En la pequeña localidad de Matamorisca, a tan solo 8 kilómetros al noroeste de Aguilar de Campoo, encontramos la Iglesia de San Juan Bautista de Matamorisca, uno de esos templos que sorprenden por la riqueza artística que esconden en su interior.
Aunque desde el exterior presenta una apariencia sencilla, conserva importantes restos románicos y alberga uno de los conjuntos de pinturas murales góticas más destacados del norte de Palencia.
Dedicada a San Juan Bautista, primo de Jesús y encargado de bautizarlo en las aguas del río Jordán, esta iglesia es un magnífico ejemplo de la evolución de la arquitectura religiosa a lo largo de los siglos.
Su construcción comenzó en dos fases entre mediados del siglo XII y principios del XIII, aunque las importantes reformas realizadas durante los siglos XVI y XVII modificaron notablemente su aspecto original.
Si hay algo que convierte esta iglesia en una visita imprescindible dentro del románico palentino es el extraordinario ciclo de pinturas murales del siglo XV atribuido al llamado Maestro de San Felices, uno de los nombres relacionados con la pintura mural gótica de esta comarca.
Historia de la Iglesia de San Juan Bautista
Las partes más antiguas del templo corresponden a la época románica y fueron levantadas entre los siglos XII y XIII. Posteriormente, durante los siglos XVI y XVII, se acometieron profundas reformas que transformaron gran parte del edificio, incorporando elementos tardogóticos y modificando su estructura original.
A pesar de estas intervenciones, todavía se conservan numerosos vestigios del templo medieval que nos permiten apreciar su origen románico.
Exterior de la iglesia
Los restos románicos de la Iglesia de San Juan Bautista de Matamorisca son visibles principalmente en la nave norte, donde todavía podemos observar antiguas ventanas y portadas actualmente cegadas, así como en la parte inferior de la torre.
La antigua espadaña convertida en torre
Uno de los elementos más curiosos del conjunto es su torre de planta rectangular, que originalmente fue una espadaña.
El acceso se realiza mediante una pequeña puerta situada en el muro occidental, desde donde parte una estrecha escalera de caracol.
Las portadas de San Juan Bautista de Matamorisca
En los muros norte y oeste aún se distinguen los restos de dos antiguas portadas románicas, hoy completamente cegadas.
La entrada utilizada actualmente es la situada en el lado sur, realizada en estilo gótico. Está formada por un arco apuntado protegido por una sencilla chambrana lisa.
Sobre él se disponen cuatro arquivoltas decoradas con molduras muy simples, alternando boceles y cañas.
Todo el conjunto queda protegido por un tejaroz cuyo alero presenta una decoración de bolas característica del estilo isabelino o del gótico tardío.
El interior de la Iglesia de San Juan Bautista de Matamorisca
El templo presenta una planta rectangular formada por dos naves separadas mediante pilastras y columnas, rematadas por un testero plano.
La nave del Evangelio y su ábside fueron reformados durante el siglo XVI y quedaron cubiertos por un complejo sistema de bóvedas tardogóticas.
En los cruces de los nervios se sitúan varias claves decoradas que constituyen algunos de los elementos ornamentales más destacados del edificio.
Las pinturas murales del Maestro de San Felices
La auténtica joya artística de la Iglesia de San Juan Bautista de Matamorisca es su impresionante conjunto de pinturas murales del siglo XV, realizadas dentro del estilo gótico lineal y atribuidas al denominado Maestro de San Felices.
Aunque apenas se conservan datos documentales sobre este personaje, el nombre de Maestro de San Felices se utiliza para identificar a un pintor, taller o posible escuela que desarrolló una actividad artística común en diferentes templos del norte de Palencia y sur de Cantabria de los que apenas se conservan datos documentales.
Entre ellos se encuentran las iglesias de Santa Olalla de la Loma, Santa María la Real de Las Henestrosas, San Juan de Mata de la Hoz, San Cornelio y San Cipriano de San Cebrián de Mudá, la ermita de la Virgen del Valle de Vallespinoso de Cervera, San Pedro ad Vincula de San Felices de Castillería, San Cornelio y San Cipriano de Revilla de Santullán o Santa María la Real de Valberzoso.
