24/6/14

Mont Saint Michel "La Maravilla" y Fougueres

Le Mont Saint Michel es desde la Edad Media conocido como “La Maravilla”. Y no es de extrañar que lo hayan bautizado así. Se trata del tercer lugar turístico más visitado de Francia siendo el primero la torre Eiffel y el segundo el palacio de Versalles



Se encuentra en una peña rodeado por mar y tiene una superficie aproximada de 500 km2. Llama mucho la atención por sus enormes diferencias entre la marea baja y la marea alta, hasta 15 metros en periodo de marea viva.

Hace unos años podías llegar hasta la misma base del pueblo y aparcar allí, siempre y cuando tuvieses cuidado con las mareas. Pero en 2005 empezó una gran obra para prevenir al peñón del enarenamiento natural intensificado por las visitas, una de las grandes ayudas fue la nueva presa con 8 compuertas que llena el río Coueson con la marea alta y lo vacía con la baja, aprovechando el movimiento del agua para hacer una limpieza controlada. Ésta empezó a funcionar en el 2009.

También se están haciendo varios proyectos hidráulicos en los alrededores y se construyen los nuevos accesos. Antes de estas obras había un dique carretera para llegar y ahora están construyendo un puente pasarela por la que ya se puede pasar. Cuando nosotros fuimos como todavía estaban en obras y coexistían las dos. Pero en el 2015 se eliminará totalmente el dique carretera y quedará solo el puente convirtiendo de nuevo a Saint-Michel en una isla.


Aparcamiento

A tu llegada en coche te encuentras personas identificadas organizando al tráfico hacia los diferentes aparcamientos con una capacidad de 4100 plazas. De ellos, por un paseo accedes a la zona donde está la información turística, los aseos y las cabinas para pagar después el parking (12€). Un poco mas adelante está la parada de las Navettes, que son los autobuses que te conducen gratuitamente hasta la isla y que luego te traen. También puedes ir dando un paseo por los recorridos peatonales, estos tienen paneles explicativos para la interpretación del entorno.

Una vez hecho el recorrido en el mini bus, llegamos a los pies del Mont Saint Michel. la entrada fue caótica, nos juntamos a la vez, las personas de la navette en la que llegamos, varios grupos organizados y mas gente que andaba por allí, íbamos entrando casi arrastrados entre ellos, casi no podíamos ver la maravilla que teníamos a nuestro alrededor. Tuvimos que apartarnos a un lado y esperar unos minutos a que los grupos pasasen, así todo había mucha gente. No me quiero imaginar lo que debe de ser en Agosto.

La puerta Bavole

Accedes por la puerta Bavole de 1590. Parada obligada es la posada La Mère Poulard de 1888 que acogía a peregrinos y se convirtió en la cocinera más famosa de Francia. Son famosas sus tortillas, junto a la puerta se ve la cocina y puedes ver como baten los huevos, todo un espectáculo.



Ahora solo tienes que ir subiendo la cuesta para recorrer el pueblo, puedes salirte a la derecha de la calle para visitar las murallas que datan de entre los siglos XII y XV. Durante la guerra de los 100 años sus murallas resistieron los ataques ingleses, estas son un ejemplo de arquitectura militar.





Al final llegas a la abadía en donde comenzó la historia de Mont Saint Michel en el año 708. Todo empezó por la construcción de un santuario en honor al santo que atrajo a la isla el peregrinaje. En el siglo X se instalan los benedictinos y el pueblo empieza a crecer. A lo largo de los siglos posteriores hubo una gran transformación de la que podemos ver maquetas en el interior de la visita a la abadía.
En el año 966 los monjes Benedictinos reemplazarían la primitiva iglesia por una de estilo románico. En el siglo XI, se construyó la abadía románica sobre un conjunto de criptas, en la cima del peñasco y los primeros edificios conventuales.
En el siglo XIII, se comenzó a levantar el conjunto gótico: dos edificios de tres pisos con el claustro y el refectorio en donde estaban los monjes. En los siglos XIV y XV, se protegió con construcciones militares para resistir los mas de 30 años que fue sitio en la guerra de los Cien años.
El coro románico desplomado en 1421 y fue remplazado por un coro gótico flamígero a finales de la Edad Media. La abadía benedictina, experimentó modificaciones continuas hasta el siglo XVIII, por eso en ella vemos estilos carolingio, románico, gótico flamígero y clásico. Durante la Revolución Francesa, los monjes huyeron y la abadía fue transformada en prisión. Está se cerró en 1863 y se declaró de interés histórico en 1874, pero los monjes no volvieron hasta 100 años después. Posteriormente fue objeto de grandes restauraciones que nos permiten verla hoy en día  como la vieron sus habitantes y monjes en la Edad Media.





La estatua del arcangel San Miguel de bronce dorado que remata el campanario es de 1897. Es obra de un escultor francés, Emmanuel Fremiet.

