Hay lugares que sorprenden nada más llegar, y La Guardia y Castro de Santa Tecla son unos de esos destinos que se quedan contigo mucho después de la visita. En esta escapada vamos a descubrir uno de los rincones más bonitos de las Rías Baixas, donde la historia, el mar y las vistas se mezclan de una forma muy especial.
Primero subimos al Castro de Santa Tecla, uno de los yacimientos castreños más importantes de Galicia, situado en lo alto del monte. Desde allí se entiende todo el paisaje: el Atlántico abierto, la desembocadura del Miño y Portugal al otro lado, con una panorámica de 360º que impresiona en cualquier momento del día.
Después bajamos a La Guardia, un pueblo marinero con mucho encanto, donde el puerto, las casas indianas y el ambiente tranquilo completan una visita perfecta.
Te contamos qué ver en La Guardia y Castro de Santa Tecla paso a paso, con todos los lugares imprescindibles y consejos para organizar la visita.
Dónde se encuentran
La Guardia y Castro de Santa Tecla, o lo que es lo mismo pero en galego: A Guarda y Santa Tegra, se encuentran en el suroeste de la provincia de Pontevedra, en Galicia.
Están justo en la desembocadura del río Miño, haciendo frontera natural con Portugal. Es un enclave privilegiado donde el Atlántico, el río y el monte se encuentran en un mismo paisaje.
Qué ver en el Monte de Santa Tecla - Santa Tegra
Comenzamos el día subiendo en coche al Monte Santa Tecla, una sinuosa carretera te llevará en tan solo unos cuatro kilómetros a la cima.
Hay una pequeña garita con un guarda que te da todo tipo de explicaciones y te cobra 5 € por adulto para acceder a la zona del castro y museo. Tienes otra opción, ir caminando por una bonita de senderismo para llegar arriba entre sendas y escaleras, todo depende de tu tiempo y tus ganas.
En la parte más alta, hay varios edificios, un hotel, restaurantes, tiendas de souvenirs y lo más importante el museo arqueológico, en el que puedes ver un montón de piezas descubiertas en la zona.
Ermita de Santa Tegra
El Monte Santa Tecla tiene dos picos, en el pico del Facho hay antenas y en el de San Francisco se encuentra la Ermita de Santa Tegra.
De la ermita existen documentos del siglo XII, y se sabe además que se construyó sobre un templo visigótico por unos restos encontrados en una excavación reciente.
En el siglo XVI se agrandó y en el XVII se le añadieron contrafuertes. Aunque el retablo mayor se perdió en una reforma, hay en el interior otros dos de 1705, un relicario de Santa Tecla, y un Lignum Crucis. En el exterior destaca el cruceiro del siglo XVII.
Mirador
Y el punto fuerte es el mirador desde el que podemos el país vecino de Portugal, toda la población de La Guardia los montes circundantes y el río Miño mezclando sus aguas con las del océano Atlántico.
360º de vistas totalmente increíbles, y si como a nosotros te sale un día tan fantástico como el que tuvimos nosotros, pues mejor que mejor.
También desde el mirador, además de la localidad de A Guarda, puedes ver gran parte del Castro de Santa Tecla, al que ahora nos dirigimos.
Castro de Santa Tecla o de Santa Tegra
Después bajamos al Castro de Santa Tecla, donde puedes ver los restos de un poblado, aunque solo una pequeña parte está excavada. Un gran yacimiento arqueológico con orígenes del s. IV a. C. en el que vivieron hasta 5000 habitantes.
El castro apareció a la luz en 1913, cuando se hizo la carretera para subir a la zona alta y en la actualidad continúan los trabajos arqueológicos para sacar a la luz todo lo que se encuentra bajo tierra.
Se encuentra en una zona elevada desde donde se controla una gran extensión de terreno, la costa y la desembocadura del río.
Un lugar desde el que defender el poblado resulta fácil y que se encontraba rodeado de tierras cultivables y además cerca de zonas de pesca.
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Se encontraba rodeado de muralla con varias puertas, plazas y calles con construcciones circulares, ovaladas y alguna cuadrada, pero con esquinas redondeadas.
Los techos eran de paja, como podemos ver en una de las réplicas hechas en el castro. Se han encontrado jambas y dinteles decorados y piedras talladas con espirales o trisqueles.
No te confundas: La Guardia de Pontevedra no es lo mismo que Laguardia (Álava) ni Guarda, la ciudad más alta de Portugal.
Qué ver en La Guardia – A Guarda
Después de la visita al monte bajamos al casco urbano de La Guardia, un pueblo marinero que gira en torno a su puerto y que conserva un ambiente muy auténtico.
Casco histórico y casas indianas
El casco urbano de A Guarda está dispuesto alrededor del puerto, es muy agradable recorrerlo y ver sus coloridas casas marineras, mezcladas con las casas indianas construidas en la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX.
Las casas indianas fueron construidas por los emigrantes que, tras viajar a países como La República Dominicana, Brasil o Puerto Rico, regresaban con dinero y los construían en su ciudad natal. En ellos predomina el azulejo y la forja y hay un total de 12 que el ayuntamiento te propone en una ruta.
Nosotros vimos casi todas, entre ellas destacamos por ejemplo la Villa de Borinquen, de 1910, azulejos verdes y una torre. La Casa de Eloy Domínguez Veiga de 1890 azulejos azules y preciosos jardines. La Casa de Manuel Alonso Sobrino de 1930 y elementos del regionalismo montañés. También destaca el Centro de Cultura financiado por un grupo de indianos, inaugurado en 1921 y destinado a Hospital Casa-Asilo.
