Gruyères, un fin de semana en la región del queso de Suiza

En nuestro viaje por Suiza, pasamos un fin de semana en Gruyères, donde nació el famoso queso. Visitamos su maravilloso entorno, perfecto para practicar senderismo y deportes de invierno, para degustar su fantástica gastronomía y con muchas cosas interesantes que ver y hacer. Acompáñanos en nuestro recorrido, seguro que te va a encantar.

Gruyères, un fin de semana en la región del queso de Suiza

Durante este fin de semana visitamos el coqueto casco histórico del Pueblo medieval de Gruyères, fuimos a un centro termal con vistas a las montañas nevadas, hicimos senderismo, visitamos una fábrica de queso Gruyère, una de chocolate Callier y por supuesto nos quedó tiempo para degustar su gastronomía en uno de sus restaurantes más típicos. Fue completo, ¿verdad?

Para ello dormimos una noche en el centro de Gruyères y otro a las afueras, con el primero disfrutamos de la pequeña localidad a fondo y con el segundo visitamos cómodamente los alrededores. Pero voy poco a poco contándote todo lo que hicimos.

Día 1 - Viernes

Visita a la pequeña localidad de Gruyères


Esta pequeña localidad suiza fue la antigua residencia de condes de Gruyères y mantiene su aspecto medieval. En la actualidad los aristócratas que allí vivían se han sustituido por los numerosos turistas que acudimos a este magnífico lugar tan visitado.

¿Dónde aparcar?

Justo en la entrada del pueblo tienes varios parkings, ya que no se puede circular con coche. Pero no te preocupes porque está muy cerca de la entrada, a un paso de los hoteles.

Tras dejar el coche en el aparcamiento, nos dirigimos al hotel a dejar nuestras maletas y salimos a conocer todos los detalles de Gruyères.

Castillo de Gruyéres

Gruyères es para recorrer a pie, y descubrir sus fotogénicos rincones. El primer lugar que visitamos fue el Castillo, situado en lo alto de la población, aunque a un paso del centro. Atravesaremos algunas de las puertas de acceso al cerco defensivo y veremos las torres de vigilancia.
El castillo es del siglo XIII, y está incluido en el Inventario Suizo de Bienes de Importancia Nacional. Ha estado habitado desde entonces hasta 1938, año en el que pasa a manos del estado de Friburgo convirtiéndolo en museo.

Castillo de Gruyères

Castillo de St. Germain de Gruyères

En su interior puedes ver estancias perfectamente recreadas, un museo con mobiliario, pinturas, armaduras y vestuario de la época entre otras muchas cosas. También hay exposiciones temporales y un hermoso jardín francés con diseños geométricos.

Si no te animas a visitar su interior, puedes rodearlo totalmente gratis y admirar las bellas vistas al valle, a los pueblos de los alrededores y a los picos nevados.

Castillo de St. Germain de Gruyères

Castillo de St. Germain de Gruyères




Castillo de St. Germain de Gruyères

Église Saint-Théodule

Hay un camino que bordea la colina y que te lleva a la Iglesia Saint-Théodule. Sus orígenes son de 1254, aunque un gran incendio en 1679 la dejó prácticamente destruida y tuvo que ser reconstruida. A su lado se encuentra el cementerio.

 Iglesia Saint-Théodule, Gruyeres

Montañas tras la Iglesia de Gruyères, el Moléson a la derecha

De vuelta al pueblo, nos encontramos con dos curiosos museos, el primero es el Museo del Tíbet, situado en una antigua capilla. En él que puedes ver una enorme colección de arte tibetano de la fundación Alain Bordier.

Y un poco más abajo, el Museo de HR Ginger, famoso sobre todo por ser el artista que ganó un óscar por los efectos visuales de la película Alien. En su interior podemos ver la colección de pinturas, esculturas y muebles del artista suizo del que el museo lleva su nombre. No lo recomiendo para niños.

 Museo de HR Ginger, Gruyeres

Frente al museo se encuentra el HR Ginger bar, en el que no puedes sacar fotos si no consumes (como dice en el cartel de la entrada). Una gozada de local en el que los techos recuerdan las costillas de una caja torácica y los sillones son como los que aparecen en de la película Alien. Un ambiente de lo más alienígena con una música que te hará sentir en otro mundo (y los precios desorbitados también).

Bar de HR Ginger, Gruyeres

Rue du Burg

Llegamos a la calle principal, la Rue du Burg. En el centro hay una bonita fuente octogonal, rodeada de pequeñas casas con tiendas de recuerdos y artesanía, hoteles y restaurantes. A sus espaldas la cordillera alpina con la cima del Moléson y verdes campos, la estampa no puede ser más bonita.

