Zamora es la Capital del Románico. Más de veinte construcciones de entre los siglos XI y XII se reparten por sus calles, más que en cualquier otra ciudad de España. Son veinte, increíble ¿verdad?
Pero aquí no solo hay románico. Zamora pertenece también a la Ruta Europea del Modernismo, tiene una catedral conocida como La Perla del Duero, murallas, castillo, y el río Duero fluyendo a sus pies. Una ciudad injustamente olvidada por el turismo de masas, lo que —seamos sinceros— es también parte de su encanto. Hoy te llevamos a descubrir todo lo que ver en Zamora. Como adelanto decirte, que te va a encantar.
Dónde está Zamora
Zamora es la capital de la provincia homónima de Castilla y León, ubicada al noroeste español, a orillas del Duero. Fácil acceso en coche desde Salamanca (65 km), Valladolid (90 km) o Madrid (250 km).
Dónde aparcar
Nosotros somos habituales de Zamora, tenemos familia allí, y casi siempre aparcamos en el parking bajo el Parque de la Marina Española. Es subterráneo, tiene un precio razonable y está situado justo en el arranque del casco histórico: el punto de partida perfecto para comenzar la visita a pie.
Qué ver en Zamora
Románico y modernismo en cada esquina, una catedral imponente, murallas, castillo y el Duero al fondo. La ruta que sigue es lineal: arranca en la Calle Santa Clara y termina bajando al río.
Al final del post hay un mapa en el que hemos marcado todos los lugares que ver en Zamora para que no te pierdas nada importante.
Paseo por el románico, el modernismo y más edificios interesantes
La Calle Santa Clara es el eje de toda la visita. Arranca en el centro de la ciudad y avanza casi en línea recta hacia la catedral, cambiando de nombre por el camino pero sin perder el hilo.
Por ella desfilan edificios modernistas de principios del siglo XX, iglesias románicas del XI y el XII, palacios renacentistas y plazas donde conviven siglos sin que nadie parezca encontrarlo extraño. Es la mejor manera de entender Zamora: andando despacio, mirando hacia arriba y dejándose llevar por sus afluentes.
Iglesia de Santiago de Burgo
La calle nos conduce hasta la Plaza de Santiago, donde se encuentra uno de los templos románicos que ver en Zamora. Se trata de la Iglesia de Santiago del Burgo.
Tiene tres naves, triple cabecera de testero plano y una torre a los pies. Lo que más llama la atención es la portada meridional: dos vanos geminados con un capitel pinjante —es decir, que cuelga sin columna de apoyo— y cuatro arquivoltas de medio punto. La portada del oeste tiene arquivoltas lobuladas y rosetón superior, siguiendo la misma traza que la Puerta del Obispo de la catedral. Y la tercera portada, al norte, tiene arquivoltas de dovelas almohadilladas.
En el interior se conserva un pequeño lapidario con piezas encontradas durante la última restauración. Un dato que no todo el mundo conoce: hasta finales del siglo XIX esta iglesia perteneció a la diócesis de Santiago de Compostela, no a la de Zamora.
Iglesia de San Andrés ✝️
La Iglesia de San Andrés tiene orígenes románicos. De su construcción en el siglo XII se conservan la torre y parte del alzado norte. Entre 1550 y 1570 la familia Sotelo la reedificó a fondo, el resultado mezcla elementos románicos y renacentistas.
El interior lo delata: una nave amplia con armadura morisca y una cabecera con dos capillas gemelas que se comunican entre sí. En origen una división de clases, ya que una parte era para los feligreses y la otra reservada para la familia Sotelo. Destaca el sepulcro de Antonio de Sotelo, en alabastro, y en el retablo de Nuestra Señora del Pilar (1585). Adosado al templo en 1722, el Seminario Conciliar Diocesano, obra de los jesuitas.
Iglesia de San Esteban
Por la Calle San Torcuato se llega a la Iglesia de San Esteban, originalmente románica del siglo XII, reformada en el XVIII.
