El Monasterio de Santes Creus es uno de los monasterios medievales más impresionantes de Cataluña y una visita imprescindible para quienes disfrutan del patrimonio histórico. Además, forma parte de la Ruta del Císter, un itinerario cultural que une tres grandes monasterios cistercienses: Santes Creus, Poblet y Vallbona de les Monges.
En este artículo vamos a recorrer el Monasterio de Santes Creus, el único de los tres que ya no alberga comunidad monástica. Gracias a ello, es posible visitar prácticamente todas sus dependencias y descubrir con calma espacios tan interesantes como el claustro, la iglesia, el dormitorio o el antiguo palacio real, mientras conocemos la historia de uno de los monasterios más importantes de la Corona de Aragón.
Dónde está el Monasterio de Santes Creus
El Monasterio de Santes Creus la localidad de Santes Creus, perteneciente al municipio de Aiguamúrcia, en la comarca del Alt Camp, provincia de Tarragona.
Su ubicación es estratégica para recorrer la Ruta del Císter, ya que se encuentra a una distancia razonable de los otros dos grandes monasterios que forman este itinerario: Poblet y Vallbona de les Monges. Por ello, muchas personas aprovechan para visitar los tres durante un fin de semana o repartir las visitas en varias jornadas.
Además, llegar al Monasterio de Santes Creus es muy sencillo. Se accede fácilmente por carretera desde Tarragona, Reus, Lleida o Barcelona, y dispone de un amplio aparcamiento gratuito a pocos minutos a pie de la entrada.
Los orígenes del Monasterio de Santes Creus
Para conocer la historia del Monasterio de Santes Creus hay que remontarse al nacimiento de la Orden del Císter. En 1098, un grupo de monjes benedictinos fundó en la Borgoña francesa el monasterio de Cîteaux, origen del nombre «Císter». Su objetivo era recuperar el espíritu original de la Regla de San Benito, apostando por una vida basada en la austeridad, el trabajo y el alejamiento de los lujos que habían ido incorporándose a otros monasterios de la época.
El gran impulsor de esta reforma fue San Bernardo de Claraval (1090-1153), quien contribuyó decisivamente a la expansión de la orden por toda Europa. Bajo su influencia se fundaron decenas de monasterios cistercienses que compartían una misma filosofía de vida y un estilo arquitectónico sobrio y funcional.
Aunque el primer emplazamiento previsto para el Monasterio de Santes Creus fue otro, los monjes recibieron la donación de unos terrenos situados junto al río Gaià y se establecieron definitivamente allí en el año 1160.
El nombre de Santes Creus, que significa Santas Cruces, está ligado a una antigua leyenda. Se cuenta que, antes de construirse el monasterio, unos pastores observaron misteriosas luces o resplandores en aquel lugar. Creyendo que se trataba de almas en pena, decidieron colocar varias cruces para proteger el paraje, dando origen al nombre con el que todavía hoy se conoce este histórico monasterio.
Visita al Monasterio de Santes Creus
Para acceder al Monasterio de Santes Creus tenemos que pasar bajo el pórtico de una preciosa casa esgrafiada que antiguamente era la portería. Accedemos así a una plaza, antesala del complejo monacal, donde aparcamos el coche.
La entrada al recinto del Monasterio de Santes Creus no puede ser más espectacular, a un lado la pequeña Iglesia de Santa Llúcia de 1741, con preciosos esgrafiados y al otro la Puerta de la Asunción, barroca del siglo XVIII con una hornacina que alberga la Virgen y sobre ella el escudo del monasterio.
Plaza de San Bernardo
Atravesamos el gran arco de acceso, que en realidad forma parte de un edificio monumental, y llegamos a la plaza de Sant Bernat. En el centro se alza una elegante fuente barroca dedicada a San Bernardo Calvó, uno de los abades más destacados del monasterio.
La plaza está rodeada de bellos edificios que reflejan la importancia que tuvo este conjunto a lo largo de los siglos. Entre ellos destaca el Palacio del Abad, construido fuera del recinto monástico porque las funciones políticas y de representación del abad requerían un mayor grado de comodidad y lujo, algo incompatible con la austeridad que caracterizaba la vida dentro del monasterio.
El resto de los edificios albergaban talleres, establos y las viviendas de obreros y criados. Fueron levantándose entre los siglos XVI y XVII y, posteriormente, muchos de ellos se enriquecieron con las decoraciones y esgrafiados de estilo rococó que todavía hoy pueden admirarse y que datan del siglo XVIII.
Iglesia de Santa María del Monasterio de Santes Creus
Al fondo de la plaza, ligeramente elevada, se alza la iglesia del Monasterio de Santes Creus, cuya construcción comenzó en 1174. Su fachada es un magnífico ejemplo de la evolución del edificio a lo largo de los siglos. De la etapa románica todavía se conservan el pórtico y dos ventanas con los característicos arcos de medio punto.