Rue du Burg, Gruyeres vista general hacia Moleson

Rue du Burg, Gruyeres vista general hacia el castillo

Rue du Burg, Gruyeres fuente

Rue du Burg, Gruyeres

calles de Gruyeres

Hay además varias cosas que ver en la plaza, además de fijarte en los detalles de sus pequeñas casas, en ella se encuentra el ayuntamiento y también hay un calvario.

Casas de Gruyere, Suiza

Casas de Gruyere, Suiza

Casas de Gruyere, Suiza

Este Calvario es del siglo XVI y fue utilizado como tienda de sal, o como sauna, es en la actualidad una galería de arte en la que artesanos exhiben sus obras.

Calvario de Gruyeres

Por una callejuela de la plaza podemos ver parte de la primitiva muralla de Gruyères, baja por ella para contemplar los arcos, puertas, lienzos y torres que quedan de ella.

Murallas de Gruyeres

Murallas de Gruyeres

Murallas de Gruyeres

¿Dónde cenar?

Por supuesto la ciudad además de por su belleza, destaca por su gastronomía, el queso Gruyère es el rey y en todos los restaurantes podrás degustar una de sus especialidades como son las fondues, los macaronis de chalet la Soupe de Chalet. También puedes degustar sus raclettes, aunque esta no está hecha con queso gruyere si no con un queso del cantón de Valais.

El queso Gruyere tiene Denominación de Origen Protegida y es conocido a nivel mundial.

Nosotros fuimos a cenar al Chalet de Gruyères, una típica casa suiza, con un ambiente muy acogedor, en el que nos tomamos una fondue de queso a un precio muy competente y servido con esmero por camareras ataviadas con el traje típico. Además, tomamos de postre una crema de leche deliciosa acompañada de unas frambuesas. Totalmente recomendable, son de esas comidas que jamás se olvidan, es una atracción turística más.

Chalet de Gruyères

Interior del restaurante le Chalet de Gruyères

Fondue de queso Gruyere

Crema de queso con frambuesa, Gruyeres

Dia 2

La maison du Gruyère

Al día siguiente, tras abandonar el hotel, nos dirigimos a conocer La maison du Gruyère, una gran fábrica de este manjar suizo. Puedes ir en coche, tiene un gran aparcamiento, o caminando por el Chemin du Bourg, unos 900 metros lo separan.

Esta famosa fábrica de queso es toda una atracción turística, los dependientes vestidos con los típicos trajes tradicionales te atienden y tras una corta explicación (en español en nuestro caso), te venden la entrada y te entregan una muestra de quesos de diferentes curaciones y una audioguía para que hagas la visita a tu ritmo.

Asegúrate que tu visita coincida con el horario de fabricación, podrás ver a los operarios extraer el cuajo de la leche para producir los quesos y sus diferentes procesos. En el recorrido hay juegos interactivos para que a los niños les parezca la visita más interesante.

La maison du Gruyère, Gruyère

Te explican la historia y los procedimientos de proceso del Gruyère, queso certificado AOP, que garantiza la autenticidad de los productos desarrollados con los conocimientos tradicionales en un área de producción limitada. Hay varios tipos de Gruyère, dependiendo del tiempo de envejecimiento.

La maison du Gruyère, Gruyère

Nos encantó la tienda, donde compramos un montón de quesos, sobre todo para hacer fondues en casa. También en el edificio tienes restaurante y bar, en el que comimos unos pinchos.

Horario

De junio a septiembre de 9 a 18:30
De octubre a mayo de 9 a 18

Horarios de fabricación: 
09:00-11:00 y 12:30-14:30
web


Moléson

Después nos dirigimos al Moléson, la pena es que tanto el tren cremallera como el teleférico estaban cerrados por mantenimiento y no pudimos subir. 

Hay un aparcamiento en Moléson-sur-Gruyères, situado ya a 1100 metros de altitud, aquí se encuentra el tren cremallera que te conduce a la siguiente estación: Plan-Francey a 1520.

Tuvimos que conformarnos con dar un pequeño paseo por el monte, hasta que la nieve nos lo impidió, había placas de hielo y no nos apeteció tener un disgusto, así que dimos la vuelta cuando ya el terreno se puso complicado.

Moléson-sur-Gruyères, Suiza

Vía del tren cremallera de Moléson-sur-Gruyères, Suiza

Moléson-sur-Gruyères, Suiza

En Plan-Francey, donde te deja el tren cremallera, se coge el teleférico que te conduce a lo alto del Moléson. Allí en la cima, a 2002 metros de altitud hay un restaurante observatorio. Debe de ser impresionante ver esta zona de Suiza desde arriba. Los Alpes a un lado, incluso se ve el Mont Blanc, los valles circundantes y el lago de Ginebra.

