1/5/15

Santillana del Mar, con todo el encanto medieval

Un imprescindible de Cantabria es sin duda Santillana del Mar, villa con un conjunto Histórico-Artístico que parece el escenario de una película o un parque temático, ya que ha sabido conservar todo el encanto medieval de sus construcciones y de su entorno.


Jean Paul Sartre, en su obra "La Nausea", reflexionando sobre lo importante que es viajar, lo catalogó como "el pueblo más bonito de España".
No sé si es el más bonito, pero desde luego se merece una posición muy alta en el ranking. Santillana es uno de esos lugares que llama la atención un día soleado con sus calles abarrotadas y sus negocios abiertos, pero también tiene un encanto especial y mágico cuando llueve y sus calles empedradas están mojadas y vacías.

Todo el casco histórico es peatonal, sólo entran los coches de los lugareños, lo cual le da un encanto especial. Los parkings están fuera, pero a dos minutos del centro. Santillana es pequeñito, se resume en dos calles, así que a pasear se ha dicho, eso sí, olvida los tacones y ponte un zapato cómodo ya que el suelo es empedrado. Recorre cada esquina, observa cada casa y cada plaza y no te olvides de comprar unas quesadas o unos sobaos recién hechos o alguna artesanía en una de las muchas tiendas que encontraras a tu paso.


Convento de San Ildefonso

Lo primero que nos encontramos nada más aparcar es el convento de San Ildefonso, cuyo origen se remonta al año 1667, y al que acudían doncellas de familias de prestigio de los alrededores. Presidiendo el Altar Mayor hay un gran Cristo de marfil filipino de principios del siglo XVIII. Puedes comprar en su torno, exquisitos dulces realizados por las monjas dominicas que residen en su interior.


Convento dominico Regina Coeli

Un poquito más adelante está el Museo Diocesano, situado en el antiguo Convento dominico Regina Coeli del siglo XVII. Su arquitectura tiene tendencias herrerianas y clasicistas, destacando el claustro, que constituye el centro del Museo. Éste es bastante variado y alberga entre otras muchas cosas, una colección de imágenes y objetos religiosos desde el siglo VI, arqueología, platería y arte colonial.


Palacio de Peredo-Barreda

Nos adentramos a Santillana por la calle Santo Domingo, el primer edificio de la izquierda es el elegante Palacio de Peredo-Barreda, conocido también como Palacio de Benemejís. Fue construido a principios del siglo XVIII por un indiano y caballero de la orden de Calatrava: D. Francisco Miguel de Peredo. Llama la atención su escudo de armas sobre el balcón del primer piso.


Casa de los Villa 

Un poquito más adelante a mano derecha la Casa de los Villa con escudos de armas de las familias Cos, Bracho y Bustamante. Su construcción del siglo XVI ha pasado por varias reformas, la más importante es la de la fachada principal, que se hizo en el siglo XVIII.


Ahora nos topamos en el centro de la calle con un precioso edificio con balcones y que en primavera rebosa de flores, este divide la calle por la que venimos en dos, la situada a la izquierda es la Calle Juan Infante que nos conduce a la plaza Mayor y la de la derecha nos conduce a la Colegiata. Esta es por la que vamos a ir en primer lugar, se llama Calle Cantón.


Torre de los Velarde

A mano izquierda un poco mas adelante vemos el patio trasero del parador Gil Blás y en seguida descubrimos la Torre de los Velarde, una casa-torre gótica construida por García de Velarde a mediados del siglo XV.

Casa Valdivieso

A la izquierda la Casa Valdivieso haciendo esquina con el callejón de las Lindas. Construido en la primera mitad del siglo XVIII. En la fachada principal hay cuatro balcones de piedra con barandillas de forja y puertas adinteladas y en la esquina el escudo de armas. En ella se encuentra el Hotel Altamira.


Casa Leonor de la Vega

Continuamos y entre restaurantes y tiendas de artesanía, nos encontramos la Casa Leonor de la Vega, madre del Marques de Santillana, en el piso de arriba hay tres escudos góticos. Hoy en día hay un hotel de 5 estrellas: la Casa del Marqués.

