El Monasterio de Rueda no aparece en las listas de los sitios más visitados de Aragón, y esa es una de las cosas que lo hace todavía más especial.
A orillas del Ebro, entre Sástago y Escatrón, se encuentra uno de los monasterios cistercienses más importantes de Aragón. Conserva intacta una noria hidráulica medieval de 18 metros, un bellísimo claustro gótico y esa calma particular que solo tiene el Císter.
Nosotros lo visitamos con calma, y salimos entendiendo por qué el ora et labora no era solo un lema: era una forma de vida que se nota cuando paseas por el conjunto. A continuación, te contamos todo lo que necesitas saber para visitar este cenobio zaragozano.
Dónde está el Monasterio de Nuestra Señora de Rueda
El Monasterio de Rueda se encuentra en el término municipal de Sástago, en la Ribera Baja del Ebro, provincia de Zaragoza.
Desde Zaragoza se llega en coche en poco menos de una hora, está a unos 65 km de la capital aragonesa. El acceso es por carreteras secundarias, pero está bien señalizado, y hay aparcamiento gratuito junto al conjunto.
Historia del Monasterio de Rueda
El origen del conjunto se remonta a mediados del siglo XII. Monjes franceses de la orden del Císter, procedentes de Gimont, fueron asentándose progresivamente en la ribera del Ebro.
El rey Alfonso II de Aragón cedió al Císter el castillo y la villa de Escatrón, un enclave apropiado para la vida monástica. Los monjes llegaron en 1202 y empezaron las obras del monasterio que hoy podemos visitar.
La construcción se prolongó durante todo el siglo XIII. La iglesia se consagró en 1238, aunque las obras no se dieron por terminadas hasta bien entrado el siglo XIV, cuando se levantó también la torre mudéjar. En los siglos XVI y XVII se añadieron el Palacio Abacial y la galería de estilo herreriano que une las distintas partes del conjunto.
En 1836, la desamortización de Mendizábal lo sacó de manos de la Iglesia y se convirtió en explotación agrícola. El patrimonio artístico se dispersó, y buena parte desapareció para siempre.
En 1990 pasó a manos de la Diputación General de Aragón, que impulsó una restauración en profundidad concluida en 2003. Desde entonces se puede visitar en muy buen estado de conservación. Desde 1924 es Bien de Interés Cultural con categoría de monumento.
Visita al Monasterio de Rueda
La visita sigue un itinerario fijo con audioguía (incluida en el precio) y dura aproximadamente 45 minutos. Es guiada en ese sentido: vas avanzando por los espacios en el orden marcado por un recorrido que tiene una lógica clara, pero a tu ritmo, que es lo que a nosotros nos gusta.
La Puerta Real
La entrada al conjunto se hace por la Puerta Real, que forma parte del Palacio Abacial. Este acceso monumental fue construido a principios del siglo XVII y decorado en el XVIII con relieves de estilo barroco de San Bernardo.
El palacio abacial tiene origen medieval, aunque de aquella primera construcción no ha llegado nada hasta nuestros días. Lo que vemos hoy es el resultado de distintas etapas constructivas entre los siglos XVII y XIX.
Plaza de San Pedro
Nada más cruzar la Puerta Real se abre la Plaza de San Pedro, un gran espacio donde podrás hacerte una idea del tamaño del Monasterio de Rueda. En el suelo puedes ver los restos de algunas construcciones que no han llegado a nuestros días.
A nuestra espalda queda el Palacio Abacial barroco, unido al núcleo medieval por la galería herreriana. Ambos forman hoy la hospedería en la que puedes alojarte.
A la izquierda la antigua hospedería histórica y otras dependencias actuales. Y al fondo la iglesia cisterciense adosada al claustro que es por donde empezaremos nuestra visita.
El Claustro del Monasterio de Rueda
Comenzamos la visita por una puerta por la que se accede directamente al claustro, el corazón del Monasterio de Rueda.
Las obras se prolongaron desde mediados del siglo XIII hasta 1350, y por eso hay una evolución en las pandas. Desde aquí se accede a todas las dependencias de la comunidad.
Tiene planta trapezoidal y está cubierto con bóvedas de crucería. Vale la pena recorrerlo despacio porque los detalles son muchos y realmente bonitos.
Las galerías más antiguas muestran dobles arcos de medio punto separados por una fina columna, todo enmarcado por un gran arco apuntado con un óculo lobulado en el tímpano. En algunos tramos la columna se sustituye por un pequeño pilar cruciforme con medias columnas adosadas.
La galería oeste es la más tardía, construida hacia 1350, y ya los arcos son puramente góticos, con tracerías caladas y contrafuertes por fuera.
