Castillo de Cheverny: Valle del Loira, Francia

El castillo de Cheverny enamora por su perfección. Blanco como el mármol, simétrico hasta el último detalle, y habitado por la misma familia desde hace cinco siglos.

Pero Cheverny no es solo arquitectura: es el castillo que inspiró a Hergé para crear Moulinsart, la mítica residencia del Capitán Haddock en Tintín. Es el lugar donde más de cien sabuesos viven en una jauría monumental que mantiene viva una de las tradiciones aristocráticas más antiguas de Francia.

Este es un dominio de más de cien hectáreas donde los jardines formales y el gran parque arbolado invitan a perderse durante horas. Y es, sobre todo, un castillo que se puede recorrer con la sensación de estar en una casa de verdad, no en un museo vaciado de alma. Sin duda, uno de los imprescindibles del Valle del Loira.

Vista de Cheverny desde la orangerie

Índice del artículo
  1. Dónde está el castillo de Cheverny
  2. Historia del castillo de Cheverny
  3. Qué ver en el castillo de Cheverny
    1. El edificio del Chateau de Cheverny
    2. La exposición de Tintín
    3. Huerto de Flores
    4. Perros tricolor de Cheverny
    5. Los jardines
  4. Información práctica para visitar el castillo de Cheverny
  5. Vídeo de Cheverny
  6. Dónde dormir para visitar el castillo de Cheverny
  7. Qué otros castillos del Loira ver cerca de Cheverny

Dónde está el castillo de Cheverny

El castillo de Cheverny (Château de Cheverny) es un palacete de estilo renacentista con museo y un gran parque visitable. Se encuentra en la localidad del mismo nombre, en el departamento de Loir-et-Cher, en la región Centro-Valle del Loira (Francia).

El edificio está situado en el Valle del Loira, inscrito como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Está a solo 15 km al sureste de Blois y a unos 20 km de Chambord, lo que lo convierte en una parada imprescindible en cualquier ruta por los castillos del Loira.

Fuente en Cheverny

Historia del castillo de Cheverny

La finca de Cheverny pertenece a la misma familia desde hace más de seis siglos. Los Hurault fueron financieros y oficiales al servicio de varios reyes franceses. Actualmente sus descendientes: el marqués y la marquesa de Vibraye, lo siguen habitando. Esto explica esa sensación de estar en una casa viva.

Del primer castillo del siglo XVI apenas quedan algunos vestigios en las dependencias. A mediados de ese siglo el señorío pasó a manos de Diana de Poitiers, amante del rey Enrique II, quien acabó vendiéndolo al hijo del anterior propietario.

Fue Henri Hurault y su esposa Marguerite Gaillard de La Morinière quienes construyeron el castillo actual entre 1624 y 1630, encargando la obra al arquitecto Jacques Bougier, que también había trabajado en el castillo de Blois.

En 1825 Anne-Victor Hurault, marqués de Vibraye, volvió a comprar la propiedad, cerrando un círculo familiar que se mantiene hasta hoy.

💡 El castillo abrió al público en 1922 por iniciativa de Philippe de Vibraye, y es curioso saber que tuvo que obtener el permiso de su madre. Ésta que aceptó con una condición: Cheverny cerraría los martes, porque ese día recibía a unos amigos. Hoy esa anécdota es historia: el castillo es el único de la zona abierto los 365 días del año y recibe cerca de 350.000 visitantes anuales.

Entrada al dominio de Cheverny

Qué ver en el castillo de Cheverny

Visitar Cheverny es mucho más que recorrer un castillo. El dominio ofrece una experiencia completa que combina la suntuosidad de sus apartamentos interiores —unos de los mejor amueblados de todos los castillos del Loira— con la belleza de seis jardines temáticos distintos y un parque de cien hectáreas repleto de secuoyas y cedros centenarios.

A eso hay que sumar la perrera, donde más de cien sabuesos mantienen viva una tradición de caza de siglos, y la exposición permanente dedicada a Tintín. También en el interior se encuentra el Café de l'Orangerie y las amplias zonas de picnic junto al canal permiten tomarse el tiempo con calma. Conviene reservar al menos dos horas y media para ver el conjunto sin prisas.


