15/6/14

Rochefort en Terre y Rennes, ciudades de contrastes (Bretaña)

El viaje por Bretaña continúa, tras visitar Josselin con su impresionante castillo y el Malestroit medieval con su canal, toca el turno de dos bellas ciudades que contrastan entre si en tamaño pero no en belleza: Rochefort en Terre y Rennes.



     Rochefort en Terre     


Tras aparcar el coche en la plaza Saint Michel, paseamos con calma por las callejuelas medievales de Rochefort en terre.

Lo primero que vemos es la place des Halles, en ella se encuentra el Mercado, el hotel Burban palacete del siglo XVII que fue prisión, el hotel Le pelicán, y el Ayuntamiento, es famosa la glicinia bicentenaria que trepa por sus paredes, pero no es temporada y todavía no está en flor, una pena porque habíamos oído hablar de ella.


Pasando por la Rue du Porche, repleta de tiendas de souvenirs principalmente de comida y bebida bretona, llegamos a la Place du Puits, al contemplarla, volvimos a sentir que se había detenido el tiempo. 
Hay un fotogénico pozo en el centro. frente a él se encuentra la oficina de turismo, sobre su puerta hay balanza esculpida del siglo XVII ya que el edificio fué tribunal regional. No nos pudimos resitir a entrar y degustar los productos de una chocolatería: L'art gourmand. Todo exquisito y los dueños encantadores.



Tras ponernos las botas, fuimos hasta el castillo, tuvimos la suerte de que estaba abierto y pudimos pasear por sus jardines y ver las flores tan bonitas que tenía. Su construcción data del siglo XII siendo reconstruido en el XVII. En el siglo XX, el pintor norteamericano Alfred Klots lo reformó transformándolo en palacete. Rochefort se convisrtió a partir de entonces en lugar de encuentro de artistas.





Llegamos a la Iglesia de nuestra señora de la Tronchaye, según la leyenda, invasiones normandas, un sacerdote escondió en el tronco de un árbol la imagen de una virgen amamantando al niño de madera tallada. Esta fue encontrada por un una pastora y se construyó la iglesia en ese lugar.



Recorrimos el camino de vuelta al coche y aprovechamos para comprar galletas y sidra bretona para llevar a casa y nos dirigimos hasta nuestro siguiente destino:



     Rennes     


Rennes es una ciudad muy grande comparada con los pueblecitos bretones que estamos recorriendo en este viaje. Conserva barrios con encanto medieval que te deja imaginar como fueron sus orígenes.

Esto fue lo que visitamos:

La plaza de la República es como se suele decir, el centro neurálgico de la ciudad y zona comercial, en ella destaca el Palacio de Comercio,  con una impresionante fachada, que fue construido entre 1888 y 1929. Hoy en día se encuentra en él la oficina central de correos.


La Capilla Saint-Ives, de estilo gótico flamígero construida a finales del siglo XV, que pertenecía al antiguo Hospital Saint-Yves.

La Catedral Saint Pierre. La original del siglo VI, fue remplazada por otra de estilo gótico en el XII y el edificio actual fue construido entre el XVIII debido a un derrumbe parcial.


Rennes estuvo totalmente amurallada, las Puertas Modelaises son los restos arquitectónicos del antiguo recinto.


La Casa Ti Koz fue construida en 1505. Hay en la ciudad muchas casas de madera vista. No son casas civiles, sino los palacetes de caballeros que participaban en las reuniones del Parlamento de Rennes.


La Plaza Champ Jacquet, en la que conviven edificios de madera que sobrevivieron al incendio de 1720 con edificios de piedra.


El Palacio del Parlamento de Bretaña, símbolo de la historia de la Bretaña francesa y una gran muestra de la decoración real y parisina del siglo XVII.


La Piscina Saint Georges es un edificio art déco que, pese a funcionar como piscina municipal, cuenta con unos mosaicos excepcionales.

La Iglesia Saint Germain, construida en el lugar donde había una abadía benedictina. Templo gótico financiado por los comerciantes de mercería de la ciudad y que fue reconstruido a mediados del siglo XV.

La calle de Saint Michel, es conocida como calle de la sed ya que en los bajos de sus bonitas casas de madera hay cantidad de bares y restaurantes. También hay mucho ambiente en las terrazas de la cercana plaza Sainte Anne.



Y para acabar vimos también la plaza de la Mairie en la que vemos la ópera de la primera mitad del siglo XIX y la Casa Consistorial del siglo XVIII. Visualmente encajan a la perfección sus formas en forma de rotonda y curva inversa respectivamente.



Nos quedaron bastantes rincones bonitos por ver, pero como la ciudad es tan grande no nos quedó más remedio que ver lo más céntrico.
Nos alojamos en el Appart’City Rennes Beauregard. Está a las afueras de Rennes pero muy bien comunicado con el centro con autobuses cada 10 minutos. En Rennes también hay metro.

Nuestro siguiente destino fue Saint Maló.


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2 comentarios:

  1. Otras dos bonitas ciudades, por tus fotos, ya que no las conozco, yo, me quedo con Rochefort, parece mas...autentica a sus origenes como si no pasara por ella el tiempo. Oyeee ademas te ha quedado muy bien la foto de la Place du Puits, bueno estas todas bien a ser sincero.
    Excelente reportaje Carmen.
    Un Abrazo.
    Luis.

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