Hoy vamos a visitar Figeac, una ciudad situada en el departamento de Lot, en la región francesa de Occitania. Tiene un precioso casco histórico que conserva el encanto de la Edad Media, y se recorre bien en una mañana o una tarde. Tiene dos zonas claras: la parte baja, junto al río Célé, donde está el casco histórico, y la parte alta, donde está la iglesia de Notre-Dame-du-Puy.
Aunque muchos viajeros llegan hasta aquí atraídos por la figura de Jean-François Champollion, el hombre que consiguió descifrar los jeroglíficos egipcios, Figeac ofrece mucho más.
Nosotros la visitamos durante nuestra ruta por el departamento de Lot y nos pareció una parada imprescindible. En este artículo te contamos los imprescindibles qué ver en Figeac en un día, siguiendo el mismo recorrido que hicimos nosotros por su centro histórico, para que no te pierdas ninguno de sus lugares más interesantes.
Dónde está Figeac
Figeac se encuentra en el este del departamento de Lot, a orillas del río Célé, en una ubicación estratégica entre los valles del Lot y del Dordoña. Su posición la convierte en una excelente base para recorrer algunos de los pueblos más bonitos de esta zona de Francia.
Dónde aparcar en Figeac
Es conveniente dejar el coche en alguno de los aparcamientos situados en las inmediaciones del centro histórico y recorrer la ciudad completamente a pie. El casco antiguo no es muy grande y la mayoría de sus monumentos se encuentran a pocos minutos unos de otros, por lo que caminar es la mejor forma de descubrir todos sus rincones. Además, muchas de las calles son estrechas y conservan su trazado medieval.
Qué ver en Figeac en un día
Gracias a su rico patrimonio histórico y arquitectónico, la ciudad ha obtenido el distintivo de Ville d'Art et d'Histoire, reconocimiento que distingue a aquellas localidades francesas especialmente comprometidas con la conservación y difusión de su patrimonio.
A continuación, te contamos que ver en Figeac, cuyo centro histórico se recorre cómodamente a pie sin necesidad de que cojas el coche.
Iglesia de Notre-Dame du Puy
Comenzamos nuestro recorrido por la iglesia de Notre-Dame du Puy, uno de los templos más representativos de Figeac y una excelente puerta de entrada al casco histórico.
Esta elegante templo originalmente gótico, se construyó entre los siglos XIII y XIV. Destaca su esbelto campanario, que sobresale entre los tejados de la ciudad y se convierte en uno de los puntos de referencia durante todo el paseo.
En el interior puedes ver un monumental retablo barroco del siglo XVII dedicado a la Virgen. Es de madera de nogal tallado y en él hay enmarca dos bellos cuadros dedicados a la Virgen.
Musée de Laporte
A pocos pasos de la iglesia se encuentra el Hôtel de Laporte, una casa del siglo XVI hoy convertida en museo (cerrado temporalmente).
Lo primero que llama la atención es el arco de piedra que cruza la calle, sujetando las fachadas de dos edificios, y la echauguette (una pequeña garita en voladizo) que asoma en la esquina. Es Monumento Histórico desde 1924.
Perderse por la rue Malleville
Continuamos caminando por la rue Malleville, una de las calles con más encanto del centro histórico. Aquí comienzan a aparecer algunas de las casas medievales mejor conservadas que ver en Figeac. Balcones de madera, ventanas geminadas, portadas esculpidas y fachadas de piedra crean una estampa que parece detenida en el tiempo.
Esta zona durante la Edad Media tuvo una intensa actividad comercial, ya que Figeac era un importante núcleo mercantil.
Rue Emile Zola - Hôtel Viguier du Roy
La siguiente parada nos lleva a la calle Emile Zola, en la que hay interesantes edificios como el Hôtel Viguier du Roy, actualmente convertido en hotel, en el que nos alojamos.
Este magnífico palacio urbano fue residencia del representante del rey en Figeac y conserva una arquitectura que refleja el poder de quienes lo habitaron. Su fachada de piedra, el patio interior y, sobre todo, su característica torre medieval, lo convierten en uno de los edificios civiles más interesantes del casco antiguo.
Aunque hoy funciona como alojamiento, merece la pena detenerse unos minutos para contemplar el conjunto desde el exterior.
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Rue de Colomb
Nuestro paseo continúa por la rue de Colomb, otra de esas calles que conservan intacta la esencia medieval de Figeac.
A ambos lados aparecen antiguas viviendas de piedra, pequeñas puertas de madera y rincones llenos de encanto con pequeñas tiendas que te animan a hacer una parada.