Su estructura es la característica del románico zamorano: dos portadas, una con arquivoltas planas y la otra con arquivoltas redondas. La fachada barroca de los pies y la espadaña de ladrillo del siglo XX son añadidos posteriores. Hoy en día está desacralizada.
Seguimos hasta la Plaza Zorrilla aparece el Palacio de los Momos, edificio renacentista de principios del XVI con detalles del gótico florido, sede hoy del Palacio de Justicia.
El parquecillo que hay delante tiene una escultura dedicada a la maternidad que hace un contrapunto curioso frente a la fachada solemne.
Al otro lado, el Casino o Círculo de Zamora de 1905, con sus esmaltes de fondo azul. Más adelante la calle desemboca en la Plaza Sagasta, triangular, con dos piezas modernistas que hay que detenerse a mirar: la Casa de Gregorio Prada (1908) y la Casa de Norberto Macho (1915), con sus cariátides en la primera planta.
Iglesia de San Antolín
La iglesia de San Antolín está situada en el Barrio de la Lana, así llamado porque aquí se agruparon trabajadores palentinos dedicados a la industria del hilado.
Tiene una historia curiosa. Fueron ellos quienes trajeron desde su tierra la devoción por la Virgen de la Concha, y tanto contagiaron a los zamoranos que en el año 1100 fue declarada patrona de la ciudad.
Del templo románico original se conserva parte del muro sur con sus canecillos, pero lo que se ve hoy es fruto de siglos de reformas: la portada meridional es tardogótica, la espadaña y el ábside son del XVI, y las bóvedas son estrelladas. En el retablo se guarda hoy la imagen de la Virgen de la Peregrina, aunque ese lugar lo ocupó durante mucho tiempo la Virgen de la Concha, que actualmente se encuentra en la Iglesia de San Vicente.
Iglesia de San Vicente ✝️
Muy cerquita está la Iglesia de San Vicente, construida entre finales del siglo XII y principios del XIII, Del edificio original destacan sus portadas y la torre de planta rectangular y seis pisos.
El interior es en su mayor parte del siglo XVII. Aquí se venera a la Virgen de las Angustias, y en el camarín del altar mayor está la Virgen de la Concha, la patrona de la ciudad de la que hablamosen en San Antolín.
Junto a ella, el edificio del Teatro Principal, con orígenes en el año 1606 y un tamaño sorprendentemente reducido para lo que uno esperaría de un teatro de ciudad.
Plaza Mayor
Atravesando la Plaza del Fresco se llega a la Plaza Mayor, principal plaza que ver en Zamora. En ella conviven edificios de varias épocas.
Uno de ellos es el Ayuntamiento Nuevo con fachada neoclásica de finales del XIX. A su izquierda, la Casa de Juan Gato (1912), edificio modernista que rompe el ritmo.
Al otro lado, el Ayuntamiento Viejo del siglo XVII, con planta baja porticada y galería de arcos en la superior. Hoy es la Policía Municipal quien ocupa este último, con sus coches aparcados casi siempre delante.
Iglesia de San Juan Bautista ✝️
Lo que más llama la atención de toda la plaza es la Iglesia de San Juan Bautista (y nuestra favorita de la ciudad). Es conocida también como San Juan de la Puerta Nueva —se situaba junto a una de las puertas de la muralla—, su construcción se prolongó desde el siglo XII hasta el XIV.
La portada sur es espectacular: dos columnas finas que la enmarcan, capiteles con flores y arquivoltas con motivos geométrico-florales. Sobre ella, el rosetón en forma de rueda de carro, símbolo del románico zamorano. La torre campanario se apoya sobre el ábside mayor y formó parte de la muralla.
En lo alto, el Peromato, una veleta de 1642 con forma de armadura (lo que ves hoy es una reproducción, el original está en el Museo de Zamora).
En el interior, una nave con cubierta mudéjar de madera y un retablo principal del siglo XVI dedicado a San Juan Bautista.
