Vistas al castillo de Edimburgo y gaitero

El Castillo de Edimburgo se alza sobre la espectacular roca volcánica de Castle Rock, convirtiéndose en uno de los monumentos más impresionantes de Escocia. Esta fortaleza milenaria ha sido residencia real, bastión militar, prisión de guerra y símbolo de la identidad escocesa durante siglos.

Situado al final de la Royal Mile, el castillo es una visita imprescindible para cualquier viajero que llegue a la ciudad. Entre sus murallas se conservan las Joyas de la Corona de Escocia, la histórica Piedra de Scone, antiguos museos militares, edificios medievales y algunos de los mejores miradores de la ciudad.

A lo largo de este artículo recorreremos sus patios, puertas fortificadas, capillas y palacios para descubrir todos los secretos de una de las fortalezas más antiguas y fascinantes de Europa. Si todavía estás organizando tu viaje y quieres saber todo lo que ver en Edimburgo, tienes nuestra guía completa con todos los imprescindibles de la ciudad.

Castillo de Edimburgo, vista general

Historia del Castillo de Edimburgo

Aunque existen evidencias de ocupación humana desde la Edad del Hierro, el primer castillo comenzó a levantarse durante el reinado de David I de Escocia entre 1124 y 1153.

Gracias a su privilegiada posición estratégica, la fortaleza se convirtió en una de las más importantes del Reino de Escocia y fue protagonista de numerosos conflictos militares. Sus murallas resistieron asedios durante las Guerras de Independencia escocesas, las luchas entre ingleses y escoceses y las posteriores rebeliones jacobitas.

Durante siglos el Castillo de Edimburgo fue residencia habitual de reyes y reinas escoceses hasta que la corte abandonó definitivamente el castillo en 1633. En la actualidad continúa siendo uno de los símbolos nacionales más importantes del país y el monumento más visitado de Escocia.

Vista general del castillo de Edimburgo

Visita al castillo de Edimburgo

Plano del castillo de Edimburgo

Hay mucho que ver en el castillo de Edimburgo, reserva al menos un par de horas para verlo con calma, y si llevas la entrada sacada con antelación, mucho mejor, las colas suelen ser muy largas.

Si no te quieres complicar la vida y quieres ver guiado por un experto lo principal, puedes sacar la entrada al castillo con visita guiada en este enlace.

Explanada delantera del castillo de Edimburgo

The Gatehouse, la entrada principal del castillo

La visita comienza en la impresionante Gatehouse, la entrada principal del castillo. Esta construcción de estilo neogótico fue levantada a finales del siglo XIX y está flanqueada por dos grandes figuras históricas de Escocia: William Wallace y Robert the Bruce.

The gatehouse, castillo de Edimburgo

Portcullis Gate y la Argyle Tower

Tras cruzar la puerta principal se inicia el ascenso hacia una de las zonas más antiguas de la fortaleza. La siguiente defensa que encontramos es la Portcullis Gate, una robusta puerta fortificada protegida antiguamente por gruesas puertas de madera y un rastrillo levadizo que impedía el acceso a posibles invasores.

Portcullis Gate, Castillo de Edimburgo

Castillo de Edimburgo, puertas y torres

Sobre ella se eleva la Argyle Tower, que reforzaba la vigilancia y defensa de este estratégico punto de entrada.


Argyle Battery y Mills Mount Battery

Una vez superadas las defensas principales se llega a las baterías de Argyle y Mills Mount, donde se encuentra uno de los símbolos más conocidos del castillo.

Además de albergar antiguos cañones, esta zona ofrece algunas de las mejores vistas panorámicas de Edimburgo, permitiendo contemplar la New Town, el fiordo de Forth y gran parte de la ciudad.

Argyle y Mills Mount, Castillo de Edimburgo

Vistas de Edimburgo

One O'Clock Gun

Una de las tradiciones más curiosas del castillo es el disparo diario del One O'Clock Gun. Todo comenzó en 1852, cuando se instaló una bola horaria en el monumento a Nelson de Calton Hill para que los marineros pudieran sincronizar sus relojes desde los barcos situados en el fiordo de Forth.

Sin embargo, las frecuentes nieblas de Edimburgo dificultaban su visibilidad, por lo que en 1861 se decidió complementar la señal visual con un disparo de cañón desde el castillo.

Desde entonces, todos los días a las 13:00 horas, excepto domingos, Viernes Santo y Navidad, el estruendo del cañón sigue resonando por toda la ciudad.

One O'Clock Gun, Castillo de Edimburgo

National War Museum

Desde la batería de Mills Mount se accede al National War Museum. Antes de entrar llama la atención la estatua ecuestre del mariscal Douglas Haig, una de las figuras militares más destacadas de la Primera Guerra Mundial.

National War Museum

El museo ocupa antiguos almacenes de armamento y permite recorrer más de cuatro siglos de historia militar escocesa. En sus salas se exponen uniformes, armas, condecoraciones, objetos personales y numerosos testimonios relacionados con los conflictos en los que participaron los soldados escoceses.

Castillo de Edimburgo

Castillo de Edimburgo

The Royal Scots Dragoon Guards Museum

Este pequeño museo está dedicado al famoso regimiento de caballería escocesa. A través de uniformes históricos, armamento, diarios personales y medallas, recorre más de trescientos años de historia militar.

Entre las piezas más destacadas se encuentran el estandarte y el águila imperial francesa capturados durante la Batalla de Waterloo en 1815, una de las derrotas más importantes de Napoleón Bonaparte.