Casa de los Hombrones

Pegada a esta se encuentra la Casa de los Hombrones, es fácil averiguar el por qué de su nombre, ya que en el piso superior destaca sobre la piedra de sillería, un escudo con la figura de dos grandes soldados. En esta casa hay un restaurante en el que nos paramos a comer el menú del día. Curiosamente, una vez en el interior descubrimos de que se trata de una sidrería asturiana, tiene grifos sobre cada mesa con los que te puedes servir tú la sidra sin necesidad de esperar al camarero. Hay comida cántabra y asturiana.


En la mayoría de los restaurantes se come bien, la proximidad del mar y de la montaña hace que la gastronomía del lugar sea excepcional, si te apetece algo típico, no dejes de probar el cocido montañés o la ternera de la zona.

Museo de la Tortura

Llegamos ahora al Museo de la Tortura, he de confesar que no lo he visitado nunca y mira que he estado veces en Santillana. Me parece interesante, pero a la vez, no sé yo... En él explican y muestran los métodos de tortura usados durante la inquisición. Los objetos son originales y todos fueron empleados, los hay desde el siglo XIV hasta finales del XIX, cuando el Tribunal del Santo Oficio, pretendía conseguir un cristianismo puro.


A partir de este punto la calle se ensancha un poco y la Calle Cantón pasa a llamarse Calle del Río, el nombre no es casual, ya que aquí hay un pequeño río que proporciona agua al lavadero abrevadero que se encuentra en el centro. Seguramente este es uno de los puntos más fotografiados de la villa, ya que la imagen con la colegiata tras él, es la más bonita.



Casa Quevedo y Casa Cossio

A la derecha vemos la Casa Quevedo y Casa Cossio que aunque sean dos casas, hoy en día están unidas. Uno de los arcos de la planta baja sirve curiosamente de desagüe al lavadero y al río. Destaca el balcón de hierro con el maravilloso escudo de armas de los Cossío con leones rampantes. Aquí hay una tienda de sobaos, bizcochos quesadas y quesos con mucha fama (merecida) y con mucha historia. Es muy típico tomarse un buen trozo de bizcocho con un gran vaso de leche de "la de verdad". Me trae bonitos recuerdos de cuando era pequeña. Es una pena que esté cerrada, no ha empezado la temporada alta y al ser un día de diario la mitad de los locales no están abiertos.


Museo fundación Jesús Otero

Llegamos ahora a la casa en la que se ubica el Museo fundación Jesús Otero que recibe el nombre del artista nacido en Santillana en 1908, y que poco antes de morir donó su obra a la Villa, creándose el museo en 1994. Además de poder verse gran parte de sus obras, hay también exposiciones temporales con el objetivo de dar a conocer a nuevos artistas.


Colegiata de Santa Juliana

Y llegamos a la Colegiata de Santa Juliana. En este lugar hubo un monasterio al que los monjes trajeron las reliquias de Santa Juliana de Nicomedia. Del nombre de la Santa, procede Santillana ya que viene de la contracción de Sancta Iuliana.
La construcción actual está compuesta por la iglesia románica de las primeras décadas del siglo XII en cuya fachada sur (la que vemos desde el lavadero) destaca la portada con arquivoltas de medio punto sin decoración y columnas con capiteles con leones y basiliscos. En el friso superior vemos esculturas de apóstoles, obispos, Adán y Eva en el Pecado Original y en el centro nos llama la atención en el interior de una mandorla, el Pantocrator bendiciendo y portando el Libro de la Vida con la otra mano, dentro de una mandorla sujetada por cuatro ángeles en una posición un tanto extraña. Sobre el conjunto, una figura de la Santa en una hornacina. Por detrás observamos una larga galería con 15 arcos que aligera la fachada y hacia la cabecera una bonita torre cilíndrica con una ventana geminada en lo alto. La cubierta del cimborrio es en forma de torre cuadrada, con arquería ciega.
En el interior por citar alguna de sus maravillas, podemos ver, el sepulcro de Santa Juliana, el retablo del Altar Mayor en el que hay que destacar las tablas hispano-flamencas del siglo XVI con la vida de Cristo y de Santa Juliana. El coro el órgano barroco, y la capilla bautismal con la pila románica y un pantocrátor de en torno al año 1200. 
El claustro es una colección de maravillosos capiteles románicos en el que se aprecia su evolución, hay sarcófagos y motivos heráldicos de cleros y nobles. Se encuentra adosado a la fachada norte de la iglesia.