Castillo de Santa Cruz
En la desembocadura del río Miño, entre España y Portugal, se construyeron fortalezas durante la guerra de la Independencia allá por el siglo XVII. Aquí en La Guardia se levantó el Castillo de Santa Cruz en 1664, su planta es irregular, y tiene cuatro baluartes con garitas de piedra.
Se entra por la Puerta de la Villa al patio de armas, y aunque de esto no quede nada allí hubo una capilla, cuartel, casa del gobernador, polvorín, almacenes...
En el interior hay un Centro de Interpretación para comprender el papel desempeñado por esta fortaleza y de fortalezas abaluartadas transfronterizas.
Iglesia de Santa María
La Iglesia de Santa María se construyó en el siglo XII y está dedicada a la Virgen de la Asunción. Su estilo inicial fue el románico, aunque fue reformada en el siglo XVI. Tiene un campanario, mezcla de estilos barroco y neoclásico. Y dos fachadas, la de estilo barroco de paredes blancas y la de estilo renacentista en la que podemos ver un tímpano barroco con una imagen de la Virgen.
Monasterio de San Benito
También podemos ver el Monasterio de San Benito, o de las benedictinas, fundado en el siglo XVI por los hermanos Ozores de Sotomayor y que fue abandonado por las monjas en 1983 convirtiéndose en la actualidad en hotel.
La iglesia se reconstruyó en el siglo XVII y quedó separada del hotel siendo dedicada en la actualidad al culto.
Plaza del Reloj
La plaza del reloj es el centro neurálgico de la localidad y en ella se encuentra el ayuntamiento, la Casa de los Alonso y la Torre del Reloj, homenaje medieval, que fue parcialmente destruida y vuelta a erigir en el siglo XVI
Puerto de A Guarda
Además de ver el casco histórico es de visita obligada el puerto y la playa, perfectos para pasear y admirar las casas de colores que componen la población.
Es un sitio estupendo para cenar, allí hay varios restaurantes y bares para degustar los productos del mar gallegos como hicimos nosotros (luego te cuento donde cenamos).
También en el puerto se encuentra la lonja y las casetas de los pescadores donde se guardan aperos, redes y lo necesario para la salida al mar.
Puedes acercarte a echarle un vistazo al estuario del Miño en el que hay observatorios de aves. Tiene un importantísimo valor ecológico y está declarado Zona de Especial Protección de las Aves (ZEPA), zona de Especial Protección de los Valores Naturales (ZPVN), y está incluida en la Red Natura 2000.
Museo del Mar
Y ya para acabar, fuimos a la zona portuaria del norte, donde está la antigua fortaleza de planta circular construida en 1666 por los portugueses cuando A Guarda estuvo bajo su poder. Aunque fue destruida en 1943, se rehízo en 1997 en este lugar para albergar el Museo del Mar.
Allí podrás ver la vinculación de la población con el mar por medio de paneles, fotografías y aparejos de pesca.
¿Dónde comer?
Nosotros tras mirar las cartas de los restaurantes del paseo del puerto, nos decantamos por el Restaurante Marusia, donde pedimos la tabla de marisco que ves a continuación. Además de estar deliciosa, tuvo muy buen precio y la atención fue buenísima.
¿Dónde dormir?
Dormimos en el Hotel Vila da Guarda, fue muy barato y no nos esperábamos que por el precio fuese a estar tan bien. Está muy cuidado, limpio y a tan a solo 5 minutos a pie del puerto y además con aparcamiento gratuito.
La visita a La Guardia y Castro de Santa Tecla es una de esas escapadas que combinan historia, paisaje y mar de una forma muy completa. Desde las vistas del monte hasta el encanto marinero del pueblo, todo encaja en una ruta perfecta para un fin de semana en Galicia.
Es como ves un perfecto lugar para pasar un par de días ya que también puedes disfrutar de las bonitas playas que hay por los alrededores. ¿Qué te ha parecido? ¿Lo conocías?
3 Comentarios
Buscando información sobre qué hacer en la provincia Pontevedra hemos dado con tu post... Y, aunque hasta ahora nunca habíamos oído hablar de La Guardia y el Monte de Santa Tecla, la verdad es que nos ha parecido un lugar digno de visitar. 👌🏼
ResponderEliminarNos apuntamos todas tus recomendaciones, especialmente la del hotel Vila da Guarda y el restaurante Marusia, porque comer buen marisco y a buen precio es algo difícil de encontrar. 😉
Saludos.
Vaya vistas bonitas desde Santa Tecla. Lo que menos me gusta es que lo han enfocado al turisteo, según tus fotos hay hasta tienda de souvenirs... Pero bueno ¡, no pierde en encanto que tiene ese lugar. Es un lugar que anotaré como destino pendiente en Galicia. Un abrazo desde El Sur
ResponderEliminarCómo nos gustó La Guardia gallega y el Monte de Santa Tecla, estuvimos hace un par de años pasando una semanita en el mes de julio y conocimos bien los rinconcitos de esta zona de Pontevedra. Nos ha encantado recordarlo a través de tu post :)
ResponderEliminarProbamos varios restaurantes pero no el Marusia... ¡Qué buena pinta tiene esa fuente de marisco! Como tenemos en mente volver, nos lo apuntamos, jejeje
Un abrazote!
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