Qué ver en Lille, guía de la joya flamenca francesa

Si estás buscando qué ver en Lille, la respuesta corta es: mucho más de lo que imaginas. La capital de la región de Hauts-de-France es una ciudad viva, elegante y diferente. Es una mezcla de lo francés con lo flamenco y es lo que la hace especial.

Con su arquitectura de ladrillo rojo heredada de los Países Bajos, sus plazas monumentales, sus torres medievales y una escena cultural que no tiene nada que envidiar a las grandes capitales, Lille es una ciudad que te da todo lo que le pides a un destino europeo: historia, arquitectura, buen ambiente y calles para perderse sin rumbo.

Si pensabas que el norte de Francia no tenía nada que ofrecer... prepárate para cambiar de opinión en tu visita a Lille.

Place aux oignons de Lille

Índice del artículo
  1. Dónde está Lille
  2. Qué ver en Lille: la ruta a pie tal y como la hicimos
  3. Dónde dormir en Lille
  4. Qué comer (y beber)
  5. Qué ver cerca de Lille

¿Dónde está Lille?

Lille se encuentra en el extremo norte de Francia, a apenas 10 km de la frontera con Bélgica. Su posición geográfica la convierte en un cruce de caminos privilegiado:

• A 1 hora en TGV desde París
• A 38 minutos de Bruselas
• A 35 minutos de Gante

Qué ver en Lille: la ruta a pie tal y como la hicimos

La ciudad tiene suficiente patrimonio para mantenerte ocupado. Todos los puntos de esta ruta están conectados a pie, y así es exactamente como los recorrimos nosotros: sin prisa, sin transporte, callejeando de uno al siguiente. Aquí te lo contamos en el mismo orden.

El centro de Lille es compacto y cómodo para caminar: Grand-Place, Vieux-Lille, los museos y las puertas históricas están todos conectados a pie en menos de 20 minutos. Si te organizas bien, puedes verlo todo en un día.

Si quieres distribuir todo lo que ver en Lille en dos días, el primer día céntrate en la Grand-Place y el barrio de los museos; el segundo, piérdete por el Vieux-Lille y el barrio flamenco. Aquí van todos los puntos, zona por zona:


Palacio de Bellas Artes (Palais des Beaux-Arts)

Empezamos por uno de los museos más importantes de Francia fuera de París, y en nuestra opinión uno de los más infravalorados de Europa. 

El Palais des Beaux-Arts alberga una colección extraordinaria de pintura flamenca, escultura, cerámica y antigüedades que puede ocupar fácilmente media mañana. Imprescindible, aunque no seas muy de museos.

💡 La entrada cuesta en torno a 7€. El café del museo es una delicia para reponer fuerzas antes de seguir la ruta.

Vista de la fachada del Palacio de Bellas Artes de Lille

Cuadros del Palacio de Bellas Artes de Lille

Escultura del Palacio de Bellas Artes de Lille

Place de la République y el Groupe des Trois

Justo frente al museo, la Place de la République es una amplia plaza presidida por la imponente Préfecture du Nord, sede del gobierno regional, un edificio neoclásico del siglo XIX.

En el centro de la plaza, sobre una fuente, se alza el Groupe des Trois, una escultura de 1979 del artista Eugène Dodeigne. Tres figuras talladas en bloque de piedra, apenas esbozadas, sin rasgos definidos.

Vista del Groupe des Trois en la Place de la République de Lille

Maison Coilliot y la Sinagoga: dos fachadas que sorprenden

A pocos pasos de la plaza, la Maison Coilliot es un edificio Art Nouveau de 1900 que destaca llamativamente entre la arquitectura tradicional del barrio. Con sus azulejos, su hierro forjado y sus líneas orgánicas, es un ejemplo fascinante del estilo modernista aplicado a la arquitectura doméstica. Vale la pena fijarse en los detalles de la fachada.

Siguiendo la misma calle, la Gran Sinagoga de Lille, construida en 1891, es un magnífico ejemplo de arquitectura neoclásica con influencias orientales. Aunque no siempre está abierta al público, su fachada merece una parada y forma parte del paisaje arquitectónico variado y sorprendente de este barrio.

