Hoy te llevamos a Bragança, una ciudad situada en el extremo noreste de Portugal, a 700 metros de altitud y a apenas 20 kilómetros de la frontera con Zamora.
Esta pequeña capital guarda siglos de historia entre sus murallas medievales. Si estás pensando en visitar Bragança, has tomado una buena decisión, ya que es una de las joyas más auténticas del norte de Portugal. Además, todavía está alejada del turismo masivo.
En esta guía te contamos todo lo que necesitas saber: qué ver en Bragança, cómo llegar, información práctica y algunos consejos para que tu escapada salga perfecta.
Dónde está Bragança
Bragança (Braganza en castellano) pertenece al distrito de Bragança, en la región histórica de Trás-os-Montes e Alto Douro, en el noreste de Portugal. Administrativamente, forma parte de la región Norte (Norte) y de la subregión Alto Trás-os-Montes.
Qué ver en Bragança
La ciudad guarda un patrimonio histórico extraordinario. Desde la imponente Ciudadela medieval hasta sus iglesias y museos únicos. Estos son los imprescindibles que ver en Bragança.
La Ciudadela de Bragança: el corazón medieval de la ciudad
Comenzamos a descubrir las cosas que ver en Braganza en la Ciudadela. Durante el reinado de Alfonso I de Portugal, la población decidió trasladarse a la colina y construir allí un castillo para protegerse.
Fue Sancho I quien le otorgó sus primeros fueros y reforzó sus murallas, y ya en el siglo XIII el rey Dinis I añadió una segunda línea defensiva. El castillo sufrió daños durante los conflictos con el rey Alfonso IX de León, y fue el rey João I quien, en el siglo XV, lo reformó y reconstruyó dándole en gran medida el aspecto que tiene hoy.
Sufrió durante la guerra de sucesión portuguesa en el XVI, y las tropas españolas la dañaron en el XVIII durante la guerra de los Siete Años. Y sus murallas resistieron lo suficiente como para evitar que Bragança cayera en manos francesas durante la invasión napoleónica del XIX.
La ciudadela de Braganza es uno de los conjuntos medievales mejor conservados de todo Portugal. Es un perímetro amurallado de 660 metros de longitud, y tiene 15 torreones, dos puertas de entrada y dos postigos.
La entrada principal es la Puerta de la Villa, se encuentra en una barbacana. Está junto a una plaza con una estatua que conmemora el quinto centenario de la ciudad representando a D. Fernando I de Bragança, II Duque de Bragança.
La puerta es doble ya que a continuación se encuentra la Puerta de San Antonio, que da ya acceso a las calles interiores empedradas, con pequeñas casas, que te llevan al castillo.
Al otro lado se encuentra la Porta do Sol que hace referencia a su orientación hacia el este, por donde sale el sol. La puerta se integra en el lienzo de muralla y está flanqueada por dos regias torres defensivas.
Las murallas y el paseo de ronda
De la muralla medieval se conserva gran parte de su trazado original. Está construidas en piedra granítica, y tiene un perímetro irregular para daptarse a la colina.
Merece la pena que recorras el paseo de ronda para ver varias torres defensivas. De este modo podrás entender la importancia estratégica de Braganza en la Edad Media. Además, las vistas desde el recinto amurallado hacia los alrededores son magníficas.
El castillo de Bragança: gótico e imponente
El castillo de Bragança refleja las influencias inglesas que llegaron a Portugal a raíz de la alianza entre el rey João I y Felipa de Lancaster, hija del duque inglés Juan de Gante.
Cuenta con su propia linea de murallas sobre la que se adosa la torre del homenaje y la torre de la princesa. Al atravesar esta línea, llegarás al Patio de Armas, donde puedes ver placas militares conmemorativas, antiguas piezas de artillería y restos arqueológicos como escudos nobiliarios y lápidas.
La Torre del Homenaje mide 17 metros de ancho y 33 de alto, coronada en sus esquinas por cuatro torres cilíndricas de vigilancia. Destacan sus grandes ventanales góticos, almenas en forma de cruz y el gran escudo en piedra de la Casa de Avís en el muro sur.
En su interior se encuentra el Museo Militar de Bragança, al que se accede por una pasarela de piedra que sustituye al antiguo puente levadizo.