Palacio de los Velarde

A la derecha de la colegiata, se encuentra la plaza de las Arenas y en ella el Palacio de los Velarde edificio renacentista de mediados del siglo XVI, con soportal, balcones, escudos y hastial escalonado con pináculos. Llama la atención, como descolocado de la obra, el antepecho de la ventana de lo que parece ser la estancia principal, con decoración plateresca y el escudo de los Velarde.



Plaza Mayor

Rodeamos la colegiata pasando tras el claustro y nos dirigimos hacia la antigua plaza del Mercado, hoy conocida como la Plaza Mayor, en la que admiramos la Torre del Merino de estilo gótico y carácter militar. En la torre tenía su sede y vivía el merino o representante del rey. Allá por el año 1209, Santillana del Mar era la capital de Asturias de Santillana, una comarca histórica (merindad) que abarcaría un territorio situado entre Santander y el concejo de Llanes.


Hay otra más en la plaza la Torre de Don Borja del siglo XV y que lleva el nombre del último dueño: D. Francisco de Borja Barreda. Actualmente la "Fundación Santillana", que se encargó de su restauración hace unos años, la utiliza como centro cultural con importantes exposiciones.
El Ayuntamiento se encuentra ubicado en un palacio del siglo XVIII recientemente restaurado y que consta de dos alturas, la baja con soportales y la alta con un gran balcón y el escudo de armas de la Villa con la corona del marquesado sostenida por leones y sirenas.




Junto al ayuntamiento está la Casa de la Parra que toma su nombre de la planta que recorría sus paredes hasta que fue sustituida por el entramado de madera sobre ladrillo. Y la Casa Águila, con el escudo de los Estrada o Tagle presidiendo su fachada, y con dos arcadas de medio punto en su planta baja. Hoy en día estos dos edificios construidos entre los siglos XVI y XVII se encuentran unidos y aquí el Gobierno de Cantabria celebra exposiciones temporales. Frente a ellos hay una preciosa escultura de un bisonte, esculpido por el escultor Jesús Otero.

Solo queda por comentar el edificio en el que se encuentra el Parador Gil Blas, es La Casa Barreda Bracho, edificio barroco de finales del siglo XVII. En su fachada principal, vemos el escudo de armas de la familia. El nombre del parador se debe a la novela picaresca francesa titulada La Historia de Gil Blas de Santillana de Alain-René Lesage de principios del siglo XVIII, en la que se cuentan las andanzas de Gil Blas nacido en la Villa.


Y aquí se acaba nuestro recorrido, regresamos por la calle Juan Infante al punto en donde tomamos el cruce el caminos al principio de la visita y regresamos por la Calle Santo Domingo al parking en donde tenemos aparcado el coche.



A tan solo dos kilometros, se encuentran las famosas Cuevas de Altamira, una de las más extraordinarias creaciones artísticas de la Humanidad. Se trata de una cueva en donde en época Paleolítica se desarrollaba la vida cotidiana de cazadores recolectores. Aunque debido a un desprendimiento, la entrada permaneció sepultada durante 13.000 años, Marcelino Sanz de Sautuola, la descubrió en 1879. Sin embargo hasta 1902 las pinturas encontradas no se aceptaron como originales. Bisontes, caballos, ciervos, manos y signos permanecen pintados y grabados hace entre 35.000 y 13.000 años, a lo largo de casi 300 metros.

