Hoy te llevamos al Palacio de Queluz, una joya del siglo XVIII situada a apenas 15 kilómetros de Lisboa. Se le conoce el “Versalles portugués” por su elegancia, historia y por sus jardines espectaculares.
Recorrimos sus salones llenos de arte, techos pintados al detalle y estancias que todavía conservan el ambiente de la corte. Después paseamos sin prisas por los jardines, descubriendo fuentes, estatuas y rincones con mucho encanto.
Si estás de viaje por Lisboa o sus alrededores, la visita al Palacio de Queluz es una excursión perfecta de medio día y una parada imprescindible para acercarte a la historia de la monarquía portuguesa.
Dónde está el Palacio de Queluz
El Palacio de Queluz está ubicado en la encantadora localidad de Queluz, dentro del distrito de Lisboa, en Portugal. Se encuentra a solo 15 kilómetros del centro de Lisboa, lo que lo convierte en una escapada perfecta para quienes visitan la capital portuguesa.
Llegar hasta allí es muy sencillo, ya sea en coche, transporte público o excursiones organizadas desde Lisboa.
Visita al Palacio de Queluz
La historia del Palacio de Queluz comienza en 1747. Ese año, el arquitecto Mateus Vicente de Oliveira inició su construcción para ser residencia de verano de Dom Pedro de Braganza, quien luego sería el rey Pedro III de Portugal.
Tras casarse con la futura reina María I, decidió convertir el palacio en residencia permanente de la corte y encargó una ampliación al arquitecto francés J. Baptiste Robillon.
El palacio está lleno de ventanas, balaustradas y columnas que se entrelazan en una profusión barroca impresionante. Con el paso de los años, se fue ampliando y decorando, sobre todo durante el reinado de Dom Carlos I. Así se convirtió así en una de las residencias reales más importantes de Portugal.
Aunque sufrió daños por terremotos y periodos de abandono, gran parte del palacio ha sido restaurada. Hoy podemos disfrutar de su esplendor original, incluidos los frescos y la decoración rococó que lo hacen tan especial.
Arquitectura: el rococó y la grandeza real
Durante tu visita al Palacio de Queluz descubrirás que es un magnífico ejemplo del rococó portugués, aunque también combina elementos barrocos y neoclásicos.
Está dividido en dos alas. Su cuerpo central se abre por un lado a una plaza semicircular, donde se encontraban las cocinas y las estancias domésticas. Por el otro lado está el palacio propiamente dicho, coronado por una capilla y los aposentos reales.
Dentro de la zona residencial, el palacio se organiza en dos alas asimétricas que se abren hacia los jardines. Destaca la gran entrada ceremonial, que se ha convertido en uno de los emblemas del palacio.
La edad dorada del Palacio de Queluz no fue muy larga. Poco tiempo después, la familia real tuvo que trasladarse a Brasil debido a la invasión napoleónica.
Durante esos años, el palacio sufrió importantes daños, y más adelante, en 1934, un incendio afectó a varias salas. Afortunadamente, la mayoría fueron restauradas, y hoy podemos recorrerlas y disfrutar de su esplendor casi como en el siglo XVIII.
Interior del Palacio de Queluz
Entrar en el Palacio de Queluz es como cruzar la puerta a otra época. Por fuera ya impresiona, pero lo mejor está dentro.
A medida que avanzamos por los pasillos, nos damos cuenta de que estamos recorriendo lo que fue una residencia real. Ésta todavía conserva el ambiente de la corte, con estancias elegantes, suelos de madera y techos decorados al detalle.
Una de las estancias que más nos llamó la atención fue el Salón del Trono. Es amplio, luminoso y está decorado con dorados, espejos y tapices que reflejan el lujo de la monarquía portuguesa.
También se pueden visitar los aposentos reales, donde la vida era mucho más cotidiana. El Dormitorio del Rey y el de la Reina. Camas con dosel, muebles de madera noble, pequeños escritorios…
Mientras avanzábamos de una estancia a otra, lo mejor era fijarse en los detalles: azulejos portugueses, frescos en los techos, lámparas antiguas y retratos familiares que cuentan la historia de la dinastía. Todo eso hace que el interior del Palacio de Queluz sea un museo de la vida de la realeza.