La visita a la abadía mereció mucho la pena, es una maravilla. Al sacar la entrada te dan un tríptico con las explicaciones por plantas (en español). Es grandísima por dentro y eso que hay dependencias de monjes en las que lógicamente no puedes entrar. Salimos de allí y recorrimos las tiendecillas de la calle y salimos a coger de nuevo la navette que nos llevó en un momento al parking y de allí fuimos a nuestro siguiente destino:


     Fougueres     


Llegamos a Fougueres y aparcamos en un parking al final de la Rue le Bouteiller junto al castillo. Comenzamos a  bordearlo y admiramos las magníficas torres del recinto. El acceso interior se hace por la torre cuadrada de la Haye-Saint-Hilaire que descubre tres recintos sucesivos y los aposentos señoriales y la capilla. Con sus trece torres cubre una superficie de dos hectáreas y sus fortificaciones, que en un principio estaban rodeadas de agua, han sido restauradas por completo. Fue construido a finales del siglo XII.




Desde la plaza Raoul II junto a la entrada del castillo nos dirigimos  a dar un relajante paseo por los bonitos jardines del Valle Nançon que unen el castillo con la ciudad alta. Llegamos a las animadas plaza Gambetta y la Arístide Briand cuya estatua se alza en el centro de la plaza.



Allí cerca está el teatro Victor Hugo, cuyo telón se levanta por primera vez en 1886. Cierra sus puertas en 1944 tras los bombardeos y las reabre en el 2001 con decoración del siglo XIX. Se llama así en homenaje al escritor que vino a la ciudad con Juliette Drouet, nacida en Fougueres.


Bajando por la Rue Nationale, con fachadas de granito, arcos de medio punto y balcones de hierro forjado, vemos Le Beffroi, la primera Atalaya de Bretaña erigida en 1397.

El museo Emmanuel de la Villéon, uno de los últimos impresionistas. La casa es una de las mas antiguas de la ciudad, con porche de madera es de arquitectura típica de Bretaña del siglo XVI y sobrevivió a los incendios del bombardeo de junio de 1944.

De aquí pasamos por la Iglesia Saint Leonard del siglo XII, modificada en el siglo XV y XVI y posteriormente en el XIX. Tiene un increíble rosetón de 6 metros de diámetro, de estilo gótico flamígero.

Cerca del ayuntamiento, austero edificio del siglo XIV está la entrada del Parque Público con unas magníficas vistas desde el Mirador de los árboles hacia el barrio medieval. Aquí Balzac se inspiró para escribir el capítulo final de su obra  Les Chouans.


Llegamos a la Rue de Tanneurs (calle de los curtidores) y a la Plaza du Machix (del mercado de ganado vacuno) con bonitas casas de los siglos XVI y XVII con fachadas de entramado. Esta es la ciudad baja, barrio de artesanos, curtidores, pañeros y tintoreros que sacaban agua del Nançon para sus actividades.

Visitamos después la Iglesia de San Sulpicio fundada en el siglo XI y reconstruida en los siglos XV y XVI en un estilo gótico flamígero.

Y para acabar esta maravillosa visita, llegamos a La Porte Notre-Dame o Porte Saint-Sulpice, la única puerta que se conserva de las murallas de la ciudad.



Es una pena, se nos echó el tiempo encima (y el cansancio), pretendíamos ir a Vitré, pero todavía nos quedaba una zona de Rennes por descubrir y queríamos cenar allí. Así que tuvimos que dejarlo para otra ocasión. Al día siguiente nos dirigimos a Niort y La Rochelle
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8 comentarios:

  1. El Monte Saint Michel creo que es uno de los lugares más mágicos y especiales que he visitado, gracias por hacerme recordar ese día. Un sitio precioso sin duda! Saludos!

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  2. Precioso Saint Michel! Y Fougueres no se queda atrás... Cada vez tengo más ganas de ver esta parte de Francia! Un saludo, Carmen! =D

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    1. No te la puedes perder, es fantástica!
      Un beso

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  3. Ayyy es de mis grandes pendientes el Monte Saint Michel... hemos intentado buscar pasajes baratos este año para ir a París y de ahí hacernos una escapada, pero no hemos podido dar con precios y fines de semanas disponibles!

    Quedará para más adelante de seguro. :)

    Un beso grande!

    Flor | Ruta del Mate

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    1. Que pena, porque merece la pena. Bueno otra vez será seguro que encuentras algo barato en otra ocasión.
      Un beso
      Carmen

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  4. Veo las fotos y no me lo puedo creer. Nosotros que no vimos un trozo de cielo azul en una semana… Desde luego han hecho un buen trabajo con el Mont Saint Michel. Creo que la idea de los autobuses es la mejor manera de acomodar a tanto visitante y el lugar merece mucho la pena. Se agradecen todas las explicaciones que acompañan a las imágenes. En cuanto a Fougueres, no lo vimos, y me arrepiento, pero creo recordar que teníamos bastante camino de vuelta. Queda para la próxima.

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    1. Nosotros íbamos cargados de chubasqueros, botas y paraguas y no necesitamos nada. Increible: 9 días de cielo azul.
      Un saludo

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