Place Champollion, el corazón de Figeac
Y poco a poco nos acercamos al auténtico corazón de la ciudad. La Place Champollion es, probablemente, la plaza más emblemática que ver en Figeac.
Rodeada de elegantes edificios históricos, animadas terrazas y comercios, constituye uno de los lugares con más ambiente del casco antiguo.
La plaza recibe su nombre de Jean-François Champollion, nacido en Figeac en 1790 y conocido en todo el mundo por haber logrado descifrar los jeroglíficos egipcios gracias al estudio de la Piedra de Rosetta. La pieza original se conserva en el Museo Británico de Londres, pero sigue siendo uno de los grandes símbolos del antiguo Egipto y una obra clave para comprender una civilización que nosotros pudimos conocer mucho mejor durante nuestro viaje a El Cairo.
Museo Champollion, una visita imprescindible en Figeac
Aquí se encuentra uno de los espacios más singulares de toda la ciudad, que no deberías perderte durante tu visita. Es el Museo Champollion - Las Escrituras del Mundo, dedicado a la vida y obra del célebre egiptólogo.
En esta casa nació Champollion y propone un interesante recorrido por la historia de la escritura, prestando especial atención al trabajo que permitió descifrar los jeroglíficos egipcios. Justo delante del museo se encuentra uno de los lugares más fotografiados de Figeac: una reproducción de la Piedra de Rosetta.
Place Carnot
A unos metros de la place Champollion, se encuentra la Place Carnot. Esta plaza lleva 900 años en el corazón de Figeac, y es donde se celebra el mercado de los sábados por la mañana, bajo su halle (mercado cubierto) de finales del siglo XIX. La plaza se reformó recientemente y en las obras aparecieron restos arqueológicos que aún se está estudiando.
Rue Gambetta
Une las dos plazas y continúa casi hasta el río, la rue Gambetta, una de las calles con más historia de Figeac. Se trazó sobre una antigua vía romana, y durante siglos fue la arteria principal de la ciudad.
Hoy es peatonal y conserva casas de entramado de madera rellenas de ladrillo, muy bien restauradas. Y edificios tan interesantes como el de la Commanderie des Templiers, que recuerdan la presencia de la Orden del Temple en Figeac.
Algunas calles y plazas medievales que ver en Figeac
Continuamos nuestro paseo para seguir descubriendo que ver en Figeac, ahora nos dejamos llevar por esta zona que rodea la Abadía de Saint Sauveur.
Pasamos por la rue du Canal, como su nombre indica, por aquí pasó un canal. Lo cavaron los monjes de la abadía de Saint-Sauveur en el siglo XIII, desviando agua del río Célé para mover molinos y abastecer curtidurías y tejerías de la zona.
La calle conserva la arquitectura tradicional: casas con la planta baja en piedra y los pisos superiores en entramado de madera y ladrillo, algunas con soleilhos — unos desvanes semiabiertos, típicos del Lot y el Quercy, usados para secar productos agrícolas al aire.
También en la cercana Place Gaillardy formaba parte del antiguo barrio artesanal del canal. En ella se conservan casas de entramado de madera de los siglos XV y XVI, algunas de las más antiguas que quedan en pie en la ciudad.
Continuamos caminando por la rue Roquefort. La casa que más destaca en esta calle es el Hôtel Galiot de Genouillac, un ejemplo de arquitectura renacentista con una torrecilla en voladizo sobre un remate esculpido.
A medida que avanzamos aparecen nuevos palacetes, antiguas viviendas burguesas y fachadas perfectamente restauradas que muestran la prosperidad que alcanzó la ciudad gracias al comercio.
También recorrimos la place aux Herbes, una de las plazas con más encanto del casco histórico. Durante siglos fue el lugar donde se celebraba el mercado de frutas, verduras y otros productos agrícolas, de ahí su nombre. Hoy continúa siendo un agradable punto de encuentro rodeado de edificios históricos, cafeterías y pequeños comercios.
También pudimos ver varios edificios históricos impresionantes, uno de ellos es el Palais Balène. También el Hôtel de la Monnaie, una casa de mercader medieval, que en la actualidad es la sede de la oficina de turismo de Figeac.
Abadía de Saint-Sauveur
Y llegamos a uno de los grandes monumentos que ver en Figeac: la Abadía de Saint-Sauveur. Declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO como parte de los Caminos de Santiago en Francia, esta antigua iglesia abacial ocupa un lugar destacado dentro de la historia de la ciudad.