Las semejanzas entre sus pinturas han permitido relacionar estos conjuntos y estudiar su posible procedencia común. Las escenas aparecen organizadas en paneles de gran riqueza narrativa, convirtiendo los muros del templo en una auténtica Biblia ilustrada.
El ciclo del ábside
El ábside concentra la mayor parte de las pinturas conservadas. En la parte superior aparece representada la Anunciación, con el arcángel Gabriel comunicando a la Virgen María el nacimiento de Jesús.
Debajo se desarrolla un completo ciclo dedicado a la infancia de Cristo, donde podemos contemplar escenas como el Nacimiento y la Adoración de los Magos.
En la zona inferior sorprende una de las representaciones más singulares de toda la iglesia: la Vida de San Julián el Hospitalario, una sucesión de escenas que narran la conocida leyenda medieval y los milagros atribuidos a este santo.
El Juicio Final
En el muro derecho del ábside se representa el impresionante Juicio Final, otra de las escenas que más nos llama la atención durante la visita.
En la parte superior aparece Cristo como juez supremo presidiendo toda la composición.
Más abajo podemos ver a San Miguel Arcángel pesando las almas con su balanza mientras separa a los bienaventurados de los condenados.
Especialmente llamativa resulta la representación del Infierno, situada en la parte inferior, donde los castigos de los pecadores aparecen representados con un gran realismo y una extraordinaria fuerza expresiva.
La Crucifixión y el Tetramorfos de San Juan Bautista de Matamorisca
En el muro septentrional de la nave sur destaca la figura aislada de una mujer que probablemente pertenecía a una composición de mayor tamaño.
En el frente occidental del pilar central se conserva una escena de la Crucifixión, acompañada por la Virgen María y San Juan Evangelista.
La bóveda está presidida por un magnífico Tetramorfos, formado por los símbolos de los cuatro evangelistas, rodeados de ángeles que completan la escena celestial:
Otros elementos destacados de la Iglesia de San Juan Bautista
Además de las pinturas murales, la Iglesia de San Juan Bautista de Matamorisca conserva otras piezas de gran interés.
En una de las capillas podemos contemplar una hermosa pila bautismal románica realizada en piedra arenisca. Está formada por dos cuerpos: una copa cilíndrica apoyada sobre una basa troncocónica, ambos decorados con una sucesión de arquillos ciegos.
En el ábside también se conserva una magnífica talla policromada de San Juan Bautista, fechada en el siglo XIII, una de las esculturas medievales más valiosas del templo.
Por último, destacan dos capiteles, uno con decoraciones vegetales y rostros humanos y otro en el que aparecen representados dos animales enfrentados.
Dónde dormir
Para visitar las iglésias románicas de Palencia, utilizamos como base Aguilar de Campoo. Nos alojamoe en el Hotel Marqués de Aguilar, un hotel sencillo, ubicado muy cerca del centro. Las habitaciones tienen aire acondicionado, wifi gratis y baño privado.
Si no te gusta, o está completo, también puedes alojarte en el Hotel Valentín. Y también en la Posada Santa María la Real, ubicada en las dependencias del Monasterio de Santa María la Real.
Nuestra visita a la Iglesia de San Juan Bautista de Matamorisca
La Iglesia de San Juan Bautista de Matamorisca es uno de esos lugares que pasan desapercibidos desde el exterior, pero que nos sorprenden en cuanto cruzamos su puerta.
Su mezcla de arquitectura románica y gótica, junto con el extraordinario conjunto de pinturas murales del Maestro de San Felices, convierten esta iglesia en una visita imprescindible para quienes recorremos la comarca de Aguilar de Campoo y queremos descubrir algunos de los mejores ejemplos del patrimonio medieval de Palencia.
La Iglesia de San Juan Bautista de Matamorisca es, sin duda, uno de esos templos capaces de emocionar tanto a los amantes del románico y del arte medieval como a cualquier viajero que disfrute descubriendo auténticas joyas escondidas.
Merece la pena incluir en cualquier recorrido por el patrimonio de la Montaña Palentina y una nueva oportunidad para seguir descubriendo las interesantes pinturas del Maestro de San Felices.
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