Sin embargo, la vista se dirige inevitablemente hacia el gran rosetón gótico, incorporado en el siglo XIII, que aporta mayor luminosidad y monumentalidad al conjunto. También llaman la atención los escudos que decoran la fachada y las almenas, añadidas en el siglo XIV por orden del rey Pedro IV de Aragón, conocido como Pedro el Ceremonioso, que le confieren el aspecto fortificado que hoy contemplamos.
El interior de la Iglesia de Santa María del Monasterio de Santes Creus sorprende por su amplitud y por la sobriedad que caracteriza a la arquitectura cisterciense.
Tiene planta de cruz latina, tres naves cubiertas con bóvedas de crucería y una cabecera formada por ábsides de planta cuadrada. La ausencia de una decoración recargada en los muros transmite la sensación de recogimiento que buscaban los monjes de la Orden del Císter.
El principal protagonista es el retablo barroco del altar mayor, realizado en 1640 por Josep Tremulles. Tallado en madera policromada, conserva una imagen de la Virgen del siglo XIV procedente del retablo anterior. Aunque su gran tamaño oculta en parte el magnífico rosetón situado tras él, todavía pueden apreciarse su óculo central y los ocho radios que lo componen.
También merece la pena detenerse en las capillas absidiales, donde se conservan varios retablos de gran valor artístico que enriquecen el conjunto sin romper la armonía y la austeridad propias del Monasterio de Santes Creus.
Sepulcros reales de la Iglesia de Santa María de Santes Creus
Pero lo que más llama la atención son los sepulcros reales de Jaime II de Aragón y de su esposa Blanca de Anjou, realizados por el escultor Pere Bonhuyl en 1306. Aún más imponente resulta el de Pedro III el Grande, obra del maestro Bertomeu de Girona en 1307, ambos situados bajo elegantes templetes góticos que refuerzan su carácter solemne.
A los pies del conjunto se encuentra también la tumba del almirante Roger de Lauria, que quiso ser enterrado junto a su señor, en un gesto que refleja la estrecha relación entre ambos. El templo alberga además otras sepulturas de personajes destacados de la nobleza catalana, entre las que sobresale la de la familia Montcada, realizada en mármol y jaspe.
En el brazo de la Epístola está la puerta de subida a la Torre de las Horas, situada sobre la sacristía, y construida en 1575 para alojar el reloj y el campanario. Desde el exterior también puedes contemplar asomando el cimborrio gótico de 1314.
Dependencias del Monasterio de Santes Creus
El Monasterio de Santes Creus presenta la organización típica de los monasterios cistercienses, articulada en torno al claustro principal. A su alrededor se distribuyen la iglesia y las distintas dependencias monásticas, organizadas en dos niveles, donde se encontraban espacios como la cocina, el refectorio, la sala capitular, el locutorio o los dormitorios.
Claustro gótico
A través de la Puerta Real se accede al claustro gótico, que sustituyó a un primitivo claustro cisterciense. Este espacio destaca por su elegancia, con delicadas filigranas y capiteles finamente tallados con motivos vegetales, animales y escenas de carácter bíblico y mitológico.
En el claustro también se conservan numerosos sepulcros pertenecientes a familias nobles, lo que refuerza su importancia histórica.
El armariorium, fue transformado en 1558 en la Capilla de la Asunción, en ella está enterrada Magdalena Valls de Salbá, hermana del abad Valls, y representada en una lápida de mármol lápida vestida con hábito cisterciense.
Uno de los elementos más singulares es el templete del lavabo del antiguo claustro, de planta hexagonal y cubierta de bóveda de crucería. En su interior se encuentra una gran pila monolítica de mármol blanco, con un diámetro de 2,5 metros, que sorprende por sus dimensiones y su excelente conservación.
La sala capitular del monasterio de Santes Creus es de estructura románica, tiene bóvedas de crucería y cuatro columnas que dividen el espacio en nueve tramos. Hay lápidas en el suelo de algunos de los abades del monasterio.
El dormitorio de los monjes es del siglo XII e impresiona por su gran tamaño, 6 metros de altura, 46 de longitud y 11 de anchura, con arcos apuntados descansando sobre ménsulas y grandes ventanales. Este conduce a la biblioteca y al museo.
El Scriptorium, la Cocina del siglo XVIII, el Refectorio que en 1733 fue reformado decorándolo con azulejos en suelos y paredes. Desde este claustro gótico se accede al segundo claustro del siglo XVI.
La Capilla de la Santísima Trinidad, datada en el siglo XII, se encuentra junto a los restos de las antiguas dependencias del monasterio, así como a la torre que se alza sobre la iglesia, uno de los elementos más singulares del conjunto.
Sería imposible recoger en un solo artículo todos los detalles del Monasterio de Santes Creus, ya que cada rincón guarda un interés especial. Por eso, te recomendamos recorrerlo con calma y tiempo, dejando espacio para disfrutar de cada estancia, de su historia y de la serenidad que todavía hoy se respira entre sus muros.