Esta es la iglesia más grande que ver en Figeac y es el origen de la ciudad. En el año 838, monjes benedictinos venidos de Conques fundaron aquí una abadía, naciendo a su alrededor todo el Figeac medieval.
La iglesia se construyó a imagen de su abadía madre, Sainte-Foy de Conques, y durante siglos fue lugar de oración de los monjes y de devoción.
Su origen se remonta al siglo IX, aunque el edificio actual combina elementos románicos y góticos fruto de las diferentes etapas constructivas que atravesó. La fachada, de líneas sobrias, da paso a un interior amplio donde destacan la luminosidad del templo y la armonía de sus proporciones.
Por dentro se nota esa mezcla de épocas: capiteles románicos del siglo XI y una sala capitular del XIII que hoy es la capilla de Notre-Dame-de-Pitié, con una decoración barroca.
En la Edad Media, Saint-Sauveur intentó convertirse en un gran centro de peregrinación: los monjes trasladaron aquí las reliquias de un obispo de Saintes, San Vivien, y los peregrinos que venían a visitarlas ayudaron a pagar la construcción de un gran monasterio.
Pero con las Guerras de Religión, Figeac cayó en manos protestantes en 1576, y con ello desaparecieron las reliquias, las obras de arte y varios edificios de la abadía.
Río Cele
Después de recorrer buena parte del centro histórico decidimos acercarnos hasta el río Célé, que bordea Figeac.
Este paseo ofrece una perspectiva completamente diferente de la ciudad. Desde aquí se obtienen unas bonitas vistas de las casas, los campanarios y los tejados que sobresalen sobre el casco antiguo.
Vídeo con lo imprescindible que ver en Figeac
Cuánto tiempo se necesita para visitar Figeac
Una jornada es suficiente para descubrir los principales atractivos de la ciudad con tranquilidad. Si además quieres visitar el Museo Champollion con calma o sentarte a comer en alguna de las terrazas del centro, lo ideal es dedicarle el día completo e incluso quedarte a dormir para disfrutar por completo.
Dónde dormir en Figeac
Nosotros dormimos en el Mercure Figeac Viguier du Roy, el hotel que ya visteis en la ruta. Tiene piscina de temporada al aire libre, parking privado, jardín y terraza.
Si buscáis otra opción, una buena alternativa es el Best Western Le Pont d'Or, con vistas al río Célé. Está dentro de un edificio del siglo XIII, así que combina el encanto medieval con las comodidades modernas. Tiene piscina de temporada, gimnasio, sauna y restaurante. Si no te convence ninguno échale un vistazo a los alojamientos de Figeac, seguro que encuentras lo que necesitas.
Qué ver cerca de Figeac
Si estás recorriendo el departamento de Lot, Figeac es una excelente base para seguir descubriendo algunos de los pueblos y ciudades más bonitos de esta región francesa.
Uno de los lugares imprescindibles es Rocamadour, una espectacular localidad levantada sobre un acantilado que recibe miles de visitantes cada año y que destaca por su impresionante santuario y sus calles medievales. Nosotros le dedicamos un artículo completo a Rocamadour donde te contamos todo lo que ver y cómo organizar la visita.
Otra parada imprescindible es Saint-Cirq-Lapopie, considerado uno de los pueblos más bonitos de Francia. Sus calles empedradas, las casas medievales perfectamente conservadas y las vistas sobre el valle del Lot hacen que sea una visita inolvidable.
También merece la pena acercarse hasta Carennac, un pequeño pueblo a orillas del río Dordoña que conserva un precioso conjunto histórico y un ambiente mucho más tranquilo que otros destinos de la zona.
Y si dispones de más tiempo, no dejes de visitar Cahors, la capital del departamento. Su famoso Puente Valentré, su casco antiguo y la catedral hacen que sea una de las ciudades más interesantes del sur de Francia.
Si estás preparando una ruta por el Lot, cualquiera de estos destinos combina perfectamente con una visita a Figeac.
Después de recorrer sus calles, podemos decir que Figeac fue una de las grandes sorpresas de nuestro viaje por el departamento de Lot. Nos gustó especialmente la armonía de su casco medieval. Además, su tamaño permite recorrerla cómodamente en una jornada, por lo que nos parece una parada imprescindible si estás preparando una ruta por esta zona de Francia.
Esperamos que este recorrido por qué ver en Figeac te ayude a organizar tu visita y a descubrir todos los rincones que nosotros fuimos encontrando durante nuestro paseo. Estamos seguros de que, igual que nos ocurrió a nosotros, terminarás la jornada con la sensación de haber conocido una de las ciudades con más encanto del departamento de Lot.
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