Los capiteles varían dependiendo la zona del claustro, en la parte más antigua predominan los motivos vegetales y geométricos, y el la más tardía aparecen figuras humanas y animales. Esto demuestra que la austeridad del Císter se fue adaptando y relajando a las corrientes decorativas.
En la crujía más antigua está la Sala Capitular, el locutorio, la prisión, la sala de los monjes y, subiendo por una escalera, el dormitorio.
Lavatorio
En el claustro se encuentra el lavatorio, un templete de planta octogonal, algo no muy frecuente la arquitectura cisterciense de la península, donde lo más común era que fueran hexagonales o cuadrados.
La fuente interior no se ha conservado y cada uno de sus lados cuenta con sencillos arcos apuntados que sostienen una cúpula ojival cuyos nervios convergen en la clave.
La sala Capitular
Si hay un espacio favorito en cualquier monasterio cisterciense, para nosotros siempre es la sala capitular, y la de Rueda no defrauda.
Se accede por un gran arco apuntado flanqueado por dos vanos a modo de ventanas, decorados con puntas de diamante y un óculo en la parte superior que originalmente tenía lacería. Ya desde la entrada se intuye que esto va a ser diferente al resto del monasterio.
El interior es de planta rectangular con un banco corrido en los laterales donde se sentaban los monjes cada mañana para reunirse con el abad y leer la regla.
Dos pilares centrales dividen el espacio en tres naves con dos tramos, cubiertos con bóvedas de crucería. Los pilares se articulan con ocho baquetones que rematan en capiteles vegetales, los mismos motivos que aparecen en las ventanas y la portada de acceso.
En el suelo se conservan varias lápidas funerarias correspondientes a las tumbas de algunos de los abades del monasterio.
El Refectorio
El refectorio es otra de las joyas del monasterio de Nuestra Señora de Rueda. Es una gran sala de planta rectangular donde la comunidad comía en silencio mientras uno de los monjes leía textos sagrados desde el púlpito.
La sala está dividida en seis tramos por cinco arcos fajones apuntados que apoyan sobre ménsulas de rollos en los laterales. Contaba con ventanas de arco de medio punto en los muros laterales, pero fueron cegadas en el siglo XVII. Hoy la luz llega por los grandes vanos en arco de medio punto de los muros norte y sur, y por un gran óculo central.
Merece mención especial el púlpito, encajado en el muro con una pequeña escalera y una arcada con capiteles vegetales que desemboca en el ambón desde donde el monje lector se dirigía al resto de la comunidad mientras comían en silencio.
Un elemento similar, aunque con sus propias particularidades y mucho más elaborado, lo encontramos en el refectorio del Monasterio de Santa María de Huerta, otro de los grandes conjuntos cistercienses medievales de España.
En el muro occidental está el acceso a la cocina, en la actualidad en ruinas, que hace funcional al conjunto: todo comunicado, todo pensado para que la vida monástica fluyera sin interrupciones innecesarias. Y frente al refectorio se encuentra el lavatorio que antes vimos, donde los monjes se lavaban las manos antes de entrar a comer.
El scriptorium
El scriptorium o sala de los monjes tiene una estructura similar a la sala capitular, pero con una decoración mucho más austera, con dos pilares octogonales en el centro que dividen el espacio en dos naves con tres tramos cada una, cubiertas con bóveda de crucería simple.
El recorrido incluye otros espacios que completan la imagen de cómo era la vida en el monasterio. El locutorio, la prisión, el calefactorio o la cilla entre otras.
Los dormitorios
Una escalera conduce a la parte superior donde se encuentran los dormitorios. No se conserva nada de la original, ya que fue completamente reformada en el siglo XVII.
La sala es alargada, de unos 30 metros, se puede acceder tanto desde el claustro como desde la iglesia. Viendo el tamaño de la sala te puedes hacer una idea de la cantidad de monjes llegaron a vivir aquí.
Al fondo se encontraba la estancia independiente del abad, desde el que se accede a la torre mudéjar. La sala fue reformada en época barroca y posteriormente ha sido objeto de algunas restauraciones que por desgracia han borrado parte de su carácter medieval.
La iglesia del Monasterio de Nuestra Señora de Rueda
La iglesia del Monasterio de Nuestra Señora de Rueda responde a la típica planta del Císter: tres naves, cabecera plana con triple ábside, sin crucero y cubierta con bóvedas de crucería simple.
Los arcos fajones son ojivales, lo que sitúa su construcción entre los siglos XIII y XIV. La austeridad es la norma, y la convierte en un espacio que impresiona.
Lo que más llama la atención es la luminosidad. En el ábside, tres ventanales en la parte inferior y uno superior permiten la entrada de mucha luz, y en la fachada occidental hay un rosetón sobre el pórtico de entrada que se ha convertido en la imagen más reconocible del monasterio: una representación esquemática de la rueda de la noria que le da nombre.