El edificio del Chateau de Cheverny

Para su construción se eligió la piedra de Bourré, que curiosamente se va blanqueando y endureciendo con el paso del tiempo. La decoración interior fue completada hacia 1650 por la hija de Henri Hurault, con la ayuda del pintor Jean Mosnier, que decoró entre otras cosas los techos que aún podemos ver en la actualidad.

La fachada sur: el primer impacto

Al llegar frente al Chateau de Cheverny lo primero que ves es la fachada sur, la principal. Blanca, simétrica y perfecta. Si te fijas bien, verás que está decorada con bustos romanos, un detalle muy de moda en el Renacimiento.

El diseño está inspirado en el palacio de Luxemburgo de París: grandes pabellones coronados por cúpulas y líneas superpuestas en almohadilla, una novedad para la época que acabaría convirtiéndose en un sello de la arquitectura clásica francesa.

Fachada sur del Castillo de Cheverny

Castillo de Cheverny, fachada principal

El interior: recorrido sala a sala

La visita empieza nada más cruzar la puerta y ya en el primer paso entiendes por qué Cheverny tiene fama de ser el castillo mejor amueblado del Valle del Loira.

La primera sala ya te deja con la boca abierta, es el comedor. Las paredes están tapizadas en cuero con el escudo de armas de la familia y 34 paneles de madera pintados en el siglo XVII cuentan la historia de Don Quijote, de Jean Mosnier. La mesa, el aparador de roble macizo, la chimenea monumental de mármol…

Aposentos del Castillo de Cheverny

Subimos al primer piso por la escalera de honor, de estilo italiano, con tallas sobre las artes y las ciencias en la piedra.

Al llegar arriba, un pasillo lleva a los aposentos privados, y aquí el ambiente cambia por completo. Son las estancias más íntimas del castillo de Cheverny. Está la habitación donde las madres presentaban a sus recién nacidos a la corte, con una cuna de caoba de la época de Napoleón. La habitación infantil, la habitación de los casados, donde se expone el vestido de novia de la marquesa de Vibraye de 1994…

Habitaciones del Castillo de Cheverny

Interior del Castillo de Cheverny, Francia

La sala de armas es la siguiente en el recorrido, la más grande del castillo y la más espectacular. Techo a la francesa con vigas, y pintado en el siglo XVII por Jean Mosnier. En los muros, lemas y juegos de palabras en latín que estaban de moda en la época. Y una colección de armas y armaduras de los siglos XV, XVI y XVII que incluye hasta una armadura de niño.

Sala de armas del Castillo de Cheverny

Como en todos los grandes castillos franceses, había una habitación siempre preparada por si el rey decidía aparecer. En Cheverny la usó Enrique IV. Tiene techo artesonado italiano, tapices del siglo XVII con temas mitológicos y una cama con dosel decorada con bordados persas del siglo XVI.

Habitación del rey del Castillo de Cheverny

También hay una pequeña capilla con bóvedas y motivos de la época de Luis XIII. Se terminó en el siglo XIX y contrasta con la grandiosidad del resto del castillo.

Capilla del interior del Castillo de Cheverny

En el vestíbulo hay un árbol genealógico de la familia Hurault en la que se resumen sus seis siglos de historia.

El siguiente es el gran salón, uno de los más elegantes de todo el castillo. Con tonos relajantes azules, grises y dorados. Otro espacio en el que se encuentran los retratos de los Hurault.

Estancias del interior del Castillo de Cheverny

Estancias del Castillo de Cheverny

También la biblioteca, que no puede faltar en un castillo de la época. Más de 2.000 libros. Una sala que recuerda, que esto no es un museo: es una casa.

Biblioteca del Castillo de Cheverny

La última gran sala del recorrido guarda los tapices flamencos del siglo XVII y dos piezas que llaman la atención: una cómoda de estilo Boulle de Luis XIV y un regulador Luis XV, un reloj de precisión que se usaba para poner en hora todos los demás relojes del castillo.

Estancias del interior del Castillo de Cheverny

Decoración de Pascua en el Castillo de Cheverny

La salida se hace por la fachada norte, más sobria que la sur pero igual de elegante. Aquí el protagonista es el Luis XIII. Las paredes recubiertas de ángulos en piedra de cantería definen el lenguaje arquitectónico que estaba poniéndose de moda en Francia.

