie con una decoración esculpida que dejará sin palabras hasta al amante del arte más experimentado.

Índice del artículo
  1. Un descubrimiento casual
  2. La historia de Quintanilla de las Viñas se remonta a los visigodos
  3. Lo que queda de la construcción original
  4. Los enigmas del exterior
  5. La decoración interior
  6. La decoración interior
  7. Un robo, una maldición y un regreso digno de película
  8. Vídeo de Santa María de Lara
  9. Horarios de visita de Quintanilla de las Viñas
  10. Dónde dormir cerca de Quintanilla de las Viñas
  11. Qué ver cerca de Quintanilla de las Viñas
  12. Otra iglesias visigodas de España que no puedes perderte

Vista de Peña Lara y la ermita de Quintanilla de las Viñas

Un descubrimiento casual

El párroco de Lara de los Infantes, don Bonifacio Zamora, paseaba por la zona en 1921 cuando descubrió esta pequeña iglesia, completamente oculta entre la maleza. A partir de ese momento, especialistas de toda Europa empezaron a llegar para estudiarla y poco después, en 1929, Santa María de Lara fue declarada monumento nacional, y hoy está catalogada como Bien de Interés Cultural.

Las excavaciones posteriores confirmaron que la zona había sido habitada desde tiempos muy remotos: dólmenes, restos de asentamientos celtas, villas romanas, estelas funerarias…

Vista lateral de Quintanilla de las Viñas: el secreto visigodo mejor guardado

La historia de Quintanilla de las Viñas se remonta a los visigodos

Tras el fin del dominio romano y la llegada de los visigodos, esta zona vivió siglos de profundos cambios. Con la conquista árabe en el año 711, la mayor parte de la población huyó hacia el norte buscando refugio en las montañas.

Fue durante la Reconquista, a lo largo del siglo IX, cuando se volvieron a ocupar estas tierras, pero muchos de sus edificios habían quedado en ruinas.

La ermita data de finales del siglo VII o principios del VIII, en torno al final del reinado visigodo del rey Égica. No está del todo claro quién la mandó construir, pero el nombre de Flammola aparece grabado en uno de los capiteles del arco de triunfo. Puede que ella fuera la donante, o la que ordenó su restauración, no se sabe.

En 1038 la iglesia fue donada al cercano monasterio de San Pedro de Arlanza y desde entonces fue cayendo en el olvido. Los documentos del Arzobispado de Burgos la mencionan simplemente como “ermita”. Así, de a poco, fue desapareciendo entre la vegetación hasta que don Bonifacio la volvió a encontrar.

Quintanilla de las Viñas, vista de ventanas

Lo que queda hoy de la ermita de Quintanilla de las Viñas

En su origen, Santa María de Lara de Quintanilla de las Viñas era una basílica de tamaño considerable, con forma de cruz latina: nave principal, dos naves laterales y una nave transversal. Llegó a medir unos 23 metros de largo y 21 metros en su parte más ancha, con capacidad para unas 200 personas.

Hoy solo se conserva la cabecera, pero lo que ha sobrevivido es de una calidad extraordinaria. Puedes ver en la maqueta cómo era y lo que queda, también en el plano.

Maqueta de Quintanilla de las Viñas, iglesia visigoda

Maqueta de Quintanilla de las Viñas, iglesia visigoda
Planta de Quintanilla de la Viñas, en negro la parte conservada

marcas de la planta original de la ermita de Quintanilla de las Viñas
En el suelo aún se puede ver marcada la planta original de la ermita

Los enigmas del exterior

Los muros se levantan al estilo visigodo: grandes sillares de distinto tamaño, bien trabajados y encajados sin mortero. Se cree que algunos de ellos proceden de edificaciones romanas anteriores, y que los trabajadores reutilizaron.

El exterior del templo te sorprenderá. Las paredes exteriores de la cabecera están recorridas por una serie de frisos esculpidos increíbles. Vides entrelazadas, flores, hojas y animales con trazos tan precisos que cuesta creer que tengan más de trece siglos.

Sillares de Santa María de Lara

Ermita de Quintanilla de las Viñas detalles de

Lo que más llama la atención es el friso central de la fachada posterior del ábside. La mitad izquierda da la impresión de estar incompleta, como si los canteros hubieran dejado la tarea a medias, mientras que en la derecha aparecen tres anagramas que todavía hoy nadie ha descifrado.

Hay diferentes teorías como Flammola Danila Fecerunt o Flainus Dilanus Fecerunt, es decir, "los que lo hicieron". Nunca se sabrá con exactitud si son donantes o maestros canteros. Un misterio que forma parte del encanto de la ermita visigoda de Quintanilla de las Viñas.