La nave central y las laterales se abren con múltiples ventanales de formas distintas entre sí, algo poco habitual y que da al conjunto un carácter singular.
Otro detalle que diferencia esta iglesia de otras cistercienses es que las columnas llegan hasta el suelo apoyando sobre basas, en lugar de terminar en ménsulas a media altura como es más habitual en la orden. Un indicio de que estamos ante una construcción tardía que está evolucionando.
En el muro norte se abren tres capillas: la del Santo Cristo, del siglo XIII, flanqueada por la de San Bernardo del siglo XVII a su izquierda y la de Santa Bárbara del siglo XVIII a su derecha, ambas de decoración barroca que contrasta visiblemente con la austeridad del resto de la iglesia.
Torre mudéjar
En el exterior destaca la torre mudéjar. Se levantó en el siglo XIV en la cabecera de la iglesia. Tiene planta octogonal y está construida en ladrillo sobre un basamento de piedra, con una decoración típicamente mudéjar a base de ladrillos en esquinilla y bandas en zigzag. La parte superior fue modificada en el siglo XVIII.
Es el único ejemplo de torre mudéjar en un monasterio cisterciense, y está emparentada con algunas de las torres más reconocibles del mudéjar aragonés como la de San Pablo de Zaragoza, Santa María de Tauste o la de San Pedro de Alagón. Este lenguaje decorativo, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2001.
La noria y el acueducto
Al acabar la visita al Monasterio de Rueda nos dirigimos al exterior. Bordeamos el muro, para ver una de cosas más interesantes del Monasterio de Rueda. Se trata del conjunto formado por la noria, el acueducto gótico, subterráneo en parte, y el azud.
El agua del Ebro es desviada por medio de azud hasta la noria que, elevándola hasta el acueducto, distribuyéndola por todo el monasterio y los huertos.
En la actualidad estas estructuras han sido impecablemente restauradas y en ocasiones es posible verlas funcionar coordinadamente.
Esta noria hidráulica medieval de 18 metros es la más grande de Europa en funcionamiento. El sistema fue diseñado y construido por los propios monjes, que sabían perfectamente que instalarse junto a un río era de poco valor si no lograban llevar el agua hasta donde la necesitaban. Una ingeniería del siglo XIII que hoy seguiría siendo perfectamente operativa.
Video del Monasterio de Rueda
Horarios del Monasterio de Rueda
Los horarios varían según la temporada, así que conviene consultarlos antes de ir en la web oficial del monasterio. A modo orientativo:
De abril a mediados de junio: sábados y domingos, mañana (10:30-14:00, última visita a las 13:00) y tarde (16:00-19:30, última visita a las 18:30).
De mediados de junio a mediados de septiembre: de martes a domingo, mismo horario.
Julio y agosto: todos los días.
La visita dura aproximadamente 45 minutos e incluye audioguía en español, inglés y francés. El recorrido no está adaptado para sillas de ruedas.
Dónde dormir cerca del Monasterio de Rueda
La opción más llamativa, y la más obvia, es quedarse en el propio monasterio. La Hospedería Monasterio de Rueda ocupa el Palacio Abacial del siglo XVII y cuenta con 35 habitaciones, todas exteriores, con aire acondicionado, wifi y baño completo. El restaurante sirve cocina de autor con producto local, y hay terraza con vistas al conjunto monástico. Es un 4 estrellas y los precios son razonables.
Si el presupuesto es más ajustado, en el propio pueblo de Sástago hay opciones más económicas como el Hostal Monasterio de Rueda, que también dispone de restaurante.
Ruta del Císter de Aragón
El Monasterio de Rueda forma parte de la Ruta del Císter aragonesa junto con el Monasterio de Veruela (a los pies del Moncayo) y el Monasterio de Piedra (en la comarca de Calatayud). Los tres son cistercienses, los tres son impresionantes y los tres se pueden visitar en un fin de semana largo si se organiza bien la ruta.
Si te interesa el arte cisterciense o los monasterios medievales, no te pierdas tampoco nuestra entrada sobre el Monasterio de Sijena que está a poco más de una hora y merece la pena totalmente.
El Monasterio de Rueda es uno de esos lugares que no necesitan nada para convencerte. Con casi 900 años a las espaldas, una noria que sigue girando y un estado de conservación que merece perfectamente un hueco en cualquier ruta por Aragón.
Si vas desde Zaragoza, tienes el viaje resuelto en menos de una hora. Y si decides quedarte a dormir dentro del monasterio, harás de la visita una experiencia completa. Cuéntanos si lo conoces en un comentario.
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