Moléson, Suiza

Así que como te digo, tuvimos que conformarnos con hacer una pequeña ruta por la zona y eso sí, respirar un aire purísimo admirando el paisaje y pequeñas cascadas.

Haciendo senderismo por el Moléson, Suiza

Centro termal

Tras el paseo nos dirigimos a un centro termal, no estaba previsto, pero nos pareció una idea estupenda, es como los de Budapest, tienen parte al aire libre y es realmente bonito y cuidado.

Los Bains de la Gruyère es un balneario, o centro termal de montaña y está situado en la población de Charmey. Este centro tiene aseos completísimos con taquillas, secadores de pelo, jabón y bolsas para guardar tu ropa mojada. Lo que menos me gustó es que no se puede andar por allí en chanclas para ir de una parte a otra, tienes que recorrerlo todo descalzo.
Pero el complejo es espectacular, no hay fotos porque no estaba permitido (solo tengo la del exterior), pero te lo recomiendo. Puedes ver precios horarios, situación y fotos en su web.

Los Bains de la Gruyère, Suiza

De allí nos fuimos a un hotel que habíamos cogido a las afueras de Gruyeres, el día había sido largo y tras cenar unos pinchos en la cafetería nos retiramos a descansar.


Día 3 - Domingo

El Museo del Chocolate "Maison Cailler" 

A la mañana siguiente nos dirigimos a una fábrica de chocolate, ya que este es otro gran protagonista en Suiza. En el momento de nuestra llegada, un montón de personas acudíamos a la vez a visitar El Museo del Chocolate "Maison Cailler", parecía que nos habíamos puesto de acuerdo.

Al sacar la entrada te van dando turnos, pero no te preocupes porque a pesar del jaleo aparente, todo está organizado para que no esperes mucho. Como teníamos hora reservada, nos fuimos a desayunar tranquilamente a la cafetería y luego a echar un vistazo a la tienda.

Museo del Chocolate de Monsieur Cailler. Gruyeres

Varios chocolateros tienen algo de esta fábrica, el primero fue Francois-Louis Callier, pastelero suizo que fue a Turín a conocer los secretos del chocolate y a la vuelta abrió la primera fábrica de chocolate suiza, un gran éxito inmediato. Además Cailler inventó el chocolate en tableta en 1819 y es reconocido mundialmente por sus productos de alta calidad destinados a un público exigente.

La visita es muy amena, te van pasando en pequeños grupos y vas de sala en sala, mientras te van contando la historia del chocolate, de esta fábrica, métodos de producción, procesos y también a saber saborearlo. Al final una larga mesa de bombones de todas las formas y sabores que podrás degustar. Una visita muy amena y divertida y sobre todo muy rica.

Museo del Chocolate de Monsieur Cailler. Gruyeres

También puedes sacar tu entrada para hacer un curso de pastelería y aprender en el interior las técnicas de fabricación de chocolate.

Tras la visita nos pasamos por la tienda en la que disfrutamos como niños comprando y llenamos el maletero con un montón de productos y tabletas de chocolate de todos los sabores inimaginables.

Museo del Chocolate de Monsieur Cailler. Gruyeres

¿Dónde dormimos?

Elegimos como ya te he contado dos hoteles diferentes, el primero fue en el mismo centro para disfrutar de la pequeña población: el Gruyère Rooms. Aunque ponga 3 estrellas equivale a uno de 1 en España. La ubicación es ideal, pero es bastante viejo, necesita reformas y además no tiene recepción. Está en la Rue du  Bourg 16 /20.

El otro hotel en el que nos hospedamos fue el Ibis Bulle, situado en el Chemin des Mosseyres 81, de Bulle. Un hotel perfecto y de fácil acceso para movernos por la zona y con aparcamiento gratuito. Equipación correcta al estilo de los Ibis, y además bastante nuevo.

Mapa con los lugares que visitamos en este fin de semana por Gruyéres


Si nunca has viajado a Suiza, te recomiendo que leas este artículo con algunos tips que pueden venirte bien a la hora de organizar tu viaje.

Y hasta aquí el fin de semana en Gruyères y sus alrededores, que como ves dio bastante de si. ¿Que te ha parecido nuestro recorrido? ¿Has estado en la zona? ¿Nos lo cuentas?

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1 Comentarios

  1. Nunca he visitado Suiza, pero con tu entrada me han entrado ganas de irme mañana mismo. Los paisajes, calles y edificios son preciosos, merece la pena tomar algo en el bar con tal de admirar el techo y las sillas. He disfrutado mucho con el virtual viaje.

    Besos.

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