Fachada norte del Castillo de Cheverny

La exposición de Tintín en Cheverny

Como te adelantábamos al principio, Cheverny es el castillo que inspiró a Hergé para crear Moulinsart, la residencia del Capitán Haddock en Tintín.

Esta parte de la visita se paga independiente de la entrada, pero si sois fans de Tintín no os la podéis saltar, así que sacadla junto a la entrada (si se os ha olvidado no hay problema, puedes pagar allí mismo).

El Dominio de Cheverny y la Fundación Hergé se unieron en 2001 para crear una exposición permanente dedicada al castillo de Moulinsart, la residencia del Capitán Haddock en los cómics. Más de 700 metros cuadrados con escenarios reconstruidos a tamaño real que te meten de lleno en el mundo del pequeño reportero. El recorrido es muy visual e interactivo.

Castillo de Moulinsart, la residencia del Capitán Haddock - Chateau de cheverny

Exposición de Tintin en el Chateau de Cheverny

El huerto de flores

A su lado se encuentra un huerto de flores que surte al castillo de ramos frescos, lo que explica que las estancias interiores tengan siempre flores naturales y nunca parezcan un museo. Es una tradición muy ligada a las grandes casas señoriales francesas. Los huevos de chocolate que decoraban el jardín estaban "muy apetitosos".

Huerto de Flores en Cheverny

La perrera de Cheverny

Y junto al jardin se encuentra la perrera de Cheverny, uno de los grandes reclamos del dominio. Más de cien sabuesos tricolor —un cruce de foxhound inglés y poitevin francés— viven aquí y mantienen viva una tradición de caza con perros de siglos. En temporada, se puede ver la hora de la comida, que dicen que es todo un espectáculo. Nosotros no pudimos verlos.

Perros tricolor de Cheverny

Los jardines del Castillo de Chevnerny

El dominio del Chateau de Cheverny tiene seis jardines temáticos distintos y un parque de cien hectáreas, así que puedes y debes tomarlo con calma.

Lo primero que te encuentras al salir es el jardín formal que rodea el castillo, con parterres perfectamente recortados que repiten la simetría de las fachadas. Desde aquí se tienen algunas de las mejores vistas al castillo, así que es el momento de sacar las fotos.

El jardín de los tulipanes en esa época era puro color: miles de bulbos en flor de todos los tonos imaginables.

Tulipanes en los jardines de Cheverny

Nosotros tuvimos la suerte de visitarlo en Semana Santa y el espectáculo era difícil de superar. Por todas partes, huevos de Pascua de colores, conejos decorativos entre los arbustos y los parterres, y miles de tulipanes en flor llenando de color cada rincón. Espectacular es la palabra. Si tenéis oportunidad de visitarlo en estas fechas, no lo dudéis ni un segundo.


Tulipanes, conejos y huevos de pascua en Cheverny

Tulipanes en los jardines del Castillo de Cheverny

El gran parque arbolado, con avenidas de secuoyas, cedros y tilos plantados entre 1820 y 1860, merece un paseo tranquilo. En temporada —de abril a noviembre— se puede recorrer en coche eléctrico o en barca por el canal. Nosotros lo hicimos a pie y fue un buen momento para relajarse y disfrutar del buen tiempo.

Uno de los rincones más especiales del dominio es el Jardín del Amor, un espacio escondido junto al agua. A orillas del estanque, seis grandes esculturas de bronce del artista Gudmar Olovson, apodado el Rodin sueco. Un homenaje a la vida, al amor y a la familia en un rincón tranquilo y algo apartado del resto de la finca

Aquí hay una zona de picnic, perfecta para hacer una pausa y comer tranquilamente sin salir de la finca. Una buena opción si queréis aprovechar el día al máximo sin perder tiempo buscando restaurante.


Tulipanes junto al canal de Cheverny

Jardín del amor en el dominio del Chateau de Cheverny

Junto a varias elegantes fuentes encontramos el jardín de la Orangerie, uno de los rincones más agradables del recinto del Castillo de Cheverny. Es un espacio tranquilo, con vegetación bien cuidada y vistas abiertas al valle, perfecto para hacer una pausa durante la visita y reponer fuerzas mientras seguimos disfrutando del paisaje del Valle del Loira.