Merece la pena entrar, aunque solo sea para ver la bella escalera central y las salas que recorren la historia del armamento desde el siglo XII hasta la Primera Guerra Mundial, con mapas, condecoraciones, mobiliario de época y objetos de las colonias portuguesas en África.
Además, desde la terraza superior hay una panorámica espectacular de la ciudad vieja, la ciudad nueva y los montes que rodean Bragança.
Frente a la Torre del Homenaje, adosada a las murallas del castillo, se alza la Torre de la Princesa. La leyenda cuenta que en ella estuvo prisionera una princesa, lo que le da un halo romántico y misterioso.
La Porca da Vila: el símbolo más antiguo de Bragança
Una vez fuera del castillo, en el centro de la Plaza de Santiago, encontrarás el pelourinho de Bragança, uno de los más antiguos y peculiares de todo Portugal.
La columna central data del siglo XII o XIII y posiblemente perteneció al primer pelourinho de la ciudad. La base, sin embargo, es un verraco prerromano del siglo II o III a.C. Es conocido como la Porca da Vila,y se cree que es un animal votivo de los pueblos pastoriles. La parte superior, datada en el siglo XVI, presenta cuatro brazos de piedra en forma de cruz, desde cuyo punto más alto una figura humana sujeta el escudo de Bragança.

Podemos ver más figuras zoomorfas, aparecen sobre todo en Salamanca, Zamora y Ávila. Durante nuestros viajes hemos podido ver varios ejemplos muy conocidos, como los célebres Toros de Guisando, pero también otros repartidos por ciudades monumentales como Ciudad Rodrigo, Ledesma, Toro, Puente del Congosto... (Puedes pinchar en estos enlaces para verlos).
Igreja de Santa María
Otra de las cosas del interior de la ciudadela que merece la pena visitar en Bragança es la Iglesia de Santa María.
El templo se construyó entre los siglos XIII y XIV, cuando se desarrollaba el núcleo medieval dentro de la Ciudadela. Sin embargo, a lo largo de los siglos XVI y XVII la iglesia fue reformada y decorada con elementos barrocos. Lo primero que llama la atención es su fachada, con un portal con columnas salomónicas adornadas con motivos vegetales.
Te encantará el interior, sobre todo por su maravilloso techo pintado con la escena de la Asunción de la Virgen. También la capilla de los Figueiredos, del siglo XVI, y diferentes imágenes religiosas.
Justo enfrente de la iglesia hay un restaurante que te recomendamos, al final te hablamos de él, porque merece mucho la pena.
El Domus Municipalis: el edificio civil más antiguo de Portugal
A su lado se encuentra el Domus Municipalis, el consistorio más antiguo de Portugal. Es además el único edificio de arquitectura civil románica que se conserva en el país y fue declarado Monumento Nacional.
Es del siglo XII, tiene forma pentagonal y alberga en su interior una gran sala con arcos de medio y un aljibe bajo el suelo. Aquí se reunían los llamados homens bons (hombres buenos) para tomar las decisiones del municipio.
Museu Ibérico da Máscara e do Traje
Entre las casas de la ciudadela se encuentra el Museu Ibérico da Máscara e do Traje. Es un museo curioso ya que recoge las máscaras y trajes de carnaval típicos de la región de Trás-os-Montes y de la vecina Zamora. Un acuerdo de colaboración transfronteriza que permite ver cómo se comparten raíces a ambos lados de la frontera.
El Camino de Santiago pasa por Bragança
La ciudadela de Bragança es parada en el Camino Portugués de la Vía de la Plata, una variante que entra en Portugal desde Zamora. Atraviesa Bragança y cruza Trás-os-Montes hasta unirse a la ruta principal en Verín (Ourense).Una ruta transfronteriza de 232 km divididos en nueve etapas que antiguamente usaban tanto peregrinos como comerciantes. Si te fijas en el empedrado, seguro que ves alguna concha que marcan el camino.
Qué ver en la ciudad baja de Bragança
Después de recorrer bien la ciudadela de Bragança, atravesamos de nuevo la puerta principal para recorrar la zona baja, que es la zona “más moderna”, y que tiene mucho interés también.
Igreja de São Vicente y la leyenda de Inés de Castro
A mitad de camino entre la ciudadela y el centro, se encuentra la Igreja de São Vicente. Aunque sus orígenes son románicos, fue reconstruida en el siglo XVII.