Maison Coilliot y la Sinagoga de Lille

Puerta de París (Porte de Paris)

La Puerta de París fue erigida en 1682 para celebrar la conquista de Lille por Luis XIV. Es el arco del triunfo de la ciudad. Monumental, bien conservado y fotogénico a cualquier hora del día.

Es la primera de las puertas históricas del siglo XVII que conserva Lille — a lo largo de la ruta irás encontrando más, cada una con carácter propio y su propio barrio.

Puerta de Paris, arco de triunfo de Lille

Beffroi y el Hôtel de Ville

Uno de los edificios más bonitos que ver en Lille es su Ayuntamiento. Fue construido en los años 20 en estilo neoflamenco, y está coronado con un imponente campanario. Se puede subir para disfrutar de una panorámica de Lille.

En campanario o Beffroi de Lille tiene 104 metros y es visible desde casi cualquier punto de la ciudad. Está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO junto con los demás beffrois del norte de Francia y Bélgica.

Es una tradición arquitectónica que representa el poder civil de las ciudades medievales y que en esta región alcanza algunas de sus expresiones más espectaculares. Si el tema te engancha, no te pierdas el de Tournai, uno de los más antiguos de Bélgica.

💡 Los beffrois no pertenecían a la iglesia sino al ayuntamiento: desde ellos se avisaba de incendios, ataques o asambleas. Tener uno era señal de que la ciudad tenía libertades y autogobierno.

Vista del beffroi de Lille

Ayuntamiento y beffroi de Lille

Iglesia de Saint-Maurice

La iglesia de Saint Maurice fue nuestra siguiente parada en esta ruta. Es gótica del siglo XIV es una de las más antiguas que ver en Lille.

Su interior de cinco naves de igual altura —estilo conocido como hallekerke o iglesia-salón, muy típico de Flandes— es sorprendentemente majestuoso. Los vitrales merecen una contemplación tranquila. Una parada que muchos turistas se saltan y que vale mucho la pena.

Iglesia de Saint-Maurice de Lille

Interior de la Iglesia de St Maurice de Lille

Iglesia de St Maurice de Lille, vista interior

💡 Si el estilo iglesia-salón (hallenkirche en alemán, hallekerke en flamenco) te llama la atención, este tipo de planta llegó también a la Península Ibérica a través del Camino de Santiago. En Castrojeriz puedes ver un ejemplo estupendo mucho más cerca de casa.

Palais Rihour – oficina de turismo

Antiguo palacio de los Duques de Borgoña del siglo XV, el Palais Rihour es uno de los pocos vestigios de la arquitectura gótica civil que quedan en Lille.

Actualmente alberga la Oficina de Turismo, lo que convierte la visita en algo muy práctico: pides información y de paso ves un palacio medieval.

Oficina de Turiemo de Lille ubicada en el Palais Rihour

Grand-Place (Place du Général de Gaulle)

Y de repente aparece ante nuestros ojos la impresionante Grand-Place o Place du Général de Gaulle. Es la plaza mayor de Lille y punto de visita obligatorio.

Está rodeada de fachadas barrocas flamencas de ladrillo rojo y piedra blanca, y hay movimiento a cualquier hora del día.

En el centro se alza la Colonne de la Déesse, una columna coronada por una figura femenina que representa a la ciudad resistiendo el asedio austríaco de 1792.

Colonne de la Déesse, Grand Place de Lille

Terrazas de la Grand Place de Lille

Bonitos edificios flamencos de la Grand Place de Lille

Grand Place de Lille, vista total

💡 Siéntate en la terraza de la Cafetería Méo y pide un merveilleux. Lo visitamos para descansar un rato y reponer fuerzas, y acabamos quedándonos más de lo previsto. Perfecto para recargar pilas a mitad de ruta.

merveilleux de la Cafetería Méo de la Grand Place de Lille

En la plaza también está la Vieja Bolsa es uno de los edificios más bonitos que ver en Lille. Fue construida en 1653, tiene un patio interior abierto al público donde se celebra un mercado de libros de segunda mano y partidas de ajedrez gigantes. Es una joya del Renacimiento flamenco que no hay que perderse.