Cafetería en la Orangerie de Cheverny

Muy cerca se encuentra también el laberinto, un elemento muy característico de los jardines palaciegos europeos. Durante el Renacimiento este tipo de jardines geométricos se pusieron muy de moda entre la corte, ya que combinaban estética, simbolismo y entretenimiento.

Esto nos recuerda que además de decorar el castillo, servían para disfrutar del ocio y los paseos al aire libre.

Laberinto en Cheverny

Información práctica para visitar el castillo de Cheverny

El castillo abre los 365 días del año, incluidos el 25 de diciembre, el 1 de enero y el 1 de mayo. Los horarios varían según la temporada: de 10:00 a 17:00 de enero a marzo y de octubre a diciembre; de 9:15 a 18:00 de abril a junio y septiembre; y de 9:15 a 18:30 en julio y agosto.

De todas formas, es conveniente que lo reviséis en la página oficial del Chateau de Cheverny por posibles cambios.

Las entradas solo se venden en taquilla, no hay reserva online. Y tienes un gran aparcamiento junto al castillo y es gratuito.


Vídeo de Cheverny


Dónde dormir para visitar el castillo de Cheverny

La mejor base para visitar Cheverny y los castillos de la zona es Blois, a solo 15 km. Es una ciudad con mucha oferta de alojamiento, buenos restaurantes y una ubicación perfecta para moverse por la región. Nosotros fue allí donde nos alojamos, en el Hotel Blois centre Chateau con una relación calidad-precio muy buena y cerca del castillo.

Cerca de Cheverny tienes una maravillosa opción para darte un lujo una escapada especial. Les Sources de Cheverny. Hotel de 5 estrellas a 5 km del castillo, con piscina, spa, gimnasio y alquiler de bicicletas. Habitaciones decoradas con materiales nobles y aparcamiento gratuito.

Y a 800 metros del castillo, en el centro del pueblo tienes el Hôtel Restaurant Relais des Trois Châteaux. Completamente renovado, con restaurante y un ambiente que recuerda al estilo renacentista de la zona. Buena relación calidad-precio.


Qué otros castillos del Loira ver cerca de Cheverny

Cheverny está en una posición perfecta para hacer una ruta por los castillos más importantes del Valle del Loira. Todos los que te contamos a continuación están a menos de una hora en coche.

El Castillo de Chambord — 20 km. El más grande y espectacular de todos los castillos del Loira. Su silueta con torretas, chimeneas y tejados de pizarra es uno de los iconos de Francia.

Castillo de Blois — 15 km. El castillo de Blois tiene cuatro alas construidas en cuatro épocas distintas: medieval, gótico flamígero, Renacimiento y clasicismo. Y la ciudad de Blois en sí merece también una visita tranquila.

Castillo de Chenonceau — 40 km. Uno de los más fotografiados del mundo y con razón: está construido directamente sobre el río Cher, con una galería que lo atraviesa de orilla a orilla.

Castillo de Amboise — 55 km. Uno de los más antiguos del valle y residencia favorita de Carlos VIII y Francisco I. Su gran atractivo, además del castillo en sí, es que en su capilla están enterrados los restos de Leonardo da Vinci.

Castillo de Villandry — 65 km. No es el castillo más impresionante del Loira, pero tiene algo que los demás no tienen: los jardines más bonitos de Francia.

Castillo de Chaumont-sur-Loire — 25 km. Está situado en lo alto de una colina sobre el Loira, con unas vistas espectaculares al río. Cada año acoge el Festival Internacional de Jardines.

Cheverny no es el castillo más grande del Loira, pero tiene algo que los demás no tienen: Seis siglos de historia familiar, un interior impecablemente conservado, jardines que cambian con las estaciones y una exposición dedicada al personaje de cómic más querido de Europa.

Todo en el mismo sitio, todo visitable, todo en pie. Si viajas al Valle del Loira y tienes que elegir, no lo dudes: date al menos dos horas y pásate por Cheverny.