Según la tradición, fue aquí donde Don Pedro I de Portugal se casó en secreto con Doña Inés de Castro. Esta pareja fue protagonista de uno de los amores más trágicos y célebres de la historia portuguesa.
Parque urbano del río Fervença
Bragança está bañada por el río Fervença, y merece la pena que antes de adentrarte en el casco histórico de la zona baja, te des un paseo por el parque urbano.
Justo al principio puedes ver el Jardim de Miniaturas, un pequeño jardín al aire libre con réplicas en miniatura de monumentos de todo el mundo. Un rincón curioso y diferente, perfecto para una parada en el paseo.
El paseo junto al Fervença se desarrolla a un lado de la población, a través de pasarelas de madera y está rodeado de vegetación. Es un buen lugar para desconectar.
Si tienes tiempo, en una zona en la que hay un moderno anfiteatro de piedra, hay un camino que te lleva al Mirador de Nossa Senhora da Piedade. Las vistas merecen la pena.
Al final, en las antiguas instalaciones de una central hidroeléctrica, se encuentra el Centro da Ciencia Viva, una parada entretenida y educativa si vas con niños. Sus exposiciones son sobre el patrimonio natural del Parque de Montesinho, la energía y el medio ambiente. No te pierdas la Casa de la Seda, un antiguo molino recuperado con contenidos sobre la historia local.
Praça da Sé y la antigua Catedral
Tras el paseo nos dirigimos al centro neurálgico de la ciudad baja que se encuentra en la Praça da Sé. En el centro de la plaza destaca una picota barroca de 1689 reconvertida en crucero.
Preside la plaza la Igreja de São João Baptista, antigua catedral (Sé). Fue construida en el siglo XVI para convertirse en un convento de la Orden de Santa Clara, pero fue ocupada por la Compañía de Jesús entre 1562 y 1759, funcionando como colegio jesuita.
En 1764, cuando se trasladó la sede del obispado desde Miranda do Douro —de la que hablamos en este post— a Bragança, pasó a ser catedral diocesana.
En el interior destaca la nave única con bellos retablos de talla dorada en estilo joanino y también la sacristía decorada con pinturas sobre la vida de San Ignacio de Loyola. Aunque no pudimos verlo, cuenta con un bonito claustro renacentista.
Con la inauguración de la nueva catedral en 2001, quedó como iglesia parroquial. Bragança tiene el privilegio de contar con la primera catedral construida en Portugal en el siglo XXI. Está dedicada a Nossa Senhora Rainha y tiene un diseño contemporáneo.
Más cosas que ver en Bragança
Comenzamos la vuelta a la ciudadela, y en nuestro camino descubrimos todavía un montón de monumentos interesantes que puedes incluir, si tienes tiempo, entre las cosas que ver en Bragança.
Centro de Arte Contemporáneo Graça Morais
A un lado de la plaza se encuentra el Centro de Arte Contemporáneo Graça Morais Inaugurado en 2008. Un proyecto arquitectónico del premio Pritzker Eduardo Souto Moura, que recuperó y amplió un antiguo edificio del siglo XVII en el centro histórico de la ciudad.
Tiene siete salas dedicadas a la obra de la pintora Graça Morais, y exposiciones temporales de artistas nacionales e internacionales.
Igreja da Misericórdia
La Igreja da Misericórdia data de 1518, aunque fue reconstruida en 1539. Su fachada revestida de azulejos azules es una de las estampas más fotogénicas que ver en Bragança. En el interior destaca un retablo manierista del siglo XVII con la Virgen de la Misericordia como figura central, y en una capilla una bella imagen del Señor de los Pasos del siglo XVIII.
Santuario de Nossa Senhora das Graças
También vimos la iglesia de Santa Clara, conocida como Santuario de Nossa Senhora das Graças. Era parte del Convento de Santa Clara, que se construyó en el siglo XVI.
La iglesia conserva un bello portal renacentista de 1597 y en su interior destacan las pinturas del techo y el arco triunfal revestido de talla. Un lugar de devoción popular de la patrona de la ciudad Nossa Senhora das Graças.
