La Fresneda es uno de esos pueblos del Matarraña que nos sorprencieron mucho más de lo que imaginábamos antes de conocerlo.
Conserva ese aire medieval que tanto nos gusta: calles empedradas, soportales, casas señoriales de piedra y una plaza mayor espectacular considerada de las más bonitas de Aragón. Y no le falta de nada, ya que, desde lo alto de la colina, las ruinas del castillo recuerdan la importancia histórica que tuvo la localidad.
Si estás buscando qué ver en La Fresneda, te contamos todos los rincones imprescindibles del pueblo y algunos lugares interesantes para descubrir cerca. No es un pueblo de masas, aunque los fines de semana se anima bastante.
Puedes recorrerlo a pie en una mañana, pero La Fresneda es de esos lugares en los que apetece pasar el día entero e incluso quedarse a dormir para descubrir su encanto con calma.
Cómo llegar a La Fresneda
La Fresneda se encuentra en el extremo oriental de la provincia de Teruel, muy cerca de la frontera con Tarragona.
Justo antes de adentrarte en el pueblo, encontrarás aparcamientos habilitados. El casco histórico es peatonal, así que se deja el coche a las afueras. Y lleva calzado cómodo y con suela, porque las cuestas y los adoquines no perdonan.
Qué ver en La Fresneda: la visita paso a paso
Tras dejar el coche en el aparcamiento, comenzamos a caminar entre las callejuelas y ascendiendo progresivamente hacia la parte alta del pueblo. Vamos así disfrutando de todo lo que ver en La Fresneda con calma entre sus antiguas construcciones de este bonito pueblo Declarado Conjunto Histórico-Artístico.
Alfonso II de Aragón reconquistó la zona en 1170 y la donó a la Orden de Calatrava, que controló el pueblo durante más de seis siglos. En 1283, el rey Pedro III concedió a La Fresneda el título de villa. Te contamos el recorrido en el orden en que nosotros lo hicimos.
Capilla del Pilar
Subimos por la calle del Pilar, en la que se encuentra la Capilla del Pilar, una iglesia sencilla de estilo barroco construida en el siglo XVII.
Fue la parroquia de uso habitual de la población durante siglos y lo sigue siendo hoy para la misa dominical. En su interior se conserva una imagen de la Virgen del Pilar.
El Palacio de la Encomienda
Al lado de la capilla, el edificio civil más impresionante que ver en la Fresneda: el Palacio de la Encomienda. Fue construido en el siglo XVI en estilo renacentista como residencia del comendador de la Orden de Calatrava, y también se usaba para almacenar los diezmos que los aldeanos pagaban como tributo.
Hoy es propiedad privada y no se puede acceder al interior, pero merece la pena contemplar la fachada. Su escudo pintado sobre la puerta principal es espectacular.
El Palacio de la Encomienda y el ayuntamiento de La Fresneda fueron seleccionados para ser reproducidos en el Pueblo Español de Barcelona durante la Exposición Universal de 1929.
La Calle Mayor, el centro comercial de La Fresneda
Llegamos a la Calle Mayor, que es el eje principal del casco antiguo de la Fresneda. Te llamarán la atención los soportales que la recorren de extremo a extremo, un elemento que se considera único en Aragón por su continuidad y escala. Era el centro comercial del pueblo a finales de la Edad Media.
De la Calle Mayor salen callejuelas perpendiculares estrechas. Entre ellas la Calle Aragón, la Calle Heras y la Calle Santa Águeda, algunas con indicios de haber tenido puertas de control.
La estructura de estas calles se parece a una antigua aljama y es por ello por lo que se relaciona con la presencia de una judería en el pueblo.
La Plaza Mayor
Y llegamos a la Plaza Mayor, de forma triangular, lo que ya la diferencia de la mayoría. En ella podrás ver sus soportales de piedra, balcones de forja y casas señoriales de los siglos XVII y XVIII cerrando los lados. Está considerada una de las plazas más armoniosas de todo Aragón.
Al fondo se encuentra el Portal de Xifré (o Arc de Xifré). Este arco de medio punto era la entrada principal al casco histórico y formaba parte de la antigua muralla medieval.
Y en la base del triángulo se alza el Ayuntamiento, construido a finales del siglo XVI y catalogado como una de las casas consistoriales más monumentales de Aragón.
Tiene tres fachadas diferentes, y una mezcla gótica y renacentista, y decoración con gárgolas. Es sus esquinas destacan dos torreones circulares a modo de garitones defensivos y en el centro un amplio balcón para los actos de gobierno municipal. En la planta baja se encontraba la lonja, es decir el espacio donde tradicionalmente se hacía el mercado.
En el interior del ayuntamiento hay dos mazmorras históricas, una para presos de clase alta y otra para comunes. Solo se pueden ver en una visita guiada. Y forman parte de la Ruta de las Cárceles del Matarraña, un itinerario que recorre nueve calabozos históricos de la comarca.
Iglesia de Santa María la Mayor
Subiendo hacia la parte más alta del pueblo, se encuentra otro de los templos que ver en La Fresneda, la Iglesia de Santa María la Mayor (también conocida como de la Virgen de las Nieves).
