Hoy viajamos a Mutriku, una villa marinera ubicada en la costa noroeste de Gipuzkoa, entre Deba y Ondarroa. Es una de esas localidades que conservan intacta su esencia, sus calles empedradas, los palacios levantados por familias vinculadas al comercio marítimo y, sobre todo, su histórico puerto. Todo ello convierte esta villa en una de las visitas más interesantes del litoral vasco.
Si estás buscando qué ver en Mutriku, en esta guía te mostramos sus lugares más emblemáticos mientras recorremos una población que ha vivido durante siglos mirando al mar. Desde el puerto hasta sus plazas y edificios históricos, cada rincón nos ayuda a comprender la importancia que tuvo en la historia de la costa cantábrica.
Cómo llegar y dónde aparcar en Mutriku (Motrico)
Mutriku es una localidad pequeña y muy cómoda de visitar, pero conviene tener en cuenta algunos detalles para planificar bien la visita.
El acceso en coche es sencillo desde la carretera GI-638, que conecta la villa con Deba y Ondarroa. Una vez en el centro, lo más recomendable es dejar el coche en alguna de las zonas habilitadas de aparcamiento a la entrada del casco urbano, ya que el núcleo histórico es peatonal en gran parte.
También existe transporte público que conecta Mutriku con localidades cercanas, aunque la opción más cómoda para recorrer la zona suele ser el coche propio, especialmente si se quiere combinar la visita con otros puntos de la costa.
El puerto de Mutriku, el corazón histórico de la villa
Si hay un lugar que define la esencia de Mutriku es su puerto. Nada más acercarnos comprendemos la estrecha relación que la localidad ha mantenido con el mar desde su fundación.
Aunque la zona estaba habitada desde mucho antes, la villa fue fundada en 1209 por Alfonso VIII de Castilla. Desde entonces, el puerto fue el auténtico motor económico y social de la localidad. Su situación estratégica y el abrigo natural que ofrece la bahía permitieron el desarrollo de una intensa actividad marítima que marcaría el futuro de Mutriku durante siglos.
Paseando por los muelles resulta fácil imaginar el constante movimiento de pescadores y comerciantes. El puerto no solo garantizaba el sustento de muchas familias, sino que también conectaba la villa con otras poblaciones del Cantábrico.
Durante siglos la pesca fue una de las principales actividades económicas de Mutriku. La captura de especies como la anchoa, el bonito o la sardina permitió prosperar a numerosas familias y favoreció el crecimiento de industrias relacionadas con el mar. La construcción naval y, más tarde, la actividad conservera también tuvieron un importante peso en la economía local.
Uno de los capítulos más sorprendentes de la historia de Mutriku está relacionado con la caza de ballenas. Aunque hoy pueda parecer difícil imaginarlo, las aguas del Cantábrico fueron durante siglos escenario de esta actividad. De hecho, existe documentación medieval que demuestra la importancia que tuvo para la villa. Se conserva un documento del año 1200 en el que Alfonso VIII recibía anualmente una ballena procedente de Mutriku, una prueba del valor económico que tenían estos cetáceos en la época.
Esta tradición ballenera no fue algo exclusivo de Mutriku, localidades como Bermeo, Lekeitio o Getaria organizaron durante siglos expediciones para la captura de ballenas en el Golfo de Bizkaia, convirtiéndose en auténticos centros balleneros del Cantábrico.
La prosperidad generada por el mar explica en gran medida la riqueza patrimonial que encontramos actualmente en el casco histórico. Muchos de los palacios y casas nobles que veremos durante nuestro paseo fueron construidos gracias a las fortunas acumuladas por comerciantes y marinos vinculados a la actividad portuaria.
El puerto que vemos actualmente también es el resultado de diferentes ampliaciones y mejoras realizadas a lo largo de los siglos para proteger a las embarcaciones del fuerte oleaje cantábrico. Gracias a ello sigue siendo uno de los espacios más atractivos de la localidad.
Hoy el ambiente es mucho más tranquilo, pero conserva intacto su encanto. Desde aquí se obtiene una magnífica panorámica del casco histórico escalonado sobre la ladera, una de las imágenes más bonitas de Mutriku.
Es uno de esos lugares donde merece la pena detenerse sin prisas, disfrutar de las vistas y dejarse llevar por la historia de una villa que siempre ha vivido ligada al Cantábrico.
Muy cerca del puerto encontramos la Lonja Zaharra, uno de los edificios más vinculados a la tradición pesquera de Mutriku. Durante años fue el lugar donde se comercializaba el pescado capturado por las embarcaciones locales.
Qué ver en el casco histórico de Mutriku
Desde el puerto nos adentramos en el casco histórico, uno de los mejor conservados de la costa vasca. Sus calles empedradas y la presencia de numerosos edificios históricos convierten el paseo en una auténtica lección de historia al aire libre.
La plaza Txurruca constituye uno de los espacios más animados que ver en Mutriku. Su nombre recuerda a uno de los personajes más ilustres nacidos en Mutriku, el marino y científico Cosme Damián Churruca, su estatua está en el centro señalando al horizonte.
A la izquierda se encuentra el Palacio Galdona, un edificio barroco del siglo XVII, con balcones forjados, aleros ornamentados y el escudo de armas de la familia en la esquina de la primera planta.
Presidiendo la plaza se encuentra el Ayuntamiento de Mutriku y la oficina de turismo. y en uno de los lados la Iglesia de la Asunción.