Friso del ábside de Quintanilla de las Viñas

Ábside de Quintanilla de las Viñas

Friso del ábside de Santa María de Lara

Repartidos por las paredes exteriores pueden verse también medallones circulares con motivos variados: estrellas de múltiples puntas, racimos de uvas, aves exóticas y más anagramas similares a los del friso principal. Cada piedra parece esconder un mensaje para que te dejes llevar por la imaginación.

Decoración exterior de Santa María de Lara

Decoración exterior de Santa María de Lara

Decoración exterior de Quintanilla de las Viñas

Santa María de Lara, detalles exteriores

La decoración interior: donde está la verdadera maravilla

Actualmente se entra por una pequeña puerta al sureste. Aunque la oscuridad predomina en el interior, poco a poco los ojos se acostumbran y descubren la iluminación que dan las ventanas altas y estrechas, tan característica de la arquitectura paleocristiana. 

Entrada de Quintanilla de las Viñas

Entrada de la ermita de Quintanilla de las Viñas

Vista interior de Quintanilla de las Viñas

El arco toral, que da paso al ábside, descansa sobre dos columnas de mármol aisladas que probablemente vengan también de algún edificio romano. Tiene una característica forma de herradura y es, sin duda, uno de los elementos más llamativos del conjunto de Quintanilla de las Viñas.

Arco toral del ábside, Quintanilla de las Viñas

Si hay algo que convierte a la ermita visigoda de Quintanilla de las Viñas en un lugar único es su decoración esculpida. Es uno de los mejores ejemplos de ornamentación visigoda que se conservan en España.

Las piedras están talladas buscando la estilización geométrica, con formas esquemáticas, con una influencia bizantina. Puede que los canteros fuesen de Oriente o que copiasen motivos de tejidos orientales.

El motivo estrella es la vid entrelazada, un símbolo clásico del cristianismo primitivo. Entre sus ramas aparecen animales exóticos: pavos reales, palomas, o incluso puede que gallos. También hojas de cinco puntas y pétalos que recuerdan los motivos persa-orientales. Las figuras humanas tienen ojos en forma de almendra.

El sol, la luna y la misteriosa Flammola

En los capiteles del arco de triunfo se encuentran dos representaciones excepcionales: el sol a la derecha y la luna a la izquierda, flanqueados por ángeles. La luna aparece representada con barba, como varón, y el sol con cabello largo, como mujer, algo no muy habitual y que ha dado lugar a muchas teorías.

Sobre el sol puede leerse la siguiente inscripción: + OC EXIGVVM EXIGVA OFF O FLAMMOLA VOTVM, que vendría a significar algo así como 

Esto se traduce como “Yo, la humilde Flammola, hago este pequeño obsequio como voto”. Y aquí el enigma que os habíamos planteado, fue la donante, o la que mandó la restauración. El misterio sigue abierto.

El sol del arco toral de Quintanilla de las Viñas
El sol de Quintanilla de las Viñas

La luna del arco toral de Quintanilla de las Viñas
La luna de Quintanilla de las Viñas

El Cristo Pantocrator más antiguo de España

Sobre el arco se conserva lo que podría ser la representación más antigua de Cristo Pantocrátor en España. Solo por esto merece la pena venir a ver la ermita visigoda de Quintanilla de las Viñas.

Cristo Pantocrator de Quintanilla de las Viñas en lo alto del arco

En el altar se conservan en el altar un capitel romano y en el suelo dos magníficos sillares tallados con figuras flanqueadas por ángeles. Probablemente son las ménsulas del arco desaparecido.

Ménsulas de Quintanilla de las Viñas

Ménsula del arco desaparecido de Quintanilla de las Viñas

Un robo, una maldición y un regreso digno de película

En 2004 unos ladrones forzaron la puerta con nocturnidad y se llevaron dos sillares con figuras de evangelistas, de unos 35 kilos cada uno. Un marchante de arte francés los llevó hasta Londres, donde fueron vendidos como decoración de jardín por más de 55.000 euros cada pieza.

La aristócrata inglesa que los compró los tenía boca abajo en el jardín porque los ojos vacíos de las figuras le daban miedo. Poco después murió su marido de forma repentina, y también falleció el marchante que se los había vendido. Convencida de que traían mala suerte, estaba a punto de tirarlos al río Támesis cuando apareció en escena Arthur Brand, un investigador holandés apodado el Indiana Jones del mundo del arte, que logró localizarlos y recuperarlos en 2019. Volvieron a España en un avión de la Guardia Civil.