El Merlú. Frente a la iglesia hay una escultura que es uno de los grandes símbolos de Zamora. Es una pareja de congregantes de la Cofradía de Jesús Nazareno que, antes de las 5 de la madrugada del Viernes Santo, recorre las calles con tambor y corneta para despertar a los componentes de la hermandad. La Semana Santa de Zamora es Interés Turístico Internacional desde 1986: cuando se ve en directo, se entiende por qué.
Calle Balborraz
Junto al Ayuntamiento Viejo baja hacia el río esta calle empedrada por el centro con largos escalones en los laterales. Es la calle Balborraz, su nombre viene del árabe Bab-al-ras, que significa Puerta de la Cabeza: aquí hubo una entrada a la ciudad con la cabeza esculpida del jefe de las tropas andalusíes que la asediaron en el año 901.
Era la vía natural por la que los comerciantes entraban desde el sur cruzando el Duero, y estuvo llena de comercios y talleres artesanos. Quedan pocos, pero la calle conserva todo su carácter. Hay edificios modernistas como la Casa de Faustina Leirado (1910) y la Casa de Mariano López (1908).
Iglesia de Santa María de la Horta ✝️
Bajando por Balborraz, cerca del río, se encuentra la Iglesia de Santa María de la Horta. Perteneció primero a los Caballeros Hospitalarios de la Orden de San Juan de Jerusalén y más tarde a las monjas de esa misma orden, de 1537 a 1847.
Su construcción comenzó hacia 1163 y combina románico y gótico tardío. La nave y el ábside son del siglo XII; la torre y la nave sur se añadieron en los primeros años del XIII. Tiene una sola nave dividida en tres tramos que desembocan en un ábside semicircular.
Lo que más merece atención la portada sur con cuatro arquivoltas y la mesa del altar, con decoración de arquería ciega y zigzag. Fue declarada Monumento Nacional el 3 de junio de 1931.
Iglesia de Santo Tomé - Museo Diocesano
Una de las iglesias más antiguas que visitar en Zamora es la de Santo Tomé. Tiene influencias prerrománicas que la hacen especialmente singular. Perteneció a un monasterio de fundación real donado por Alfonso VII en 1135, y probablemente fue sede provisional de la Diócesis mientras se construía la Catedral.
De su origen conserva el triple ábside en cabecera, parte del muro norte y la portada norte, que es la única original: un vano lobulado rodeado de arquivoltas decoradas con rollos cordobeses, puntas de diamante en bolas, roleos y ajedrezado.
En el interior llama la atención un capitel muy primitivo con la Epifanía: la Virgen con el Niño y los tres Reyes Magos.
Hoy alberga el Museo Diocesano de Zamora, inaugurado en 2012. Su colección permanente reúne 134 piezas de escultura, pintura, orfebrería y objetos pétreos de entre los siglos I y XIX, con obras de Gregorio Fernández, Pedro de Mena o Gil de Ronza entre otros. La entrada es conjunta con la Catedral y el Museo Catedralicio.
Entrada conjunta Catedral + Museo Catedralicio + Museo Diocesano: 5€. Reducida 3€. Gratis para menores de 12 años y los lunes por la tarde a partir de las 17:00h.
Plaza de Viriato
Volvemos a la línea marcada por la calle Santa Clara se encuentra la Plaza de Viriato, con árboles, suelo adoquinado y bancos de forja.
En ella está el monumento a Viriato, que conmemora la victoria de este caudillo sobre los romanos. A un lado, la Diputación Provincial, ubicada en el antiguo Hospital de la Encarnación (1629), con fachada clasicista, un relieve de la Anunciación sobre la portada, capilla interior y un bonito patio de dos alturas.
Al otro lado de la plaza, este sobrio edificio renacentista construido en 1459 como vivienda del primer conde de Alba de Liste es hoy el Parador Nacional de Zamora. Destaca su patio interior de dos pisos y su escalera. Se puede entrar a la cafetería aunque no se esté hospedado, y por supuesto puedes reservar alojamiento.