Vieja Bolsa de Lille, joya renacentista

Ópera y Cámara de Comercio

Por detrás de la plaza se eleva el imponente edificio de la Ópera, construido entre 1907 y 1914 en estilo Beaux-Arts por el arquitecto Louis Marie Cordonnier.

Su fachada de piedra blanca con columnas corintias y cúpula verde. Hoy es uno de los teatros de ópera más activos del norte de Francia.

Justo al lado, y obra del mismo arquitecto, se alza el edificio de la Cámara de Comercio e Industria, coronado por su propio beffroi de 76 metros en estilo neoflamenco.

Lille es de las pocas ciudades del mundo con dos beffrois en el centro histórico: este y el del Hôtel de Ville. Juntos, forman uno de los conjuntos arquitectónicos más llamativos de la Grand-Place.

Ópera y Cámara de Comercio de Lille

Catedral de Notre-Dame de la Treille, 145 años para terminar una fachada

La catedral de Lille tiene una historia peculiar: se empezó a construir en 1854 y no se terminó hasta 1999. Ciento cuarenta y cinco años de obras, interrupciones y debates sobre cómo rematar la fachada principal. La solución fue de lo más valiente: un panel de mármol translúcido con un rosetón. Desde fuera puede desconcertar; desde dentro, la luz que filtra el mármol deja sin palabras.

El nombre de la catedral procede de una estatua de la Virgen del siglo XII a la que los fieles ataban sus ofrendas en unas ramas entrelazadas— la treille. No obtuvo el título de catedral hasta 1913, cuando se creó la diócesis de Lille, aunque el Papa Pío X ya la había declarado basílica nueve años antes.

Merece la pena entrar y buscar la capilla de Juana de Arco, con un mosaico precioso en el suelo. Una figura que dejó su huella por todo el norte de Francia — puedes seguir su rastro en Ruan por ejemplo, o en Orleans.

Catedral de Notre-Dame de la Treille, vista de la fachada

Portada de Notre-Dame de la Treille de Lille

Altar de la catedral de Lille

Catedral de Notre-Dame de la Treille, vista del interior

Campanile Saint-Nicolas

El campanario de la antigua iglesia de Saint-Nicolas, está integrado en el paisaje urbano del Vieux-Lille. Una elemento que hace especial el barrio. Como ves, estaban reformándolo.

Obras en el Campanile Saint-Nicolas de Lille

Musée de l'Hospice Comtesse

Instalado en un antiguo hospital medieval, el Musée de l'Hospice Comtesse, fue fundado en 1237. Es uno de los museos más auténticos y menos masificados de Lille.

Conserva salas históricas extraordinariamente bien preservadas: la sala de los enfermos, la capilla, la cocina... Pocos turistas llegan hasta aquí, lo que lo convierte en un secreto bien guardado incluso entre los propios habitantes de la ciudad.

Musée de l'Hospice Comtesse de Lille

Algunas de las casas flamencas más bonitas que ver en Lille

En el entorno del antiguo hospicio, se encuentra Ilôt Comtesse, con sus casas flamencas de ladrillo del siglo XVII, es uno de los rincones más fotogénicos, sin duda el Vieux-Lille más auténtico. Un conjunto urbano que ha sobrevivido casi intacto al paso de los siglos y que resume mejor que ningún otro lo que fue esta ciudad en su época de esplendor flamenco.

Ilôt Comtesse, Lille

También podrás ver la Maison de Gilles de la Boë una de las casas más antiguas de Lille, con su fachada original del siglo XVII y decoración escultórica de la época española.

Maison de Gilles de la Boë, Lille

Place le gand, Lille

La Rue de Pétérinck es una de las calles más bonitas del barrio: adoquines, fachadas de ladrillo rojo, tiendas independientes. Una calle para caminar despacio, sin destino concreto ni prisa ninguna. Allí comimos en La Bottega Pizzeria, muy recomendable.

Rue de Pétérinck de Lille

Porte de Gand y Porte de Roubaix

Como te comentábamos, en Lille se conservan varias puertas. Una de las antiguas es la Porte de Gand, construida en el siglo XVII. Más discreta que la Porte de Paris, pero bien integrada en el barrio, con ese encanto cotidiano que tienen los monumentos que la gente del lugar ya no mira pero que a un visitante le detiene.