Hoy las piezas originales están en el Museo de Burgos y en la ermita pueden verse las copias. Nosotros pudimos fotografiarlas y la verdad es que, mirándolas de cerca, entendemos perfectamente por qué aquella señora inglesa les tenía tanto respeto.

Foto de las piezas robadas de Quintanilla de las Viñas

Vídeo de Santa María de Lara - Quintanilla de las Viñas


Horarios de visita

Mayo – Septiembre: 10:00–14:00 h / 16:00–20:00 h*

Octubre – Abril: 10:00–17:00 h*

Cerrado: lunes, martes y el último fin de semana de cada mes

Teléfono: 626 496 215

* Conviene confirmar horarios antes de la visita

Dónde dormir cerca de Quintanilla de las Viñas

La ermita se visita en poco más de una hora, pero la zona merece que le dediquéis al menos una jornada completa. Hay varias opciones de alojamiento en los pueblos de los alrededores, desde casas rurales con encanto hasta pequeños hoteles donde descansar después de tanta historia acumulada.

Si queréis nuestra recomendación, nosotros apostamos por dormir en Covarrubias, una de las villas medievales mejor conservadas de Castilla, a tan solo 20 minutos en coche. Y nuestra base fue el Hotel Rural Princesa Kristina, un alojamiento con todo el encanto del entorno y la comodidad que se agradece después de un día de ruta.


Qué ver cerca de Quintanilla de las Viñas

La visita a la ermita se puede completar perfectamente con una jornada por los alrededores, porque la zona tiene mucho más de lo que parece a simple vista.

A escasos metros de la ermita se encuentra el yacimiento arqueológico de Las Sereas, un megayacimiento de huellas de dinosaurios de hace 144 millones de años, en el paso del Jurásico al Cretácico. Se conservan más de un millar de huellas fósiles repartidas en 14 afloramientos a lo largo de 5 kilómetros.

Yacimiento arqueológico de las Sereas

Y a apenas 20 minutos en coche, os espera Covarrubias, una de las villas medievales mejor conservadas de España y uno de esos pueblos que enamoran nada más llegar.

A similar distancia está el Monasterio de Santo Domingo de Silos, famoso en todo el mundo por su claustro románico y su canto gregoriano. Y si seguís ruta hacia el sur, Lerma y su monumental Plaza Mayor renacentista merecen también una parada.


Más iglesias visigodas de España

Si te ha picado el gusanillo: hay otras iglesias visigodas que no puedes perderte. España conserva un puñado de templos visigodos que, juntos, forman una de las rutas del arte prerrománico más fascinantes de Europa. Si la visita a Quintanilla de las Viñas os ha despertado la curiosidad, apunta estas:

San Juan de Baños (Baños de Cerrato, Palencia) — Considerada la iglesia en pie más antigua de España, fue mandada construir en el año 661 por el rey visigodo Recesvinto como agradecimiento por haber recuperado la salud en sus manantiales. El único templo visigodo del que se conoce la fecha exacta de construcción, grabada en piedra sobre el arco triunfal.

San Pedro de la Nave (El Campillo, Zamora) — Una historia con giro incluido: en los años 30 tuvo que ser desmontada piedra a piedra para salvarla de quedar sumergida bajo las aguas de un pantano. Sus capiteles esculpidos con escenas bíblicas, como Daniel en el foso de los leones o el Sacrificio de Isaac, son de una calidad extraordinaria.

Santa Comba de Bande (Bande, Orense) — Escondida junto al río Limia, cerca de la frontera portuguesa, esta pequeña joya de planta de cruz griega del siglo VII sorprende por su geometría perfecta y sus pinturas medievales en el interior. Austera por fuera, fascinante por dentro.

Santa Lucía del Trampal (Alcuéscar, Cáceres) — La única basílica visigoda que se conserva en pie en el sur de la Península. Rodeada de naranjos y junto a un manantial, tiene además una particularidad única: fue construida sobre un lugar de culto a Ataecina, una diosa prerromana celtíbera. Historia sobre historia.

Santa María de Melque (San Martín de Montalbán, Toledo) — Un imponente conjunto monástico visigodo entre los montes de Toledo, construido entre los siglos VII y VIII. Sus enormes arcos de herradura y la solidez de sus muros transmiten una sensación de poder y misterio difícil de olvidar.

Si viajas por la provincia de Burgos y te atrae el arte, la ermita visigoda de Quintanilla de las Viñas es una parada obligatoria. No está en las rutas más transitadas, y quizás por eso conserva toda esa magia de los lugares que el tiempo casi olvidó. Mérito doble, entonces, para quienes se toman el tiempo de descubrirla.