A la derecha del Parador se encuentra el Convento de la Concepción, del siglo XVI. Hoy alberga el Archivo Histórico Provincial y la Biblioteca. En la fachada principal hay una bonita portada con el escudo del fundador, Fray Alonso de Salizanes, y una imagen de la Virgen.
Iglesia de Santa María la Nueva ✝️
Santa María la Nueva es uno de los templos más antiguos que ver en Zamora. En 1158 el pueblo la quemó con los nobles dentro. El detonante fue una trucha: el despensero de un noble intentó arrebatársela en el mercado al hijo de un zapatero, los plebeyos se pusieron del lado del muchacho y antes de que los nobles pudieran dictar castigo les prendieron fuego a la iglesia. El rey ordenó reconstruirla a cambio de no tomar represalias. Así nació el Motín de la Trucha.
La reconstrucción, en torno a 1200, mantuvo el románico pero unificó las tres naves originales en una sola. En el exterior destaca el ábside semicilíndrico. En el interior, una pila bautismal del siglo XII con relieves del bautismo de Cristo y el célebre Jesús Yacente del XVII de Francisco Fermín. En 1959 aparecieron pinturas murales de estilo lineal, más cercanas al gótico que al románico.
Un detalle curioso: en el muro norte hay una pequeña hendidura por la que, según la tradición, salieron las Sagradas Formas durante el incendio para ponerse a salvo.
Iglesia de San Cipriano
La iglesia de San Cipriano está situada junto a uno de los mejores miradores de la ciudad, es uno de los templos románicos más antiguos y singulares que ver en Zamora.
Construida a finales del siglo XI, fue objeto de sucesivas reformas posteriores, aunque conserva intactos algunos de sus elementos más valiosos.
Su cabecera, formada por tres ábsides rectangulares, y la decoración de sus capiteles interiores la convierten en una obra de especial interés artístico.
La fachada sur data de mediados del siglo XII y presenta numerosas piezas del templo primitivo: una sirena, San Pedro con su llave, un crismón... El interior de tres naves rcuenta con capiteles, tanto figurativos como historiados, muy interesantes.
Iglesia de Santa Lucía - Museo de Zamora
Frente a San Cipriano se encuentran los jardines de Ignacio Sardá, un mirador estupendo desde el que contemplar la Iglesia de Santa Lucía, también de origen románico. Se conservan los canecillos del muro norte y su portada apuntada. Esta iglesia, junto con la Casa del Cordón del siglo XVI, forman el Museo de Zamora de Arqueología y Bellas Artes.
Iglesia de la Magdalena
La iglesia de la Magdalena compite en belleza con San Juan Bautista. Su construcción comenzó en el siglo XII y se terminó en el XIII. La portada sur, muy decorada, es la que más llama la atención: en la arquivolta exterior hay 46 cabezas con semblantes alegres que representan el paraíso, y el resto es casi todo vegetal con algún animal.
Busca al obispo. Escondido entre toda esa decoración vegetal hay una figura de un obispo. Es costumbre encontrarlo, igual que se hace con la rana de la Universidad de Salamanca. ¿Puedes verlo?
Iglesia de San Pedro y San Ildefonso
La Iglesia de San Pedro y San Ildefonso fue construida en el siglo XII sobre la iglesia visigoda de Santa Leocadia. En ella se conservan los restos del primer obispo de Zamora, San Atilano.
De su origen románico queda la portada sur. En el interior destacan el panteón barroco de la Capilla de la Inmaculada y la sacristía, donde se conserva un tríptico flamenco del siglo XVI.
Iglesia de San Isidoro
La iglesia de San Isidoro es románica del siglo XII. Está atribuida a Doña Sancha y construida para conmemorar el paso por Zamora de las reliquias de San Isidoro, en su traslado desde Sevilla hasta la Real Colegiata de San Isidoro de León, donde reposan desde 1063.