Porte de Gand de Lille

La otra es la Porte de Roubaix, flanqueada por dos torreones cilíndricos, es quizás la más medieval de las puertas conservadas de Lille. Un rincón tranquilo y auténtico, lejos del bullicio turístico, que vale la pena visitar, aunque suponga una pequeña desviación.

Porte de Roubaix, Lille

La Ciudadela, la fortaleza que Vauban construyó en un año

Una de las cosas interesantes de Lille es que cuenta con una ciudadela. Fue diseñada por Vauban en 1667 por orden de Luis XIV.

Es una de las fortalezas abaluartadas mejor conservadas de Europa, con una planta pentagonal que es un ejemplo magistral de la ingeniería militar del siglo XVII. Actualmente es base militar y no se puede visitar libremente, pero los alrededores forman un parque urbano precioso para pasear y cerrar el día con calma.

Los domingos se organiza un mercado de aves y animales de granja justo a los pies de la Ciudadela: pájaros, conejos, gallinas, palomas... Caótico, colorido y muy local.


Dónde dormir en Lille

Lo ideal es alojarse en el Vieux-Lille o cerca de la Grand-Place para poder moverse todo a pie. El centro histórico es compacto y caminable, así que la ubicación lo es todo.

Hotel Lille Europe, situado a solo 250 metros de la estación de tren de Lille-Flandes, en pleno centro del distrito financiero internacional.

Ibis Lille Centre Grand-Palais Cómodo, bien situados y sin sorpresas.

Hotel Barrière Lille, si te quieres dar un capricho, con una ubicación inmejorable frente al casino y la Grand-Place.


Qué comer (y beber) en Lille

La influencia flamenca y belga se nota en la carta de cualquier bistró de la ciudad:

Carbonade flamande: estofado de ternera cocinado con cerveza. El plato de comfort food por excelencia del norte.

Maroilles: el queso local, de olor potente y sabor rotundo. No huele mal, huele a carácter.

Potjevleesch: una terrina de carnes en gelatina que suena raro y sabe fenomenal.

Cerveza artesana: Lille es tierra de cervecerías. Prueba la Ch'ti o cualquier etiqueta que no reconozcas.

Estaminet: los bares tradicionales lillois, con decoración vintage y carta de platos regionales. Busca el 'T Rijsel o el Au Vieux de la Vieille.

Y si solo tienes tiempo para una parada gastronómica en Lille, que sea esta. La Pâtisserie Méert, fundada en 1761, es una institución. Sus famosas gaufres fourées —gofres rellenos de crema de vainilla de Madagascar— son una experiencia que justificaría el viaje por sí sola.

El local, con su decoración original dieciochesca, es además un regalo para los ojos. Coge número y espera con paciencia: la cola puede ser larga, pero el gofre merece cada minuto.

Pâtisserie Méert de Lille

Qué ver cerca de Lille

La posición de Lille la convierte en una base perfecta para explorar todo el norte de Europa. En menos de una hora tienes en la vecina Bélgica:

Gante: Una de las ciudades medievales mejor conservadas de Europa. El Gravensteen, los canales y el Vrijdagmarkt son imprescindibles.

Brujas: La ciudad de los canales y los gofres. Turística pero genuinamente preciosa.

Bruselas: La capital europea con su Grand-Place barroca y los mejores moules-frites del mundo.

¿Te has enamorado de Lille? No te preocupes. Es completamente normal. Y completamente irreversible. Lille es de esas ciudades que no presumen de nada y lo tienen todo. Sin la fama de París, y sin el agobio turístico. Solo sus plazas, su ladrillo rojo, sus gofres, sus cervecerías y esa mezcla imposible de Francia y Flandes que no encontrarás en ningún otro sitio.

Si este post te ha servido para planear tu visita, ya sabes lo que te espera. Y si ya has estado, sabes perfectamente de qué estamos hablando.

Viaja tranquilo. Nosotros siempre llevamos seguro de viaje.

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