Se cree que fue levantada sobre una antigua mezquita en el siglo XIII, aunque los primeros documentos datan de 1224. A lo largo del tiempo sufrió ampliaciones que le dieron el aspecto actual: gótico levantino con modificaciones barrocas.
En el exterior cuenta con dos portadas iguales en arco de medio punto y la torre, ubicada a los pies formada por dos cuerpos de planta poligonal.
Las ruinas del Castillo Calatravo
Por encima de la iglesia, subiendo por la calle del Castillo, están las ruinas del castillo calatravo de la Fresneda. Su origen es árabe, fue tomado en 1169 y cedido a la Orden de Calatrava en 1179, que lo usó como residencia y almacén.
Lo que quedaba fue destruido casi completamente en 1839 por las tropas del general Cabrera durante las guerras carlistas. Y en la actualidad prácticamente no hay nada, tan solo los restos de una torre, fragmentos de muralla.
Pero merece la pena subir hasta las ruinas para disfrutar de las vistas, que son el motivo real para subir. El Valle del Silencio, los olivares centenarios, el pueblo abajo con sus tejados apiñados.
Cementerio “medieval”
El antiguo cementerio, mal llamado medieval, porque fue construido en 1884, se encuentraallí mismo, entre el Castillo y la ermita de Santa Bárbara, a la que ahora iremos. Actualmente está abandonado.
La Ermita de Santa Bárbara
Continuamos ahora ascendiendo a la parte de la visita a La Fresneda más curiosa. Se trata del cerro de Santa Bárbara, en el que se encuentra la ermita de Santa Bárbara, construida en el siglo XVIII para protegerse de los riesgos de las tormentas.
En la actualidad se encuentra en ruinas, y el sendero que te conduce a ella, flanqueado por cipreses, no puede ser más bonito.
Esta parte de la visita y la que viene a continuación justifica que La Fresneda pertenezca a la red de Pueblos Mágicos de España por su arquitectura medieval, sus palacios renacentistas y su entorno natural.
La Espiral
A escasos metros de la ermita hay una espiral formada por piedras, que a pesar de que es reciente, recuerda el carácter sagrado que históricamente se le ha atribuido al cerro.
Y en la base del montículo, protegido con una reja, se encuentra el ídolo o figura astral: un petroglifo tallado en la roca que representa una figura humana con los brazos en cruz y que algunos investigadores interpretan como un mapa estelar prehistórico. Mide unos 85 cm.
La Calle Empedrada, la Picota
Desandamos lo andado y volvemos al casco histórico de la Fresneda para pasear por la Calle Empedrada, disfrutando de las antiguas casonas. Justo antes del cruce con la calle Mayor se encuentra la picota, el rollo de justicia medieval donde se ejecutaban las penas públicas. Un elemento habitual en los pueblos medievales pero que no siempre se conserva en tan buen estado.
Muy cerquita de aquí se encuentra nuestro alojamiento, el Hotel El Convent 1613, que os mencionamos también en el apartado de dónde dormir. Era un antiguo convento de los frailes Mínimos, del que se conserva la fachada y parte de las dependencias.
Video: nuestra visita a La Fresneda
Dónde dormir en La Fresneda
La opción más especial del pueblo, sin duda, es el Hotel El Convent 1613. La restauración integra la arquitectura original con las instalaciones hoteleras, y es uno de esos alojamientos que forman parte de la experiencia del viaje.
Si no te convence, hay también hay otros alojamientos y casas rurales en La Fresneda y alrededores, y el Camping El Roble a las afueras, con capacidad para autocaravanas.
Para quien prefiere una base más urbana con más oferta de restauración, Alcañiz está a 25 km y tiene hoteles de distintas categorías.
Qué ver cerca de La Fresneda
El Matarraña es uno de esos comarcas donde cada pueblo tiene algo que justifica la parada. Con base en La Fresneda o en la comarca, estos son los que no conviene perderse:
Valderrobres (a unos 15 km) es probablemente el pueblo más conocido del Matarraña. Castillo, iglesia gótica y río con puente medieval forman una estampa que aparece en todas las guías.
Beceite (a unos 20 km) conserva uno de los entramados urbanos medievales mejor conservados de Aragón. Además, desde aquí se accede al Parrizal del Bergantes, una ruta por el río entre paredes de roca.
Calaceite es otro Conjunto Histórico-Artístico de la comarca, con un centro histórico de piedra muy compacto y bien conservado.
Alcañiz, la capital de la comarca del Bajo Aragón, tiene un castillo calatravo reconvertido en parador y una plaza mayor de primer nivel.
Morella (en Castellón, a unos 60 km) es una de las villas medievales amuralladas más impresionantes de España. Si se tiene tiempo para una escapada más larga, merece la pena cruzar la provincia.
La Fresneda no es un pueblo para pasar de largo. Es pequeño, sí, pero tiene suficiente para ocupar una mañana completa si se sube hasta el castillo y el cerro de Santa Bárbara, y suficiente patrimonio para que la visita tenga sustancia. Si visitas el Matarraña, no lo dejes fuera del itinerario.
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