Debido a la masificación de las visitas, la cueva se cerró al público en 1979 y aunque hubo un par de reaperturas se volvieron a cerrar. A partir de ahí se crea el Museo Nacional y Centro de Investigación Altamira y en el año 2001 se inaugura la Neocueva, réplica exacta de la cueva original que se puede completar con interesantes actividades programadas por el Museo aptas para todos los públicos. 
Se ha vuelto a reabrir el 26 de marzo de 2015, pero sólo hay una visita a la semana para cinco personas, de 37 minutos de duración. La lista de espera debe de ser eterna, pero la neocueva, es una copia magnífica, merece la pena hacer una visita.

Este plano tan bonito es de: www.turismodecantabria.com:


Y para acabar, como anécdota decir que a Santillana se la conoce como
 La villa de las 3 mentiras, ya que ni es Santa, ni es llana ni tiene mar. 

¿Has estado alguna vez? ¿Se me ha pasado por alto algo interesante?  ¡Cuéntamelo!

Fuentes: http://www.santillana-del-mar.com y http://www.santillanadelmarturismo.com/
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12 comentarios:

  1. Santillana preciosa...La conocí el verano pasado y bien merece una visita...Hay que patearla, disfrutarla y sentarse a comer rico rico en uno de sus numerosos restaurantes. Me ha encantado el post, muy pero que muy completo.Un beso

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    Respuestas
    1. Gracias Itziar, efectivamente es precioso, y que importante la comida y la bebida para conocer un lugar a fondo verdad? ;)
      Un saludo

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  2. Santillana preciosa...La conocí el verano pasado y bien merece una visita...Hay que patearla, disfrutarla y sentarse a comer rico rico en uno de sus numerosos restaurantes. Me ha encantado el post, muy pero que muy completo.Un beso

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  3. He estado dos veces en Santillana del Mar, y no te puedo dar la razón pero siempre lo he llevado en mis recuerdos de viajes, quizás por su aire medieval, tal como se han conservado sus casas y calles.
    Un buen paseo el de hoy, besos.

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  4. Conocí Santillana hace unos años, el pueblo de las 3 mentiras...jeje
    Lo que más me impresionó no fue la colegiata, en si preciosa, sino el museo de la tortura. No me esperaba eso allí para nada! Saludos

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  5. Hello Carmen,
    Very good shots!! Nice to get a look around this place with their old building.
    That hotel looks very well and invites for an overnight stay. Wonderful.

    Many greetings,
    Marco

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  6. Ya pensaba que te ibas a olvidar de lo de las tres mentiras, ja,ja. He ido varias veces, pero es uno de esos sitios que nunca cansa. Menos aún si se puede disfrutar del pueblo sin aglomeraciones. La neocueva es impresionante y por mucho que digan los expertos que se podía reabrir la original no las tengo todas conmigo.

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  7. Bonito recorrido por Santillana! Nosotros si que entramos en el Museo de la Tortura. Me pareció interesante para conocer más sobre la Inquisición. Pero la verdad es que luego no he entrado en más museos de este tipo que he visto en otras ciudades, así que no puedo decir si este es imprescindible o no... por lo menos, curioso es un rato!

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  8. ¡Qué maravilla las fotos de Santillana sin un alma! Cómo cambia en una temporada y otra. Ahora la que es bonita, es bonita. Muy chula la entrada Carmen.

    Un saludito. ;-)

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  9. No te lo vas a creer, pero cuando Arturo y nos casamos, nos fuimos de "luna de miel" a Asturias y Cantabria, y pasamos un par de noches en Santillana, lugar al que no hemos vuelto. Me has traído muy buenos recuerdos, como el concierto de música celta que tuvimos la suerte de presenciar una noche. Y lo mejor, me has mostrado Santillana sin gente. ¿Cómo conseguiste que no haya nadie en la fotos? Yo diría que es cuestión de paciencia ;)

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  10. Una población maravillosa, con sus blasones, su colegiata y este sabor añejo. Lo que yo me pregunto es como te lo hacer para "borrar" a la gente de tus fotos... porque la verdad es que en Santillana es casi imposible la tranquilidad! Supongo que lo suyo es visitarla fuera de temporada alta.

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