De una nave con cabecera cuadrada, combina elementos románicos y tardorrománicos con reformas del XVIII. Destaca en su interior el sepulcro tardorrománico del siglo XIII con decoración de ángeles, palomas y leones. Sede de la cofradía del Carmen del Castillo desde 1688.
Catedral del Salvador ✝️
Construida en lo alto del cerro más elevado de la ciudad, esta maravilla se terminó en 1174 y es conocida como La Perla del Duero. En ella se unen a la perfección los estilos románico, bizantino y herreriano.
En el exterior destacan la Puerta del Obispo, el cimborrio de influencia bizantina —uno de los más bonitos de España— y la torre del siglo XIII. Una visita que hay que tomarse con calma y que te vamos a describir en un próximo post sobre la Catedral de Zamora.
El cimborrio zamorano es el más antiguo de los llamados cimborrios del Duero, un grupo de torres de crucero románicas únicas en la península que comparten también Salamanca, Toro y Plasencia.
Muy cerca de la catedral, pero extramuros encontrarás dos iglesias románicas que merece la pena que incluyas en tu visita a Zamora. Una de ellas es la Iglesoa San Claudio de Olivares, y la otra la Iglesia de Santiago de los Caballeros, de las que ahora te hablamos.
Iglesia San Claudio de Olivares
Merece la pena que incluyas en tu visita a Zamora la Iglesia de San Claudio de Olivares. Esta iglesia románica del siglo XII, se encuentra núcleo del antiguo arrabal de Olivares, junto al Duero.
De nave única con ábside ultrasemicircular, destaca por su rica decoración escultórica en arquivoltas, canecillos y capiteles interiores, estos últimos de gran valor y perfectamente conservados. La proximidad al río obligó a sustituir la bóveda original por armadura de madera. Monumento Nacional desde 1931.
Iglesia de Santiago de los Caballeros
La iglesia de Santiago de los Caballeros es pequeña, austera y con una de las leyendas más grandes de la ciudad. Es conocida también como Santiago el Viejo, y su construcción se remonta probablemente a mediados del siglo XI, aunque está documentada desde 1168.
La leyenda dice que aquí fue armado caballero Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, por el Rey Fernando I. El Romancero lo recoge así: "que te armaron caballero / en el altar de Santiago". A su lado se encuentra el Campo de la Verdad, donde tenían lugar las justas medievales.
Una sola nave con ábside semicircular y una austera portada de dos arquivoltas de medio punto. Lo más interesante está dentro: los capiteles interiores, rematados en sus ángulos por piñas, y con un programa iconográfico sorprendente para un templo tan pequeño.
La muralla, sus puertas y el Castillo
Zamora no se llama "la bien cercada" por casualidad. La ciudad llegó a tener tres recintos amurallados, construidos en distintas épocas a medida que la población crecía y la ciudad se expandía.
El primero, del siglo XI, es el mejor conservado y rodea el casco histórico y el castillo. Fue levantado por Fernando I sobre una muralla árabe anterior, con sillería bien escuadrada, planta quebrada con entrantes y salientes y más de dos kilómetros de longitud.
El segundo recinto se completó en el siglo XIII, y el tercero a finales del XIV. En total, hoy se conservan alrededor de tres kilómetros de muralla visible.
En la plaza de la Leña, formando parte del primer recinto, se encuentra el palacio de Doña Urraca, hija de Fernando I y Señora de Zamora. La puerta es del siglo XI y tiene dos torres unidas por una cornisa. El palacio pasó al ayuntamiento en el siglo XVI y hoy es un espacio de exposición sobre la evolución de la ciudad y un excelente mirador.
El Portillo de la Lealtad, también conocido como Portillo de la Traición es el acceso por donde entró Bellido Dolfos en 1072 tras asesinar al rey Sancho II. Así se puso fin al cerco de siete meses que tenía la ciudad sitiada. De ahí el dicho: "Zamora no se ganó en una hora"
Y la puerta del Obispo, que está situada junto a la Casa del Cid y el Palacio Episcopal, es uno de los accesos más fotogénicos de la muralla. Atravesándola hay un mirador desde el que contemplar el Duero, sus puentes y las aceñas.