Con la Guerra de la Independencia comenzó su declive y, posteriormente, la desamortización acabó de marcar su abandono. Por suerte, el conjunto ha sido restaurado y, aunque en el Monasterio de Santes Creus ya no existe vida monástica, fue declarado monumento nacional, convirtiéndose en uno de los mejor conservados de la Ruta del Císter.
En la actualidad es propiedad de la Generalitat de Catalunya, que se encarga de su gestión, conservación y puesta en valor como uno de los grandes referentes del patrimonio medieval catalán.
Horarios del Monasterio de Santes Creus
Antes de organizar tu visita al Monasterio de Santes Creus, te recomendamos comprobar siempre los horarios actualizados de apertura, ya que pueden variar según la temporada.
También es importante revisar la información sobre entradas, precios y posibles visitas guiadas, especialmente si quieres profundizar en la historia del monasterio o recorrerlo con contexto.
Puedes consultar toda la información oficial y actualizada en el siguiente enlace: horarios del Monasterio de Santes Creus, donde encontrarás los datos prácticos para planificar tu visita sin imprevistos.
Dónde dormir cerca de Santes Creus
Si quieres disfrutar con calma de la visita al Monasterio de Santes Creus, lo ideal es pasar al menos una noche en la zona y recorrer el entorno sin prisas. En los alrededores encontrarás pequeños alojamientos con encanto, casas rurales y hoteles perfectos para una escapada tranquila por el interior de Tarragona.
Además, dormir cerca te permitirá combinar la visita al monasterio con otros lugares de la Ruta del Císter, organizando mejor el tiempo y evitando desplazamientos largos en el mismo día. En este enlace encontrarás dónde dormir cerca del Monasterio de Santes Creus.
Otros monasterios de la Ruta del Císter
El Monasterio de Santes Creus forma parte de uno de los recorridos culturales más importantes de Cataluña, la conocida Ruta del Císter, junto con otros dos monasterios imprescindibles: Poblet y Vallbona de les Monges.
Si quieres organizar la ruta completa y conocer cómo visitarlos, te dejamos aquí nuestra guía de la Ruta del Císter, donde te contamos todos los detalles para recorrer estos tres grandes monasterios medievales.
Visitar el Monasterio de Santes Creus es adentrarse en uno de los
conjuntos monásticos mejor conservados de la época medieval en Cataluña. Su
historia y su arquitectura lo
convierten en una parada imprescindible dentro de cualquier ruta por el
interior de Tarragona.
8 Comentarios
He visitado los tres y son realmente espectaculares. Allí están enterrados algunos de los Reyes del Reino de Aragon.
ResponderEliminarEspero la continuación.
Besos
Lo he visitado pero como si no lo hubiese visitado pues hace de ello tantos años que ni me acuerdo, es precioso, besos.
ResponderEliminarComo no conocia yo de este sitio!!! Me encanta visitar iglesias y monasterios, viajas y conocer sitios en si, sin duda me parece un sitio digno de ver, las fotos son preciosas, sin duda he de ir con mi pareja! Un beso.
ResponderEliminarNo conocia la ruta del Císter y tampoco es que me quede tan lejos, me guardo el tip de comprar las tres visitas a la vez porque es verdad que normalmente comprando en pack algo ahorras. No sabía que se construían en zonas alejadas para poder cultivar, y me encanta la historia de donde proviene el nombre de Santes Creus, que curioso y que bonitas las imagenes, me lo anoto y tendré que hacer una excursión para visitarlo!
ResponderEliminarWow!!! No conocía y suena realmente increíble. A nosotros nos encanta visitar lugares como estos así que nos lo apuntamos para la próxima y seguro que con tus consejos será fenomenal. Gracias por compartir y Saludos. :)
ResponderEliminarQue maravilla, me encantaría poder hacer esta ruta y desde luego la entrada no está nada mal además que a mí no me importa pagar ya que sé que ese dinero se destina a mantenimiento o restauración así que lo dicho, tomo nota a ver cuándo puedo visitarlo. Espero no tardar demasiado. Muaksss
ResponderEliminarMe sonaba mucho la ruta del Cister, pero no me preguntes el motivo no loubicaba donde está. ¿Puede ser que en otras comunidades tengan la suya propia? Ya se sabe que en esos siglos se conservan edificios religiosos y palacios, donde había dinero jeje Gracias por enseñarnos estos lugares, saludos!
ResponderEliminarLa Ruta del Cister es preciosa. Tengo suerte de vivir cerca del Monestir de Santes Creus y con frecuencia suelo ir a pasar la tarde por los alrededores con mi pareja. Hay al lado del río una zona de pícnic que si no hay mucha gente está bastante bien. También hay una tienda que venden unos carquinyolis demasiado buenos.
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