Qué ver en Carcasona (Carcassonne)

Hoy te queremos enseñar todo lo que ver en Carcasona, una de las ciudades medievales más impresionantes de Francia y uno de los conjuntos fortificados mejor conservados de Europa. Situada en Occitania, es uno de los destinos imprescindibles si estás preparando una ruta por el sur del país.

Cada año atrae a millones de visitantes por la espectacularidad de la Cité de Carcassonne, declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO. Sus casi tres kilómetros de murallas, sus 52 torres, el Château Comtal y la basílica de Saint-Nazaire hacen que recorrer sus calles sea como viajar a la Edad Media. Acompáñanos a recorrer sus calles y descubrir sus monumentos más emblemáticos, además de algunos consejos para disfrutar al máximo de la visita.


Índice del artículo

Dónde está Carcasona

Carcasona se encuentra en el departamento del Aude, en la región de Occitania, el antiguo Languedoc, al sur de Francia.

La ciudad medieval, conocida como la Cité de Carcassonne, se alza sobre una colina dominando el valle del río Aude y está situada prácticamente a la misma distancia de Toulouse y Narbonne.

Carcasona es uno de los grandes imprescindibles del sur de Francia y uno de los lugares más fascinantes de Occitania. Si quieres continuar descubriendo esta región, no te pierdas nuestra guía sobre qué ver en Occitania, con todos los lugares que hemos visitado durante nuestras rutas.


Dónde aparcar

Hay varios aparcamientos de pago junto a la fortaleza de Carcassonne, todos bien señalizados y que cobran por horas, con un precio mínimo para seis horas.

Si como hicimos nosotros has aparcado en uno de estos parkings, lo primero que ves al acercarte es la Place du Prado, desde donde parte el trenecito turístico que tanto les gusta a los niños.


La leyenda de Carcasona

Una leyenda cuenta que, tras la muerte del rey musulmán Ballak durante el asedio de la ciudad, su esposa doña Carcás tomó las riendas de la defensa. Después de cinco años de hambre y resistencia, apenas quedaban víveres, así que decidió cebar con cereales al único cochinillo que les quedaba y lanzarlo desde la muralla. Al estrellarse contra el suelo, el animal se abrió dejando al descubierto una gran cantidad de grano.

Al verlo, Carlomagno pensó que la ciudad aún disponía de abundantes provisiones y que el asedio sería inútil, por lo que ordenó la retirada de sus tropas. Para celebrar la victoria, doña Carcás hizo sonar las trompetas y, según la tradición, uno de los soldados exclamó: «Carcás sonne» («Carcás suena»). De esta expresión surgiría, según la leyenda, el nombre de Carcassonne.

Sin embargo, el origen real del nombre parece ser muy distinto. En la Antigüedad la ciudad se llamaba Carsac y, tras la ocupación romana, pasó a denominarse Iulia Carcaso. Con el paso de los siglos evolucionó a Carcasum y posteriormente a Carcasso, hasta llegar al nombre actual.


Carcassonne en francés, Carcasonna en ocitano o Carcasona en castellano, tres nombres por los que se conoce a esta bella localidad del sur de Francia.

Qué ver en Carcasona

Antes de empezar la visita conviene conocer un poco la historia de Carcasona. A lo largo de los siglos fue un enclave estratégico para romanos, visigodos y francos, y más tarde se convirtió en uno de los principales bastiones cátaros durante la cruzada albigense.

Tras perder su importancia militar, la ciudad fue cayendo en el abandono y parte de sus murallas llegaron a utilizarse como cantera para otras construcciones.

A mediados del siglo XIX, el historiador Jean Pierre Cros-Mayrevieille y el arquitecto Viollet-le-Duc impulsaron su restauración, devolviendo el esplendor a la ciudadela y evitando que desapareciera. Gracias a aquel trabajo, hoy podemos recorrer uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Europa.

