Támara de Campos y S. Hipólito, su joya mejor guardada

Támara de Campos es un pueblecito palentino situado en Tierra de Campos que no llega a los 80 habitantes. Su casco urbano de trazas medievales fue declarado Conjunto Histórico Artístico por todas las maravillas que encierra. Parece mentira que tan poco espacio acoja la Iglesia de San Hipólito el Real con dimensiones de catedral, su joya mejor guardada.

Támara de Campos y su joya mejor guardada


Un poquito de historia

Las comarcas situadas entre el Duero y los montes Torozos y del Cerrato devastadas continuamente por sarracenos y cristianos, se fueron quedando vacías entre los siglos VII al IX. Los reyes Ordoño II y Alfonso el Magno, y después sus descendientes, se esforzaron en repoblar la zona. Puede que Támara fuese una de esas poblaciones que creció gracias a estos reyes, aunque hay dudas de si fue esta causa o la de la creación del Monasterio benedictino de San Miguel, las que la hicieron crecer y traer mucha riqueza a la villa.
En el siglo X formaba parte de Las Nueve Villas, todas ellas contaban con las mismas ordenanzas y su gobierno se reunía en Támara. Esto duró hasta que en 1352 Pedro I nombrase a Támara como villa de realengo independiente, y al resto las incorporase a la merindad de Monzón de Campos.
Otro hecho que impulsó su crecimiento fue la construcción de un hospital de peregrinos de la Orden de San Juan de Jerusalén en el XIII, el Camino Francés pasa cerca y los peregrinos se desviaban hacia ella.

Pero Támara fue durante siglos frontera entre los reinos de Castilla y los de León. En 1037 se produce la batalla entre Bermudo III de León y Fernando I de Castilla unificándose los dos reinos con la victoria del segundo en la Paz de Támara.

Se cree que en la villa tuvo lugar la Batalla de Támara en 1037, que dio origen a la unión de los Reinos de Castilla y de León.


Qué ver en Támara de Campos

Y por todo ello Támara de Campos, tiene un casco urbano de trazado medieval con un rico patrimonio, declarado en 1998 Conjunto Histórico Artístico. Esto fue lo que vimos:

La muralla y sus puertas

Támara de Campos estuvo rodeada por una robusta muralla que en algunos puntos tenía metro y medio de anchura. En la actualidad podemos ver algunos lienzos de la muralla, restos de la Puerta de San Miguel y la Puerta del Caño.
La Puerta de Caño, por la que entramos a la población, está formada por un doble arco apuntado separados por la puerta levadiza. Se llama así por al abrevadero que tiene justo delante.

Puerta del Caño y muralla de Támara de Campos

En el paseo adentrándote en la población verás algunas casas señoriales blasonadas entro otras de arquitectura popular.
La calle del Caño te conduce a la plaza donde se encuentra la magnífica Iglesia de San Hipólito el Real, una agradable sorpresa que deja muy pequeñitas las casas del pueblo.

La Iglesia de San Hipólito el Real

Una pequeña iglesia en conmemoración a la anexión del reino de León al de Castilla, fue el origen de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción y San Hipólito el Real.

Iglesia de San Hipólito el Real de Támara de Campos

Iglesia de San Hipólito el Real de Támara de Campos

El templo actual se comenzó a construir en el siglo XIV, gracias a donaciones de Alfonso XI y a las bulas papales.
Nos encanta la fachada principal con tres portadas, que coinciden con las tres naves interiores. Sobre las laterales hay dos rosetones y la central se encuentra bajo el nártex de la torre que en el siglo XVII sustituyó a la gótica que se derrumbó en 1568. El escudo de los Reyes Católicos rodeados por soldados la decora.

Portadas de San Hipólito el real, Támara de Campos

Torre de San Hipólito el real, Támara de Campos



En la fachada situada a la derecha (la norte), se encuentra el atrio de San Vicente, cubierto con bóveda de arista. Y en la fachada derecha, llama la atención una bonita galería, es curioso que esta fue la vivienda del músico (no es mal sitio para vivir).