Centro de Fotografía Georges Dussaud
El Centro de Fotografía Georges Dussaud rinde homenaje al fotógrafo francés que desde 1980 dedicó su vida a retratar Trás-os-Montes. Su colección en blanco y negro captura paisajes rurales, rituales y formas de vida de una región que ya ha cambiado para siempre. Su entrada es gratuita.
Museu do Abade de Baçal
Uno de los museos que ver en Bragança es el Abade de Baçal. Fue fundado en 1915 en el antiguo Palacio Episcopal. En él podrás ver un recorrido con piezas arqueológicas prerromanas, estelas funerarias romanas, orfebrería, numismática y arte sacro. También cuenta con salas dedicadas a pintura naturalista portuguesa.
Convento de São Bento
El Convento de São Bento fue fundado en 1590, es una de las joyas barrocas que ver en Bragança. Su interior sorprende con las pinturas del techo de la nave y la capilla mayor, donde un retablo de 1721 convive con una espectacular pintura escenográfica que engaña al ojo creando una sensación de profundidad.
Convento de São Francisco
La tradición oral atribuye la fundación del Convento de São Francisco a San Francisco de Asís. Fue durante siglos un punto importante en la ruta de peregrinos hacia Santiago de Compostela. Su estructura data del siglo XIII, aunque la fachada manierista es de 1635. Y en la actualidad, parte del edificio, alberga el Archivo Distrital de Bragança.
Excursión desde Bragança: el Parque Natural de Montesinho
Si dispones de más de un día, no te vayas de Bragança sin acercarte al Parque Natural de Montesinho, que se extiende al norte de la ciudad hacia la frontera con Galicia.
Puedes visitar Rio de Onor (Portugal) o Rihonor de Castilla (España): el pueblo está literalmente partido en dos por la frontera entre Portugal y España, y durante siglos sus habitantes compartieron recursos y tradiciones por encima de cualquier frontera política.
Información práctica para visitar Bragança
Con un día completo tienes suficiente para ver lo esencial: la ciudadela, los principales monumentos y pasear por el centro. Si quieres visitar el Parque Natural de Montesinho o alguna aldea de los alrededores, es mejor planificar al menos una noche en la ciudad.
Bragança se visita a pie, pero prepárate para subir y bajar cuestas. La ciudadela está en lo alto de una colina, y el contraste entre la ciudad medieval de arriba y la más moderna de abajo forma parte de su encanto. Lleva calzado cómodo.
La ciudad no está masificada por el turismo, lo que la hace especialmente agradable.
Dónde dormir en Bragança
Bragança tiene buenas opciones de alojamiento para todos los gustos y presupuestos.
Nosotros nos alojamos en el Exe São Lázaro, está ubicado a 1,7 kilómetros de la ciudad y tiene habitaciones muy amplias y cómodas y además una buena piscina y fácil acceso en coche. Una opción cómoda y completa.
Una opción con mucho encanto es el Solar de Santa Maria, alojado en un bello edificio del siglo XVII en pleno centro histórico, a tan solo 75 metros de los jardines del Castillo. Visit Portugal Las opiniones destacan la decoración cuidada, las vistas al castillo y un desayuno excelente. Perfecta si quieres dormir con historia.
Y una opción más económica, el Hotel Tulipa. Está en pleno centro de Bragança, a un paso de la ciudadela, totalmente renovado y con muy buenas opiniones en Tripadvisor. Sus habitaciones son sencillas pero cómodas, y los viajeros destacan especialmente el trato cercano y el desayuno casero.
Dónde comer en Bragança
Como te contábamos al hablar de la ciudadela, aprovechamos para comer dentro del recinto amurallado en la Taverna do Javali, situada justo frente a la Igreja de Santa María. Comimos jabalí, por supuesto, y más cosas deliciosas en una terraza cubierta con una atención excelente. Una experiencia muy recomendable.
¿Merece la pena visitar Bragança?
La respuesta es un rotundo sí. Bragança es una de esas joyas del norte de Portugal que todavía no ha sido descubierta por las masas, lo que la hace especialmente auténtica y tranquila. Su ciudadela medieval, sus museos singulares, la historia que se respira en cada rincón y la naturaleza del Parque de Montesinho a las puertas la convierten en un destino que merece el desvío.
¿Has estado alguna vez en Bragança? Cuéntanos qué te pareció, nos encantará saber tu experiencia.
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