La ciudad está dividida por el río Aude en dos zonas bien diferenciadas: la Bastide Saint-Louis, la ciudad baja, y la Cité, la impresionante ciudadela medieval. Puedes acceder a ella caminando desde la Bastide por el Puente Viejo y la Puerta de Aude, o llegar en coche hasta los aparcamientos situados junto a la Puerta de Narbona. Ahora sí, vamos a descubrir todo lo que ver en Carcasona.


Las Murallas, puertas y torres de la ciudadela de Carcasona

La primera impresión al llegar a la ciudad fortificada de Carcasona es sencillamente espectacular. Antes incluso de atravesar sus murallas, una enorme escultura de doña Carcás da la bienvenida a los visitantes junto a la Puerta de Narbona. Es, sin duda, uno de los rincones más fotografiados de la ciudad.

Place du Prado, Carcassonne

Doña Carcas, Carcassonne

Carcassonne

Carcassonne

Para acceder a la Cité de Carcassonne hay que cruzar un puente sobre un antiguo foso seco, atravesar una primera muralla, recorrer la liza y superar una segunda línea defensiva. Entre ambos recintos se extienden casi tres kilómetros de murallas jalonadas por 52 torres, una de las imágenes más emblemáticas de esta ciudad declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO.

La muralla interior conserva los restos más antiguos, con tramos de origen galo-romano construidos entre los siglos III y IV.

La liza es el espacio comprendido entre ambos recintos amurallados. Durante siglos sirvió para maniobras militares, torneos e incluso llegó a albergar viviendas.

La muralla exterior fue levantada entre finales del siglo XIII y comienzos del XIV para reforzar el sistema defensivo.

El acceso principal se realiza por la Puerta de Narbona, construida en el siglo XIII. Su puente levadizo y las dos imponentes torres que la flanquean ofrecen una de las estampas más reconocibles de Carcasona.

Puerta de Narbona, Carcassonne

Liza entre murallas de Carcassonne

Si coincides con el mercado instalado en la liza, merece la pena detenerse un rato. Encontrarás productos típicos de la región, como quesos, embutidos y otras especialidades locales. Nosotros aprovechamos para comprar varios y la calidad nos sorprendió gratamente.

Mercado en la liza de Carcassonne

Las Puertas y las torres

Además de la Puerta de Narbona, principal acceso a la ciudadela, Carcasona conserva otras tres puertas históricas situadas en distintos puntos del recinto fortificado: la Porte du Bourg o Rodez, la Porte Saint-Nazaire y la Puerta de Aude.

La Puerta de Aude, situada junto al río del mismo nombre, es la entrada más pintoresca a la ciudad medieval. De origen visigodo y profundamente remodelada en el siglo XIII, conserva un ingenioso sistema defensivo con falsas puertas y pasadizos pensado para confundir a los atacantes. Durante la restauración dirigida por Viollet-le-Duc se añadió una segunda puerta para reforzar aún más su aspecto medieval.

La Porte du Bourg o Rodez, situada al norte, era una entrada mucho más sencilla y con menor capacidad defensiva. Por su parte, la Porte Saint-Nazaire, abierta junto a la basílica del mismo nombre, se integra en una de las torres cuadradas de la fortaleza y completa el conjunto de accesos a esta impresionante ciudad amurallada.

Muralla de Carcassonne

Carcassonne

Muralla de Carcassonne


Puerta de Aude, Carcassonne

El interior de la ciudadela de Carcasona

Una vez dentro de la ciudadela comprenderás por qué Carcasona es uno de los lugares más visitados de Francia. Pasear por sus calles empedradas es casi como viajar a la Edad Media. Encontrarás plazas llenas de ambiente, antiguos pozos, fachadas de piedra, rincones con encanto y un sinfín de tiendas de artesanía, recuerdos, bares y restaurantes.