El remate del sistema defensivo es el Castillo de Zamora, ubicado en el punto más elevado de la ciudad. Se cree que se construyó a mediados del siglo XI aprovechando la roca natural.
Tiene forma de rombo, varias torres —destacando la del homenaje—, foso, contrafoso y acceso por lo que fue un puente levadizo. Desde su interior se obtienen buenas vistas de la ciudad.
Horario: martes a domingo, de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 18:30.Entrada gratuita.
Si los castillos te enganchan como a nosotros, en la provincia hay ejemplos realmente buenos. Vale la pena echarle un ojo a una ruta por los castillos de Zamora.
El río Duero y sus puentes
A su paso por Zamora, el Duero tiene una anchura y un caudal importantes. La fuerza del agua se aprovechó durante siglos para moler harina en sus aceñas —palabra que viene del árabe as-saniya, molino harinero de agua—. Las más antiguas son las Aceñas de Olivares, con referencias desde el año 1082. Recientemente rehabilitadas, son hoy un Centro de Interpretación de las Industrias Tradicionales del Agua.
El Duero en datos: nace en Fuentes del Duero, en Duruelo de la Sierra (Pico Urbión, Soria), y desemboca en el Atlántico en el estuario de Oporto. Mide 897 kilómetros, es el río de mayor caudal absoluto de la Península, y sus afluentes más importantes son el Pisuerga, el Esla, el Adaja y el Tormes.
Varios puentes atraviesan el Duero a su paso por la ciudad. El Puente de Piedra es el más antiguo, con orígenes en el siglo XII, dieciséis arcos apuntados y tajamares de planta triangular.
Del Puente Viejo o de Olivares solo se conservan los restos. El Puente Nuevo es de 2013. El Puente de Hierro (1900) tiene cinco tramos de celosía metálica sobre pilares de piedra.El Puente del Ferrocarril es de 1933. Y el Puente de los Tres Árboles, viaducto del siglo XXI, lleva la N-630, conocida como la Ruta de la Plata.
Mapa con todo lo que ver en Zamora
Información práctica para tu visita a Zamora
Dónde dormir
Hemos dormido en tres hoteles de Zamora. El NH Zamora Palacio del Duero está junto a la iglesia de Santa María de la Horta, a dos minutos de la Plaza Mayor, con todas las comodidades de la cadena.
El Hotel Zenit Dos Infantas está en el centro junto a la Calle Santa Clara, tiene aparcamiento privado y es muy cómodo.
Y el que más nos ha gustado en la última visita es el Ares Hotel, frente a las murallas, muy nuevo y con una decoración preciosa. En la zona se puede aparcar sin problema.
Dónde comer
Una sola recomendación, pero irrenunciable: El Lobo, en la calle El Horno de San Torcuato. Da igual la hora que vayas, siempre está a rebosar y oirás a los camareros gritando los pedidos a la cocina. No te vayas aunque haya mucha gente: los pinchos morunos del Lobo están exquisitos, y el barullo y la espera son parte del encanto.
Visitas guiadas por Zamora
Si te gusta recorrer la ciudad de la mano de un experto, puedes reservar una visita guiada por Zamora para conocer la historia de la ciudad y muchas anécdotas. También hay un Free Tour, igual de completo que la visita guiada, pero tú decides lo que pagas.
Bono de la Milla Románica
Existe un bono con un coste de 6 euros por persona. Incluye el interior de las iglesias de San Andrés, Santiago el Burgo, San Vicente, San Juan, Santa María la Nueva, San Cipriano, La Magdalena y San Ildefonso. Las visitas individuales de las iglesias citadas es de 1 € cada una.
Ahora ya sabes qué ver en Zamora. Una de esas ciudades españolas injustamente olvidadas por el turismo, aunque quizás eso sea también uno de sus mayores encantos. Date el gustazo de pasear por sus calles llenas de historia con calma y sin aglomeraciones.
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