Jardines y Exteriores: Un paseo de ensueño
Los jardines del Palacio de Queluz son otro motivo por el que merece la pena visitarlo y uno de sus grandes orgullos.
Están organizados en dos parterres principales: el de Neptuno y el de Malta, y se extienden entre las dos alas del palacio llenos de fuentes, estatuas, plantas, setos y arbustos recortados de formas caprichosas.
Cerca del palacio todavía se conservan huertos de naranjos, que en su día eran suficientes para abastecer de mermelada a una reina.
Las fuentes llaman mucho la atención, con estatuas sorprendentes, como monstruos marinos con cabeza de perro pequinés.
Otra sorpresa del palacio es su río artificial. A través de los terrenos pasa un canal decorado con preciosos azulejos. Cuando algún miembro de la realeza quería dar un paseo en bote, se cerraban las esclusas y el nivel del agua subía convirtiéndolo en navegable.
Curiosidades del Palacio de Queluz
Durante nuestra visita descubrimos varias curiosidades que hacen del Palacio de Queluz un lugar único.
Fue residencia de la familia real portuguesa hasta 1910, año en que se proclamó la república, y aquí nació Dom Pedro IV, quien más tarde sería protagonista de la independencia de Brasil.
Lo más curioso es que a principios del siglo XIX los jardines albergaban animales exóticos y salvajes, como leones, lobos y monos, que la corte tenía para exhibir y sorprender a los visitantes.
Además, se le conoce como el “Versalles portugués” por su lujo y sus jardines, aunque este mantiene un estilo más íntimo y acogedor.
Dónde dormir cerca del Palacio de Queluz
Si te animas a dormir cerca del Palacio de Queluz, hay opciones muy cómodas para alargar la visita y disfrutar de la zona con calma, sin tener que volver corriendo a Lisboa.
La alternativa más especial es, sin duda, la Pousada Palácio de Queluz. Este hotel ocupa el antiguo edificio de la Guardia Real de la Corte, justo dentro del complejo del palacio. Las habitaciones son amplias, y cuentan con todas las comodidades, como baño privado, minibar y televisión. Además, la recepción está abierta 24 horas y tiene aparcamiento gratuito.
Si prefieres algo más independiente, también hay apartamentos en la zona como Yana Luxury Home, en Queluz. Es ideal para familias o grupos, ya que tiene varios dormitorios, cocina equipada, salón amplio y wifi.
Y, por supuesto, siempre puedes optar por dormir en Lisboa, coche o tren del Palacio de Queluz y así combinar la visita al palacio con el ambiente de la capital.
Qué ver cerca del Palacio de Queluz
El Palacio de Queluz está tan cerca de Lisboa que puedes combinar la visita fácilmente con otros planes el mismo día, sin prisas y aprovechando mucho mejor la jornada.
A solo unos minutos en coche o en tren se encuentra Sintra, uno de esos lugares que parecen sacados de un cuento. Allí puedes visitar el colorido Palacio da Pena, pasear por el misterioso bosque de la Quinta da Regaleira o perderte por el casco histórico entre callejuelas y pastelerías donde probar las famosas queijadas.
Y si te apetece naturaleza o mar, la zona de Cascais y Estoril queda también muy a mano. Son perfectas para terminar el día caminando junto al Atlántico.
Conclusión sobre nuestra visita al Palacio de Queluz
Visitar el Palacio de Queluz es sumergirse en la historia, el arte y la arquitectura portuguesa. Sus salones, jardines y curiosidades nos permiten imaginar la vida de la realeza mientras paseamos entre fuentes, frescos y esculturas.
Cada rincón merece una pausa para disfrutar del tiempo y una foto para recordar. Es una experiencia imprescindible si estás en Lisboa o sus alrededores, y un lugar donde la belleza y la historia se encuentran en perfecta armonía.





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