Más allá de los monumentos, una de las mejores cosas que hacer es simplemente dejarte llevar por sus callejuelas y descubrir cada rincón sin prisas. Aunque recibe miles de visitantes cada día, la ciudad medieval conserva un encanto especial, especialmente a primera hora de la mañana o al atardecer.

Carcassonne

Carcassonne

Carcassonne
Qué ver en Carcasona
Carcassonne


Carcassonne

Rue Viollet le Duc de Carcassonne

Basílica de Saint Nazaire de Carcasona

Uno de los grandes imprescindibles que ver en Carcasona es la Basílica de Saint-Nazaire, un magnífico templo que combina los estilos románico y gótico. Comenzó a construirse en el siglo XI en estilo románico y, a partir del siglo XIII, se amplió con un espectacular coro gótico.

De la primera etapa se conservan el campanario y gran parte de la nave, mientras que la ampliación gótica dejó como legado un elegante ábside y unas impresionantes vidrieras, consideradas entre las más bellas del sur de Francia, con escenas de la vida de Cristo y de los Apóstoles.

Hasta 1801 fue la catedral de Carcasona. Más tarde, la sede episcopal se trasladó a la iglesia de Saint-Michel, situada en la Bastide Saint-Louis, y en 1898 el papa León XIII le concedió el título de basílica.

Si visitas la ciudadela, te recomendamos entrar en su interior. La entrada es gratuita y merece la pena detenerse unos minutos para admirar la luz que atraviesa sus vidrieras y el contraste entre la sobriedad románica y la elegancia del gótico.

Basílica de Saint Nazaire de Carcassonne

Basílica de Saint Nazaire de Carcassonne

Basílica de Saint Nazaire de Carcassonne

El Château Comtal de Carcassonne (Castillo Condal)

El Château Comtal o Castillo Condal fue construido entre los siglos XII y XIII como residencia de los vizcondes Trencavel. Más que un castillo, es una auténtica fortaleza dentro de otra fortaleza, protegida por un foso, una barbacana, cinco torres circulares y un completo sistema defensivo.

Si quieres conocer su historia con detalle y recorrer también las murallas, puedes reservar esta visita guiada a las murallas y al castillo con entrada incluida.

Durante la visita podrás recorrer la capilla románica, los matacanes, la barbacana, parte del camino de ronda y las galerías defensivas de madera desde las que se lanzaban proyectiles sobre los atacantes. También alberga el Museo Lapidario, donde se exponen restos arqueológicos como ánforas, lápidas, esculturas y elementos arquitectónicos procedentes de distintas épocas.

Sin duda, es uno de los imprescindibles que ver en Carcasona y el lugar perfecto para comprender cómo funcionaba una de las fortalezas medievales mejor conservadas de Europa.

Château Comtal de Carcasona

Vista del Château Comtal de Carcasona desde fuera

Teatro de la Ciudad Fortificada

El teatro al aire libre fue construido en 1908 sobre el antiguo claustro de la basílica. Cada verano acoge el Festival de la Cité, uno de los eventos culturales más importantes del sur de Francia, con conciertos, teatro y espectáculos. Aunque solo puede contemplarse desde las murallas durante la visita guiada, merece la pena conocer su historia.

Los Pozos

La ciudad medieval conserva dos antiguos pozos que abastecían de agua a sus habitantes durante los asedios. El Pozo Grande (le grand puits) es del siglo XIV y la decoración con columnas y herrajes son renacentistas. Cuentan que los visigodos ante la inminente llegada de Atila, escondieron en su interior el tesoro del templo de Salomón. Pero aunque se ha excavado recientemente, el tesoro no ha aparecido.

El Pozo grande de Carcassonne

La plaza Marcou

La plaza Marcou es el centro neurálgico de la ciudadela de Carcasona y en ella hay un buen número de restaurantes con sus terrazas.

Puedes comer en ellos pato de todas las maneras posibles de cocinarlo, el más conocido y famoso es la Cassoulet, con ingredientes como confit de pato, tocino magro, salchicha de Toulouse y alubia blanca.