The Royal Scots Dragoon Guards Museum

Prisoners of War Museum

Bajo el Great Hall se esconden las antiguas bóvedas donde se ubica el Prisoners of War Museum. Estos espacios subterráneos acogieron durante siglos a corsarios, piratas y prisioneros capturados en diferentes conflictos, especialmente durante las Guerras Napoleónicas.

Uno de los aspectos más interesantes de la visita son los grafitis originales grabados por los propios prisioneros en las puertas y paredes de madera, algunos todavía perfectamente visibles.

Prisoners of War Museum

Foog's Gate, acceso al corazón del castillo

Para acceder a la zona más monumental del castillo es necesario atravesar la Foog's Gate. Construida a finales del siglo XVII, esta puerta fortificada conserva numerosos elementos defensivos originales, incluidas las aberturas destinadas a mosquetes y cañones.

Junto a ella se encuentran dos de los lugares más emblemáticos del recinto: la Capilla de Santa Margarita y el gigantesco cañón Mons Meg.

Foog's Gate, Castillo de Edimburgo

Capilla de Santa Margarita

La Capilla de Santa Margarita es el edificio más antiguo que se conserva en todo el castillo. Fue construida hacia 1130 por orden del rey David I en memoria de su madre, la reina Margarita, fallecida en este lugar en 1093 y posteriormente canonizada.

Su sencilla arquitectura románica y sus reducidas dimensiones contrastan con el resto de construcciones militares de la fortaleza, convirtiéndola en uno de los rincones más especiales del castillo.

Capilla de santa Margarita, Edimburgo castle

Mons Meg, uno de los mayores cañones medievales del mundo

Situado en la parte más alta de la fortaleza, Mons Meg es uno de los cañones medievales más grandes y mejor conservados del mundo.

Fabricado en la ciudad belga de Mons durante el siglo XV, fue entregado al rey Jacobo II de Escocia como regalo diplomático.

Después de sufrir graves daños durante una salva ceremonial en 1680 quedó inutilizado y fue trasladado a la Torre de Londres. Gracias a una campaña impulsada por el escritor Walter Scott regresó a Escocia en 1829.

Mons meg, castillo de Edimburgo

Dog Cemetery, el cementerio de mascotas del castillo

Muy cerca de Mons Meg se encuentra uno de los rincones más curiosos y menos conocidos del castillo. Desde los miradores superiores puede verse el pequeño Dog Cemetery, un discreto cementerio creado alrededor de 1840 para enterrar a los perros y mascotas de los soldados destinados en la fortaleza.

Dog Cemetery, Edimburgo castillo

Royal Palace y las Joyas de la Corona de Escocia

El Royal Palace alberga algunos de los tesoros históricos más importantes del país. Aquí se conservan los Honores de Escocia, formados por la corona, el cetro y la espada ceremonial utilizados durante las coronaciones de los monarcas escoceses.

Royal Palace, castillo de Edimburgo

La Piedra de Scone

Durante siglos también se exhibió aquí la famosa Piedra de Scone o Piedra del Destino, utilizada en las ceremonias de coronación de los reyes de Escocia.

Tras ser llevada a Inglaterra por Eduardo I en 1296, la piedra permaneció durante siglos en la Abadía de Westminster. En 1950 cuatro estudiantes escoceses la recuperaron temporalmente en una acción que se convirtió en símbolo del nacionalismo escocés.

Finalmente, en 1996 regresó oficialmente a Escocia y actualmente se conserva en el Museo de Perth, trasladándose únicamente para futuras coronaciones reales.

La Piedra de Scone

The Great Hall

Finalizado en 1511 durante el reinado de Jacobo IV, el Great Hall fue el gran salón ceremonial del castillo.

Aquí se celebraban banquetes, recepciones y actos de Estado. Su impresionante estructura de madera constituye uno de los mejores ejemplos de arquitectura medieval conservados en Escocia.

Tras la ocupación del castillo por las tropas de Oliver Cromwell en 1650, el edificio fue transformado en cuartel y hospital militar. A finales del siglo XIX fue cuidadosamente restaurado para recuperar su aspecto original.

Great hall del castillo de Edimburgo

Scottish National War Memorial

El Scottish National War Memorial es uno de los espacios más emotivos del castillo. Este monumento honra a los escoceses fallecidos en conflictos bélicos desde la Primera Guerra Mundial hasta nuestros días.

Scottish National War Memorial

Scottish National War Memorial

En su interior se conservan libros con los nombres de más de 200.000 soldados caídos, además de magníficas vidrieras, esculturas y elementos conmemorativos. Debido a su carácter solemne, está prohibido realizar fotografías.

Consejos para visitar el Castillo de Edimburgo

Reserva las entradas con antelación. El Castillo de Edimburgo es el monumento más visitado de Escocia y suele registrar largas colas, especialmente durante el verano.

Llega temprano. Las primeras horas de la mañana permiten recorrer el recinto con mayor tranquilidad y disfrutar de los principales espacios con menos visitantes.

No te pierdas el disparo del One O'Clock Gun. Si visitas el castillo entre semana, intenta organizar el recorrido para presenciar esta tradición centenaria que sigue marcando el ritmo de la ciudad.

El Castillo de Edimburgo es mucho más que una fortaleza medieval. Sus murallas reúnen siglos de historia, leyendas, tesoros reales y episodios fundamentales para comprender la identidad de Escocia. Desde la diminuta Capilla de Santa Margarita hasta las Joyas de la Corona, pasando por sus museos militares, el impresionante Mons Meg o las espectaculares vistas sobre la ciudad, cada rincón es imprescindible.

Visitar el castillo es realizar un viaje por el pasado escocés y, sin duda, una de las experiencias imprescindibles en cualquier ruta no solo por Edimburgo, si no por Escocia.