San Hipólito el real, Támara de Campos

San Hipólito el real, Támara de Campos

El interior de San Hipólito el Real

Pero sin duda lo que más asombra es su interior, que tienes que entrar a ver. Tiene tres naves de cuatro tramos y tres ábsides, siendo más ancho y profundo el central. Bóvedas de crucería, arcos apuntados, pilares circulares con ocho columnillas adosadas con capiteles decorados, rosetones y ventanas de arcos apuntados dan luz al interior.

Interior de San Hipólito el Real de Támara de Campos

Es impresionante la bóveda rebajada de crucería del primer tramo de la nave central, sobre ella está el coro alto de Simón de Colonia del siglo XV, al que se sube por una escalera que rodea uno de los grandes pilares.

Interior de San Hipólito el Real de Támara de Campos

El petril tiene decoración tardogótica y tiene un Cristo mayestático. En los laterales están los apóstoles, en un lado seis y en la nave de la epístola cinco, ya que uno tuvo que ser quitado para el acceso a la vivienda del músico, que te había enseñado por el exterior.

Interior de San Hipólito el Real de Támara de Campos

Y, ¿qué me dices del órgano?, es del siglo XVI y el lugar donde se encuentra ubicado de estilo mudéjar tardío, parece que hace equilibrismos.

Órgano de San Hipólito el Real de Támara de Campos

Tienes que fijarte en la calidad de los retablos de la iglesia, el que más destaca es por supuesto el Retablo Mayor de finales del siglo XVII y estilo barroco protegido por una reja de hierro forjado de 1564. Está dividido en dos cuerpos con cinco calles, con bellas tallas, en el centro está San Hipólito a caballo.

Retablo mayor de San Hipólito el Real de Támara de Campos

Retablo mayor de San Hipólito el Real de Támara de Campos

Muchos son los retablos barrocos en los que merece la pena detenerse para ver todos los detalles. Es interesante el aprovechamiento de los pilares centrales del primer tramo de la iglesia en los que también hay retablos.

Retablos de San Hipólito el Real de Támara de Campos

San Hipólito el Real de Támara de Campos

El púlpito también es digno de admirar, es una obra de yesería de estilo mudéjar tardío.

Púlpito San Hipólito el Real de Támara de Campos

Y no te olvides de echarle un vistazo a las pilas de agua bendita y a la pila bautismal gótica con un estado de conservación espléndido, que tiene similitudes con la de Santa María la Real de Sasamón.

Pilas bautismales y de agua bendita de San Hipólito el Real de Támara de Campos

Iglesia del Castillo

Tras ver esta maravilla, salimos a la plaza y subimos por unas escaleras a la parte alta de la localidad. Allí se encuentra el antiguo hospital de San Juan de Jerusalén. De éste se conserva la iglesia románica del siglo XII, en la que actualmente se encuentra el Ayuntamiento y un pequeño Museo etnográfico. Se le conoce como la Iglesia del Castillo. La iglesia de una sola nave está colocada en contra de la tradición litúrgica, tiene contrafuertes y una portada románica y sobre el ábside una espadaña.

Escaleras de subida a la Iglesia del Castillo de Támara de Campos

Iglesia del Castillo de Támara de Campos

Desde aquí se puede ver el hermoso paisaje de la Tierra de Campos y las vistas a lateral de San Hipólito, son estupendas. Hay varias bodegas subterráneas.

Támara de Campos

San Hipólito el real, Támara de Campos

¿Dónde está?



Qué ver cerca de Támara de Campos

Hay muchas localidades que merece la pena ver cerca de Támara, te recomiendo que visites.


Y hasta aquí nuestra visita a Támara de Campos, una población en la que como has podido ver hay una gran joya, la iglesia de San Hipólito el Real. Merece la pena recorrer sus calles para conocerla. Cuéntame tu opinión sobre esta localidad, tanto si la conocías, como si la has descubierto con nuestro post.

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2 Comentarios

  1. Una pequeña joya que merece ser conocida. Una pena lo de la España vaciada
    Saludos

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    Respuestas
    1. Toda la razón Pini, quizás llegue un día que las cosas cambien y se llenen pueblos tan maravillosos como este

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