Benidorm, Alicante

Hay destinos que uno visita como quien ya sabe lo que va a encontrar. Benidorm es uno de ellos. Rascacielos en primera línea de playa, música hasta las tantas, turistas de toda Europa y un sol que no perdona. Y no vamos a negarlo, pero Benidorm tiene más capas de las que parece, y algunas de ellas te van a sorprender bastante.

Si te quedas solo con la imagen de postal, o con la del documental de turistas británicos en apuros (por no decir otra cosa) te estás perdiendo la mitad. Porque esta ciudad esconde rincones que merecen mucho más que una mirada rápida.

Fondo marino de Benidorm

El fondo marino y la Isla de Benidorm

Uno de esos rincones está debajo del agua, literalmente. El fondo marino de esta zona es uno de los mejor conservados del Mediterráneo español, con praderas de posidonia, pecios y una fauna que incluye pulpos, morenas, doradas y bastantes sorpresas más.

No hace falta ser buceador experimentado: hay centros especializados que ofrecen inmersiones para principiantes absolutos. Ali-Sub es uno de ellos, con base de buceo en Benidorm y salidas tanto a la isla como a otros puntos del litoral. Y precisamente a un lugar que merece mención aparte.

A pocos kilómetros de la costa, visible desde cualquier punto de la playa, está la Isla de Benidorm. Se llega en barco en apenas quince minutos y el cambio es inmediato: menos ruido, más naturaleza, y un agua con una transparencia que no te esperas después de ver las playas abarrotadas del paseo.

Es reserva natural, así que la fauna marina está bastante protegida y se nota. Desde la superficie ya se ve el fondo. Desde abajo, ni te lo imaginas.


Las playas y la Sierra Helada, dos Benidorms en un kilómetro

Las playas de Levante y Poniente son el corazón del destino, pero no son iguales. Levante es la más animada, la más fotografiada, la del paseo interminable con heladerías y tumbonas hasta donde alcanza la vista. Poniente es algo más tranquila, más familiar, con otro ritmo. Las dos son grandes, las dos tienen el agua azul que se espera de la Costa Blanca, y las dos están lo suficientemente cerca como para que en un mismo día te des un baño en cada una si tienes ganas.

Pero lo que poca gente sabe es que justo donde termina la playa de Levante empieza el Parque Natural de Sierra Helada.

En diez minutos a pie puedes pasar de la zona más concurrida de la Costa Blanca a un sendero con vistas al mar sin un alma alrededor. Cuesta creer que estés en el mismo sitio.

Hay rutas para todos los niveles, miradores con vistas a la isla y, en días claros, se ve hasta Calpe. Si tienes un par de horas libres y necesitas desconectar del ruido, es la excusa perfecta para calzarte las zapatillas.

Balcón del Mediterráneo, Benidorm

El casco antiguo y el Balcón del Mediterráneo

Poca gente sabe que Benidorm tiene un casco antiguo. No es grande, pero existe, y desde ahí se llega al Balcón del Mediterráneo, un mirador que parte la ciudad en dos playas —la de Levante y la de Poniente— y que ofrece una de las vistas más fotogénicas de toda la Costa Blanca.

Merece la pena subir, aunque solo sea para entender cómo está construida la ciudad y para tener una perspectiva que no sale en los vídeos de TikTok.


Terra Mítica, por si los niños (o tú) necesitáis adrenalina

A unos minutos en coche está Terra Mítica, uno de los parques de atracciones más grandes de España. Ambientado en las civilizaciones del Mediterráneo antiguo —Roma, Grecia, Egipto, Íberos…— tiene atracciones para todos los niveles de valentía.

Si viajas en familia es una parada casi obligatoria. Y si viajas sin niños, también, que los adultos necesitamos meternos en una atracción de agua de vez en cuando.

En resumen, Benidorm es lo que es: un destino de sol, playa y marcha que no pretende ser otra cosa. Pero dentro de ese paquete hay más de lo que se ve a primera vista. Un casco antiguo, una isla, un parque temático y un fondo marino que merece mucho más atención de la que recibe. A veces los destinos más conocidos son los que menos nos molestamos en explorar de verdad.