El Castillo de Trujillo es uno de los monumentos más emblemáticos de Extremadura y una visita imprescindible si recorremos esta histórica ciudad cacereña. Levantado sobre el cerro conocido como del Zorro, domina por completo Trujillo y el paisaje de los alrededores, ofreciendo unas magníficas vistas.
Su origen islámico, su importante papel durante la Reconquista y su excelente estado de conservación lo convierten en una de las fortalezas medievales más interesantes de España. Pasear por sus murallas y descubrir sus torres y antiguos espacios defensivos nos permite conocer una parte fundamental de la historia de Trujillo, mientras disfrutamos de unas vistas espectaculares sobre la ciudad.
Si es tu primera visita, te recomendamos consultar también nuestra guía completa de Trujillo, donde explicamos todo lo que ver y hacer en la ciudad para que puedas organizar la visita.
A continuación te contamos todo lo que necesitas saber para visitar el Castillo de Trujillo, su historia, qué ver en su interior, cómo llegar, horarios, precios y algunos consejos para organizar la visita.
Ubicación y cómo llegar al Castillo de Trujillo
El Castillo de Trujillo se encuentra en la localidad del mismo nombre, ubicada en la provincia de Cáceres, en Extremadura, aproximadamente a 45 kilómetros al este de la ciudad de Cáceres.
La localidad está situada en una posición estratégica entre la capital provincial y Mérida, y es uno de los lugares más interesantes que visitar en esta zona de Extremadura.
Está situado en el casco histórico, muy cerca de la Plaza Mayor, por lo que podemos llegar fácilmente a pie después de recorrer los principales monumentos de la ciudad.
Si llegamos a Trujillo en coche, lo más práctico es dejarlo en alguno de los aparcamientos disponibles en la zona baja y continuar caminando hacia el centro histórico. Desde allí tendremos que subir por las calles empedradas que conducen hasta el castillo. El último tramo es cuesta arriba, algo que conviene tener en cuenta, especialmente si vamos con niños o personas con movilidad reducida. Una vez en la zona alta, el acceso al castillo se encuentra perfectamente señalizado.
Historia del Castillo de Trujillo
Mucho antes de la construcción del castillo medieval de Trujillo, el cerro ya tenía una importante función estratégica. Aunque existen evidencias de asentamientos desde la Edad del Bronce, fueron los romanos quienes establecieron un puesto militar permanente en este lugar, dando a la población el nombre de Turgalium.
Posteriormente, los visigodos también aprovecharon este enclave defensivo antes de la llegada de los musulmanes.
Los orígenes del actual Castillo de Trujillo se sitúan en la segunda mitad del siglo IX, cuando los musulmanes levantaron una gran alcazaba durante el Emirato de Córdoba para controlar este importante territorio.
En el año 881, Alfonso III intentó conquistar la ciudad con sus tropas cristianas, aunque sin éxito. Este fracaso hizo que los musulmanes reforzaran todavía más las defensas de la fortaleza mediante la construcción de las características torres albarranas.
La ciudad cambió de manos en varias ocasiones durante los siglos XII y XIII. Alfonso VII consiguió tomar Trujillo en el año 1143, aunque solo pudo mantenerla durante un breve periodo de tiempo. Más tarde, Fernando II de León volvió a conquistarla en 1165, permaneciendo bajo dominio cristiano hasta que el árabe Abu Jacob recuperó la ciudad en 1184.
Dos años después, en 1186, Alfonso VIII volvió a conquistar Trujillo y realizó diversas reformas en las construcciones existentes.
Sin embargo, el castillo fue nuevamente asediado por los musulmanes en 1196 y continuó bajo dominio islámico hasta que, el 25 de enero de 1233, las tropas de Fernando III lograron la reconquista definitiva de la ciudad.
Siglos después, el Castillo de Trujillo volvió a desempeñar un importante papel histórico al servir de refugio a Juana la Beltraneja durante la guerra por la sucesión al trono de Castilla frente a Isabel la Católica. Tras entregar la fortaleza, Juana huyó hasta Plasencia, donde contrajo matrimonio con Alfonso V de Portugal.
Arquitectura del Castillo de Trujillo
El Castillo de Trujillo destaca por su carácter eminentemente militar. Se trata de una fortaleza completamente hermética, sin ventanas, rodeada por un recinto amurallado de aproximadamente 900 metros de perímetro. Su privilegiada ubicación sobre un escarpado promontorio hacía que resultara prácticamente inexpugnable.