La plaza Marcou, Carcassonne

La plaza Marcou de Carcassonne

La plaza Marcou de Carcassonne

Museos de Carcasona

Si dispones de más tiempo, en la ciudadela encontrarás varios museos interesantes. El Museo de la Inquisición muestra la historia de los cátaros y una colección de instrumentos de tortura utilizados durante la Edad Media.

También puedes visitar el Museo de la Escuela, donde se recrea una antigua aula francesa con mobiliario y material escolar de otras épocas.


Dónde dormir

Nos alojamos en el   hotel Tribe Carcassonne, situado en la ciudad baja, junto al Pont Vieux y a pocos minutos a pie de la ciudadela medieval. Sus habitaciones son amplias y muy cómodas, y nos gustó especialmente el diseño moderno de las zonas comunes y de la cafetería, donde también sirven platos de autor.

Desde nuestra habitación disfrutábamos de unas vistas magníficas de la fortaleza, un auténtico privilegio al despertar y al anochecer, cuando las murallas se iluminan. Además, el hotel cuenta con una piscina cubierta climatizada, perfecta para relajarse después de recorrer durante horas todo lo que ver en Carcasona.


Qué ver cerca de Carcasona

Si dispones de más tiempo, hay varios lugares que ver cerca de Carcasona que merecen mucho la pena. Muy cerca encontrarás pueblos medievales con mucho encanto, ciudades con un importante patrimonio histórico y algunos de los rincones más bonitos de Occitania. Nosotros combinamos la visita a Carcasona con otros destinos de la región que puedes descubrir en los siguientes artículos.

Mirepoix, una ciudad que ver cerca de Carcasona

Mirepoix es uno de los pueblos medievales con más encanto de Occitania. Su espectacular plaza porticada, las casas de entramado de madera y el ambiente tranquilo hacen que sea una excursión perfecta desde Carcasona. Nosotros lo descubrimos casi por casualidad y terminó convirtiéndose en una de las grandes sorpresas del viaje.

Mirepoix, un pequeño gran descubrimiento Un precioso pueblo medieval con casas de entramado de madera y una de las plazas con soportales más bonitas de Occitania. Leer el artículo.Narbona

Narbona es una de las ciudades con más historia del sur de Francia. Su pasado romano, la impresionante catedral de Saint-Just, el Palacio de los Arzobispos y el Canal de la Robine la convierten en una visita imprescindible si recorres Occitania o haces una ruta por la región.

que ver cerca de Carcasona: Toulouse

Toulouse es conocida como la Ciudad Rosa, es una de las grandes joyas de Occitania. Sus plazas, iglesias, el río Garona y su animado ambiente hacen que merezca dedicarle al menos un día completo. Además, está situada a poca distancia de Carcasona, por lo que ambas ciudades combinan perfectamente en una misma ruta.

Si visitas Carcasona entre Semana Santa y el 1 de noviembre, podrás disfrutar de espectáculos medievales de danza, música, combates, juegos infantiles, artesanía y productos típicos de la región. Además, durante los meses de julio y agosto se celebran exhibiciones de aves rapaces y otras actividades que contribuyen a recrear el ambiente medieval de la ciudad.


Y ahora ya sabes qué ver en Carcasona, una de las ciudades medievales más impresionantes de Francia y una visita imprescindible si recorres Occitania

Recorrer sus murallas, perderse por las calles de La Cité, visitar la basílica de Saint-Nazaire o descubrir el Castillo Condal es como hacer un viaje a la Edad Media. 

Aunque recibe muchísimos visitantes durante todo el año, su belleza y su extraordinario estado de conservación hacen que la experiencia merezca completamente la pena. Nosotros disfrutamos muchísimo de la visita y estamos seguros de que tú también caerás rendido ante el encanto de esta ciudad fortificada.