Iglesia de la Asunción
Entre todos los edificios religiosos que ver en Mutriku destaca la Iglesia de la Asunción. Es una construcción neoclasicista proyectada por el arquitecto Silvestre Pérez Martínez.
Se accede al edificio a través de una escalinata que conduce a un amplio pórtico sostenido por columnas. Sobre ellas un frontón triangular con un reloj y por encima del frontón se eleva una cruz.
Durante nuestro paseo también vimos la fuente ornamental, un curioso elemento urbano que le da encanto al recorrido por el casco histórico.
Los palacios y casas torre de Mutriku
La riqueza generada por el comercio marítimo permitió levantar numerosos edificios nobles que todavía hoy forman parte del paisaje urbano de Mutriku.
En la calle del Medio destaca el palacio de Zabiel, que actualmente aloja la Casa de Cultura de Mutriku. Es un edificio barroco de planta cuadrangular y cubierta a cuatro aguas y fue construido a finales del siglo XVI.
Entre los edificios nobles que encontramos durante el recorrido por el casco histórico destaca Montalivet Jauregia. Este elegante palacio es una muestra del poder económico que alcanzaron algunas familias relacionadas con el comercio marítimo.
Las casas-torre tuvieron una gran importancia durante la Edad Media y de residencia familiar pero también eran defensivas. Este tipo de construcciones forman parte del patrimonio histórico vasco y ayudan a comprender la evolución urbana de la villa.
Una de las casas-torre que ver en Mutriku es la de Luardo Dorretxea. Tiene influencia gótica, presenta elementos muy característicos como las ventanas geminadas y puertas con arcos de medio punto, y una de arco apuntado. En su lateral izquierdo conserva una escalera de patín que conduce a la primera planta.
Otra es la Torre Berriatua, situada en una posición dominante sobre el puerto de la villa, es la casa torre de estilo gótico mejor conservada de Guipúzcoa. Se la conoce también como “ Sulengoa”, es decir, “anterior al fuego” , ya que fue una de las pocas construcciones que sobrevivió al incendio que arrasó la villa en 1543.
El Palacio Arrietakua es un magnífico palacio del siglo XVIII, que perteneció a los navegantes Antonio de Gaztañeta y Cosme Damián Churruca. Sigue estando habitado y por lo que se conserva intacto. Es otro de los edificios que recuerdan la importancia de las familias acomodadas que prosperaron gracias al comercio marítimo y contribuyeron al desarrollo urbano de la villa.
La calle Conde de Motrico recuerda la figura de Evaristo de Churruca, un importante ingeniero que recibió este título nobiliario de manos de Alfonso XIII en 1908.
Su trabajo fue fundamental para el desarrollo de importantes infraestructuras portuarias, entre ellas las obras del puerto exterior de Bilbao y la ampliación del puerto de Mutriku.
Comer en Mutriku
Una visita a Mutriku no estaría completa sin disfrutar de su gastronomía. Los bares del centro histórico y del entorno del puerto son lugares ideales para probar algunos pintxos mientras contemplamos el ambiente marinero. La tradición gastronómica vasca está muy presente en la localidad y es otro de los grandes atractivos para visitar Mutriku.
Dónde dormir en Mutriku
Merece la pena pasar al menos una noche en la localidad para disfrutar con más calma de su ambiente marinero, pasear por el puerto al atardecer y recorrer el casco histórico sin prisas.
Durante nuestra estancia nos alojamos en el Pensión Mendi Azpi Rooms, un establecimiento tranquilo situado en Mutriku que cuenta con habitaciones modernas y confortables, jardín y aparcamiento privado gratuito. Nuestra habitación disponía de aire acondicionado, baño privado, nevera y una agradable terraza con vistas al jardín.
Se encuentra en una zona tranquila y bien comunicada, por lo que nos resultó una opción muy cómoda tanto para visitar Mutriku como para recorrer otros lugares de interés de la costa guipuzcoana y vizcaína.
Si este alojamiento no encaja con lo que buscas, puedes consultar otros alojamientos en Mutriku, donde encontrarás desde apartamentos turísticos hasta hoteles y casas rurales para todos los gustos y presupuestos.
Qué ver cerca de Mutriku
La ubicación de Mutriku permite descubrir otros lugares muy interesantes de la costa vasca sin necesidad de grandes desplazamientos.
Muy cerca encontramos localidades con mucho encanto como Deba, con su amplia playa y su entorno natural, Ondarroa, un puerto pesquero con mucha vida y tradición marinera, o Lekeitio, uno de los pueblos más bonitos de la costa vasca, conocido por su casco histórico y su isla de San Nicolás.
Además, Mutriku forma parte del entorno del espectacular Geoparque de la Costa Vasca, un espacio natural único donde los acantilados, los flysch y los paisajes geológicos se convierten en auténticos protagonistas. Un área perfecta para completar la visita y seguir descubriendo algunos de los rincones más impresionantes del litoral cantábrico.
Ahora que ya sabes qué ver en Mutriku, habrás comprobado que esta pequeña villa marinera reúne mucho más de lo que podría parecer a simple vista. Su puerto histórico, sus palacios, sus casas-torre y el encanto de sus calles convierten la visita en una experiencia muy completa.
Nosotros disfrutamos especialmente recorriendo el puerto y descubriendo la estrecha relación que Mutriku ha mantenido con el mar a lo largo de los siglos. Sin duda, es una de esas localidades de la costa vasca que merece la pena visitar con calma para apreciar todos sus detalles y comprender la historia que se esconde en cada rincón.
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