A diferencia de muchos castillos medievales, no dispone de dependencias residenciales, ni torre del homenaje, ni escudos pertenecientes a linajes nobiliarios, ya que fue concebido exclusivamente con fines defensivos.
Los muros están construidos con grandes sillares reutilizados de edificaciones romanas, mientras que las torres fueron levantadas con mampostería. Este sistema constructivo es similar al empleado en otras importantes alcazabas de la misma época, como las de Mérida, Gormaz o Ágreda.
El Patio de Armas y la Albacara
El castillo de Trujillo se organiza en dos grandes recintos. El primero es el Patio de Armas, de planta cuadrangular irregular, núcleo principal de la fortaleza.
El segundo es la Albacara, un recinto amurallado de planta hexagonal construido durante el siglo XV que amplía considerablemente el espacio defensivo.
Esta zona fortificada rodea el sector oeste del monumento y destaca por su excelente estado de conservación.
El acceso a la albacara estaba fuertemente custodiado por estructuras defensivas exteriores adelantadas a la muralla principal.
Para acceder al Patio de Armas es necesario atravesar una puerta de arco de herradura protegida por dos torres albarranas, uno de los elementos más representativos del conjunto.
Durante el siglo XVI esta entrada fue modificada mediante la construcción de una bóveda entre ambas torres para albergar una imagen de granito de la Virgen de la Victoria, patrona de Trujillo.
En 1952 se añadió un cuerpo de edificio en la zona norte con el fin de construir un camarín destinado a la Virgen.
Junto a esta puerta también se levantó, en la segunda mitad del siglo XVI, un baluarte defensivo provisto de troneras como consecuencia de los conflictos fronterizos con Portugal.
Los aljibes árabes y la ermita de San Pablo
En el interior del Patio de Armas se conservan dos magníficos aljibes árabes construidos entre los siglos XI y XII utilizando ladrillo y piedra. Ambos están cubiertos mediante bóvedas de medio cañón y comunicados entre sí por dos arcos de medio punto, constituyendo uno de los elementos más interesantes de la fortaleza.
En la Albacara se encuentra una pequeña ermita del siglo XVI dedicada a San Pablo, levantada para conmemorar la reconquista definitiva de Trujillo en el año 1233.
Conservación del castillo
Tras sufrir un largo periodo de abandono y soportar importantes daños durante la invasión francesa, la Guerra Carlista y la Guerra Civil, el Castillo de Trujillo fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1925.
Pocos años después, en 1929, pasó a ser propiedad del Ayuntamiento de Trujillo, iniciándose así su conservación y recuperación como uno de los monumentos más representativos de la ciudad.
Dónde dormir en Trujillo
El Parador de Trujillo es una opción estupenda si quieres dormir en un edificio histórico. Otra posibilidad es el Eurostars Palacio de Santa Marta, situado muy cerca de la Plaza Mayor. Si buscamos un alojamiento con más encanto histórico elegiríamos el Parador; si preferimos estar junto a la Plaza Mayor y tener todo muy a mano, el Eurostars es perfecto.
Actividades para hacer en Trujillo
Hay muchas actividades que hacer en Trujillo, tienes un free tour para descubrir la ciudad por dentro y por fuera de sus murallas de manos de un experto. O un tour completo con entradas por Trujillo. También un tour por el Trujillo oculto para descubrir sus leyendas e historias más oscuras.
Qué ver cerca de Trujillo
Si disponemos de más tiempo, podemos aprovechar nuestra visita para conocer algunos lugares interesantes como Medellín que también tiene un importante castillo, y un magnífico teatro romano.
Si te gustan este tipo de construcciones, puedes consultar también nuestro recorrido por los castillos de España, donde reunimos algunas de las fortalezas más interesantes que hemos visitado.
Otra visita que merece mucho la pena es el impresionante Real Monasterio de Santa María de Guadalupe.
El Castillo de Trujillo es mucho más que una fortaleza medieval. Sus orígenes islámicos, las sucesivas conquistas cristianas, su protagonismo durante la Reconquista y los numerosos elementos defensivos que aún conserva permiten comprender la enorme importancia estratégica que tuvo durante siglos. Recorrer sus murallas, atravesar la puerta de herradura, descubrir sus aljibes árabes y disfrutar de las panorámicas sobre Trujillo convierten la visita en una experiencia imprescindible para quienes desean conocer la historia y el patrimonio monumental de Extremadura.
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